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martes, 30 de junio de 2026

Todo lo que voy a lograr

El viernes escuché en directo la canción "Mia", de Belén Aguilera, y recordé cuando la descubrí, recordé muchas cosas, muchos momentos, pensamientos y acciones que a veces me hicieron sentir que era mía, pero que a día de hoy soy consciente de que no eran una realidad, si no un espejismo.

Germán lleva muchos años diciéndome frases lapidarias, textos o ejemplos que reflejaban el hecho de que yo no era yo, si no una sombra de la mujer que él conoció hace nueve años. Ahora lleva al menos un par de meses callado. Ni una objeción a mi forma de actuar o a las cosas que le cuento (pocas, porque no hay mucho que contar). Y aunque puede parecer que estoy midiendo mi avance según su punto de vista, en realidad solo lo uso en momentos de lucidez o reflexión como este, porque son pruebas de que lo que noto en mi misma es real, y no solo imaginación. 

Me pasa muy parecido con mi hermana. Hace mucho que no le hablo hecha polvo, que no necesito que venga en mitad del día o la noche porque estoy con una crisis incontrolable. A veces hasta pasamos un día o dos sin hablar. Es otra prueba de que ya no vivo en el filo del cuchillo.

Hoy, buscando otra cosa, he leído muchos de los tweets de mi cuenta candado desde noviembre, y no me he reconocido en ellos. Recuerdo las sensaciones y el dolor, el sufrimiento... pero es increíble lo diferente que me siento ahora, lo en paz. Pienso en cosas que he hecho y aceptado en estos años y no sé quién es esa persona, porque yo, la yo de verdad, jamás habría sido así. 

Bendigo a la medicación bien elegida, al apoyo inmenso que tengo, a los recursos... a mi misma. A la que dijo "ya no más", a la que paró de hacerse daño. A la que se dio su lugar.

Aún pienso a veces en aquel "el domingo 5", y en cómo me rompió, en lo estúpida que me sentí, en todas las emociones y pensamientos que se mezclaron por dentro. Estoy orgullosa de la Irene de aquel día, de la que dijo basta y no se rebajó más. 

Llevaba años intentándolo. Parar, frenar el bucle, pero nunca pude sola. Dejé una relación por otra, a Dani con la sombra de Fran, y terminé con Fran sabiendo que estaba Dani, aunque fuese dar pasos atrás. Aguanté lo que pasó con Dani al estar Maikel. Si no tenía un sostén, una pareja o pseudopareja como colchón, no era capaz. Esta vez si lo fui. Sigo siéndolo. No tengo nada ni remotamente parecido a una relación de pareja o amorosa. Tengo amigos, amigas, familia, incluso sexo. Pero ningún "colchón", nada que me ate y me frene, nadie en quien pensar mas que en mi. Me siento libre. Libre para ser yo, para hacer lo que yo quiero, para no pedir nada, para no intentar hacer feliz a otra persona, para centrarme en lo importante.

Siento que estoy consiguiendo cosas. Salir, sonreír, moverme, salir de la cama, pasarlo bien. Respirar.

Tengo trabajo, soy la profesional que quiero ser en mi ámbito laboral, y sé que soy buena. Tengo una red de apoyo envidiable, llena de personas que realmente me quieren, me protegen, me priorizan, me cuidan. Tengo un sobrino que me adora y al que adoro. Una hermana tan increíble que es indescriptible. Y tengo un hijo adolescente que es un tormento y a la vez una bendición, al que amo, que sé que me ama, y que me recuerda cada día a la Irene que a los veinte años dijo "este es mi José Manuel" y decidió comenzar el camino a seguir viva, a mejorar, a ser su mejor versión. La Irene de la fuerza infinita. Infinita. 

Eso es lo que soy, lo que he sido siempre. Una persona llena de fuerza, de energía, que nunca se ha rendido. Ahora soy una persona que sabe que a veces es bueno rendirse, que es necesario parar, y que está aprendiendo a cuidarse. Tengo unas ganas inmensas de poder cuidarme, de cuidarme bien, de avanzar y mejorar en todos los sentidos. 

Me siento en paz, tranquila, aburrida. Siento que, aunque no puedo con todo, cada día puedo con más, y no estoy dispuesta a volver a atrás nunca más. Voy a ser incluso mejor que hace diez años, que hace veinte. 
Y voy a estar orgullosa de mi misma y de todo lo que podré conseguir.

Porque yo puedo, y siempre podré.

viernes, 19 de junio de 2026

La paz encontrada

Llevo un mes sin escribir. ¿Sabéis lo que eso significa, verdad? La mejora real, el estado de paz mental.

Ya no siento rencor, ha desaparecido. Sigue estando hacia Dani, pero ni siquiera en la forma en la que estaba antes, la vida sin él en mi cabeza es mas tranquila. Ha desaparecido por completo respecto a Maikel, y sé que si un día nos vemos podré saludarle con una sonrisa real, vuelvo a ser capaz de ver las cosas tal y como fueron, con sus cosas buenas y con las malas, pese al final. He perdonado el final, y entendido el tremendo favor que me hizo, pese a todo el daño. En su momento me dijo "¿Este fallo lo va a borrar todo?" Y yo pensé que sí, de hecho lo borró todo este tiempo, pero ya no. Ya estoy en paz y tranquila, y puedo ser objetiva con lo que antes no lo era.

Hace semanas que ya no stalkeo a nadie, que no pienso en ellos. Hace semanas que ya no vienen a mis pesadillas. Hay días, como hoy, en el que me acuerdo de alguno, pero ya son días muy sueltos, la indiferencia está ganando, por fin. Por fin.

Pienso en mi misma, me pongo primero y me cuido todo lo posible, mis sesiones se centran en mi, en mi avance, en mis heridas. La vida es mas tranquila. Tengo mucha paz.

El pasado aún duele. Me duele ver lo que he sido estos años, mis decisiones y forma de actuar, pero estoy orgullosa de mi misma, de todo lo logrado, de seguir aquí.

Me aburro mucho, en serio, es una mierda aburrirse tanto 😂, pero si este es el precio a pagar por la paz, bienvenido sea el aburrimiento y la falta de dramas en mi vida.
Ojalá dure mucho tiempo.

martes, 12 de mayo de 2026

Tatuaje

No suelo pensar a menudo en el tatuaje. Está ahí, forma parte de mi. No pienso en si me arrepiento o no, aunque a veces hago bromas con ello.

Me encanta ese tatuaje al completo. Me representa a mi misma, a mi red de apoyo, a mis fuerzas. Él era el pilar mas importante cuando me lo hice y le incluí, compartiendo ese signo con quien una vez consideré mi sobrino, pero que en realidad nunca lo fue. 

Lo cierto es que amo todos mis tatuajes. Todos tienen algo, todos me hacen sentir algo, y tengo muchas ganas de poder continuar con ellos. Con mi historia en la piel.

No puedo decir que hoy estoy bien, pero tampoco estoy profundamente mal. Sigo adelante, sobrevivo. Pienso menos que antes, estoy dejando de tener pesadillas. Los libros me están ayudando mucho. 

He vuelto a cazadores de sombras, aunque sepa ya lo mucho que voy a llorar con el final. 

He tenido días muy felices esta semana. Con Germán, con Joshua, el cumple de Rocío, con mis amigos en general... me han recordado lo que soy y lo que tengo. Todo lo que amo, los que me aman. 

No creo que me borre nunca ese signo, aunque me lo han llegado a recomendar. Y sé que en algún momento lo miraré, y no pensaré en "lo bueno vivido", pensaré en todo lo superado, pese a él. Y en lo que nunca volveré a ser.

lunes, 4 de mayo de 2026

Borrar 2025

Mis entradas aquí siempre son una montaña rusa. Un día que me siento con fuerzas para todo y otro en el que solo quiero rendirme.

Ha sido un lunes demasiado difícil, de noticias del oftalmologo que no me han gustado y me agobian, cuando pensé que serían todo lo contrario, de discusiones que no aguanto porque odio que él no tenga los cojones para reconocer y al menos validarme lo que me hizo, ni de ser responsable de la forma en que debería. De sentirme mala madre, mala amiga, mala todo. De echar de menos sin saber por qué. De recordar que Maikel estará aquí esta semana, aunque no se exactamente desde cuando y hasta cuando, y que el domingo habría sido nuestro aniversario, y sentir que algo se me rompe por dentro mientras también sé que a él le dará igual. 

De sentir que soy vulnerable cuando exploto y suelto cosas sin pensar primero, porque estoy tan, pero tan dolida, que ya no puedo mas. De repasar en mi cabeza conversaciones, situaciones. De pensar en el puto ojo, en Jose Manuel, en mi hermana.

Y hoy quiero volver a rendirme. Quiero volver a dejarlo, porque juro que no puedo con todo y que necesito descansar.

Tenía fuerzas, iba a hacer cosas... y al final no he sido capaz de hacer nada. Me duele la cabeza, me duele el alma, me duele el pasado y el presente y no consigo percibir nada bueno en el futuro. 

Y lo odio todo y me odio a mi. Ojalá borrar para siempre 2025. Ojalá borrarme a mi.

viernes, 1 de mayo de 2026

Rewrite your story

A veces pienso en lo mucho que cambia la vida, los días,  los meses y años. En cómo era todo hace una década, o dos, y cómo es ahora. 
Estoy sentada en la cama, vestida. Intentando coger fuerzas para recoger mi cuarto, moverme, hacer algo que me guste... y no ponerme el pijama y meterme en la cama. Hago lo posible por no empezar a llorar de manera incontrolable. 

Me siento orgullosa de mi misma, de que ocurra algo y sea capaz de decirme a mi misma "no es esto lo que quiero, no se va a repetir". Aunque duela. Aunque duela mucho.

No puedo seguir siendo la cura traumas, la salvadora, la que protege y cuida. No con otras personas. Me toca serlo conmigo misma. Aunque sea jodidamente difícil. 

No tengo ni idea de qué será de mi el día de mañana. Intento centrarme en hoy, en ahora, en lo que puedo hacer para moverme y no sentir el mundo encima. 

Odio seguir teniendo pesadillas con ellos, con los dos. Sobre todo porque sé que ellos duermen tranquilos, centrados en su vida, como debería hacer yo. Ojalá ir entrenando a mi subconsciente y a mi misma. Ojalá la medicación nueva haga efecto.

Necesito reescribir mi historia. Abrazar a la Irene que fui, quererla con sus fallos, reconocerle las cosas que hizo bien, recordar su fuerza. Esa fuerza que la hacia seguir yendo a clase en primaria, la que consiguió que terminase bachiller y la carrera, la que lleva trece años educando y cuidando a un niño casi sola. La que le dijo a su padre "hasta aquí" la que se lo dijo a quienes le hacían daño, aunque tardase en hacerlo. Tengo que abrazar a la Irene luchadora, aunque ahora esté cansada y sin fuerza. Porque sigue ahí, yo sé que sigue ahí. Y después de todo lo que ha pasado... no se merece que yo me rinda ahora. No porque alguien decidiera hacer algo que me hizo añicos y luego seguir como si nada. No por no haber sabido elegir a mis parejas o irme a tiempo. No se lo merece, no me lo merezco.

Y no sé si seré capaz, porque realmente no lo sé. Y es probable que en unas horas o días quiera volver a rendirme y no seguir. Pero pienso en mi hermana y en su "si tu te rindes, ellos ganan" Y no. No quiero que me ganen, no quiero que todos los años de trabajo se pierdan.

Quiero empezar de nuevo, pero hacerlo bien, conmigo primero.





viernes, 24 de abril de 2026

Te odio

Acabo de escribir intentando estar mejor y lo parecia. Pero de nuevo vuelvo a derrumbarme. Y pienso en las pastillas que tengo y en qué puedo tomar para acabar, pero Jose Manuel esta en la habitación de al lado y esta muy emocionado porque mañana va a la feria con sus amigos. Y no paro de pensar en lo mismo, lo mismo y lo mismo.

Te odio, te odio, te odio. ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué? ¿Por qué no aceptaste que te estaba diciendo que no? ¿Por qué me rompiste así? ¿Por qué lo rompiste todo? ¿Por qué? ¿Por qué siempre he tenido que ser tu madre? ¿Por qué tienes que ser feliz ahora mientras yo no soy capaz de remontar? ¿Por qué no eres tu el que está queriendo morirse todos los días de pura culpabilidad? ¿Por qué me ll hiciste, por qué? Te odio. Te odio. Te odio. 

Y ojalá me leas esto y sepas siempre el daño indescriptible que me has hecho, como el psicólogo y la terapia no es suficiente, como he tenido que recurrir a psiquiatría, como paso los dias sin comer ni salir de la cama por lo que tu me hiciste. Como te odio. Ojalá si algún día muero te mueras tu también, ojalá morirnos ambos. Ojalá desaparecieras, ojalá hubieras tenido al menos alguna consecuencia, ojalá no le antepusiera a él y pudiera denunciarte y que te pudrieses todos los años posibles en la cárcel. Ojalá volver atrás y nunca, jamás, haberte conocido. Ojalá nunca hubieras hecho lo que hiciste. Ojalá poder volver a hablarlo contigo cara a cara y que te murieras de la angustia tanto como yo y me reconocieras de rodillas que me has destrozado la vida y que fue solo culpa tuya porque eres tan jodidamente egoista que no quisiste escucharme, ni respetarme, ni mis tiempos. Ojalá me leas y sepas que eres la persona mas cobarde y egoista que jamás he conocido, y que no te mereces absolutamente ninguna cosa buena.

Te odio, te odio, te odio. Te odio.

Y odio echarte de menos y odio volverme loca y TE ODIO

Lo que no quiero volver a ser

De pronto ha pasado un mes. Y no me había dado cuenta. Imagino que la operación, el paso de los días, el apoyo... no sé. De pronto he visto hoy algo que pensé que me afectaría (¿cómo soy tan tonta de silenciar a todo el mundo y olvidarme precisamente del mas tocho? 🤦🏻‍♀️) y resulta que no me ha afectado tanto. Que solo me ha dado miedo la idea de que mis amigos hayan podido estar con él (algo que me han confirmado al minuto que no ha sido así). Y ya. Sin más. Que no veo sus fotos con ese anhelo, que aún no he quitado el puzle de la pared porque primero quiero hacer otro que lo sustituya pero que cuando lo miro ya no me duele el pecho, que lo veo como algo lejano y casi irreal que tuvo mas de deseo que de real.

El martes fui consciente de que, pese a que sigue doliendo, echaba mucho de menos estar soltera. Esa tranquilidad, esa "libertad". Fui muy, pero muy feliz en la feria del año pasado, nunca podré negar eso, pero este martes ha sido real. Real. Con las personas que me aman y van a hacerlo siempre. Metiéndose conmigo y a la vez protegiendome, sin mi cabeza ni mi estómago llenos de mariposas que al final me nublan la razón y me hacen dejarme a mi misma atrás. 

Ha sido un mes muy duro, todo esta siendo demasiado duro desde el año pasado. Y me siento tan rota que sigo pensando que no podré restaurarme. Pero no estoy sola.

La semana pasada tuve un impulso absurdo que aún ni entiendo del todo, pero del que no me arrepiento, sentía que le debía esa camiseta y quería que la tuviera, aunque lo mismo hasta le coge asco y me he gastado el dinero en vano, pero en realidad me da igual porque mi cabeza está tranquila con ello. Me he dado cuenta de que ya no le odio, no tengo esa sensación de rabia hacia él, pero también sé que nunca voy a perdonarle, que no querré ser su amiga, y que ojalá no tengamos que cruzarnos nunca más. Porque por fin soy consciente de que no me merezco dar oportunidades a personas que no me han tratado bien, que no han pensado en mi y que no me han valorado. Siempre se dice que se conoce de verdad a alguien en cómo termina la relación y en cómo se comporta, y ahí vi todas esas cosas que durante un año quise negarme. Esas que nunca conté a mis amistades, y que ahora, al hacerlo, vuelven a hacerme ver que estar con alguien me hace proteger mas a esa persona que a mi misma. Durante la relación siempre pensé, siempre dijimos, que ninguno era malo ni bueno. No creo que sea malo, ni mala persona, y sé que me repito porque ya lo he dicho muchas veces, pero le falta tanta madurez, tanta valentía y consciencia... Igual que a mi, obviamente, pero yo siempre lo he admitido, siempre estoy abierta a aceptar mis fallos e intentar cambiarlos. Él parecía que sí, y en algunas si. Pero le puede ego, el falso ego. Él le habló a algunos de mis mejores amigos diciéndoles que no quiere mal rollo con ellos, que aunque lo hubiésemos dejado le caían genial, etc., cuando me dijo mil veces que sí lo dejábamos él les dejaría en paz para no ser como mis ex, y que ni eso haya cumplido... yo no le he hablado a nadie de su entorno antes de mi, de esos que ya eran amigos suyos antes de conocerme, y de los comunes solo he respondido a quienes me han hablado primero, ni siquiera les he buscado yo. Yo sé respetar esas cosas porque sé lo que duelen. Así que ahora mismo mi meta es que, dentro de unos meses, de un año... me sea tan indiferente como ya lo es Fran. Fran me hizo mucho mas daño y fue una relación muy dañina, con lo cual no creo que sea una meta nada difícil para esta relación.

Y después... él. Como siempre. El sábado tuve un día de absoluta debilidad en el que tuve tanta paz como infierno después. Esos abrazos, ese brazo a mi alrededor, ese juntar cabezas abrazados, ese beso en la cabeza, las bromas, las sonrisas, las conversaciones en las que queda claro hasta que punto nos conocemos. Cómo echaba de menos esos brazos rodeandome, la sensación de estar en casa y que ese sea mi lugar. Notar perfectamente que es recíproco. Cómo me arrepentí después. Lo mucho que me odié y lo débil que me sentí. Pero es que han sido tantos años, tantos... pensaba tanto en cómo habría estado conmigo tras la operación, en lo mucho que me cuidó en la primera... que simplemente tuve la guardia demasiado baja y me dejé llevar. Y volví a hacerme daño a mi misma, porque le sigo odiando. Y sigo sabiendo que nunca voy a perdonarle. Germán me dijo "tu cabeza te odia tanto que te hace creer que con él estarías bien" y es cierto, porque yo sé que todo eso que sentí el sábado no es real, que es la persona que más daño me ha hecho en mi vida, y que tampoco merece que siga llorando, echándole de menos. Que a largo plazo estoy mejor sin él. Aunque nunca lleguemos a desvincularnos del todo por lo obvio.

Llevo mas de un mes sin tener sexo, mas de un mes, que parece poco, pero es muy raro en mi. Solo que ni siquiera tengo ganas. Soy humana, y a veces me vienen, pero estoy bien sola, estoy tranquila. Aunque reconozco que me rio mucho cuando le cuento a mis amigos los "pretendientes" que tengo y la historia con cada uno, y como van descartando opciones conmigo entre risas 😂 Salo me preguntó "¿cuántos están detrás tuya ahora mismo?" Le respondí y me dijo "¿y de esos con cuantos tienes ganas de hacer algo?" Y aunque le dije los que también me atraían a mi y con quienes quizá habría posibilidades mas adelante, sigo sin ganas de quedar con alguien para eso. No lo necesito.

También me ha ayudado mucho este mes para ver el sexo en retrospectiva, para pararme a pensar las veces que me he acostado con alguien, sobre todo siendo pareja, y qué partes eran reales y cuáles idealizaba. Cómo siempre hago lo que sea para que ellos se sientan deseados e increíbles, para que salgan de esa cama pensando "soy el puto amo"... pero las pocas veces que he pensado en mi misma. Porque soy tan idiota que hacerles felices a ellos me pone a mi, y ya con eso me es suficiente. Aunque quizá eso explique por qué pasé diez años sin saber lo que era un orgasmo, o por qué me he acostumbrado tanto a fingirlos (y muy bien) cuando sé que le viene bien a la otra persona verme así. He tenido sesiones de sexo increíbles en las que de verdad he disfrutado una locura, pero... ¿de verdad fue por acciones de ellos o fue porque me ponían MUCHO y eso lo facilitaba?

No quiero ser así la próxima vez que tenga sexo con alguien, sé que ya lo he dicho, pero a veces necesito repetirmelo. Quiero ser yo la diosa. Y no quiero volver a idealizar a nadie. Ni volver a fingir orgasmos.

Hoy he pasado un día muy duro, pero ayer y antes de ayer fui feliz. Y sé que mañana también lo seré. 

Ayer vi a un amigo al que llevaba sin ver desde junio, y al que echaba muchísimo de menos, que me hizo sentirme comprendida y arropada. Al que también importo. 

Las noches siguen siendo horribles y las pesadillas siguen sin parar. Pesadillas con Maikel, con Dani, a veces hasta con mis amigos. Pesadillas totalmente angustiantes que al despertar me han quitado toda la energía y la fuerza para poder enfrentar el día. Llevo un mes con ellas, sin parar. Cuando no es insomnio son Pesadillas aseguradas. Y me agota, me agota muchísimo. 

Sigo, y seguiré toda mi vida, pensando en Rocío y en su sabiduría de aquellos 13 años en los que me dijo "mírate cómo estás llorando, y cómo está él, ¿merece la pena estar así cuando él no está igual ni de lejos?"

Así que, cuando no consigo pensar en mi misma, vuelvo a mi pensamiento de "¿qué está haciendo él mientras yo estoy aquí llorando y echando de menos?" Y siempre es la misma respuesta, porque les conozco, porque sé cómo son. Y ni han llorado la mitad que yo, ni les persiguen las pesadillas, ni me echan de menos de esa forma. 

Sigo luchando por quererme. De verdad que lo intento y estoy en ello. Y amo este blog. Lo amo. Es mi diario, es mi lugar donde volcar todo, es mi sitio seguro. Y recuerdo a esa Irene que lo empezó en 2010 (aunque ya tenia fotolog desde 2008 y escribía en pc desde 2004), aún tan nueva en todo, y sé que no he cambiado tanto, sé que la vida es cíclica, y sé que siempre tendré estas entradas para recordarme quién soy y quién no quiero volver a ser.

lunes, 13 de abril de 2026

Odiarme

¿Por qué se echa de menos algo que sabemos que no es sano, ni bueno, ni tiene sentido? ¿Por qué vuelvo a estar llorando y sin saber qué hacer para salir del bucle? ¿Por qué no puedo quererme más?

Necesito superar este enfado, este odio, este amor y los putos recuerdos. De ambos. No puedo mas. Y no se como hacerlo y se me olvida como lo hice el resto de veces y quiero quemarlo todo, pero sobre todo quiero quemarme a mi.

Porque en realidad me echo toda la culpa, porque en realidad siento que fui yo la que acepté algo que sabía que no me vendria bien, porque soy yo la que volví con Dani aquel 2018, ¡la que quise y lo propuse!, porque fui quien acepté ser novia de Fran sin querer serlo, porque soy la que me quedo y me quedo y me quedo. Y siento que soy un desastre y que nunca voy a aprender, me repito que si, que lo haré, que ya nunca mas, pero no me fio de mi misma, y llevo tantas, pero tantas cosas encima, que no puedo con todo.

Y al final mi única salida es esa, desaparecer. 
No quiero luchar mas, no quiero esperar mas, no quiero intentarlo mas. Quiero rendirme y punto. Porque ya no recuerdo lo que es estar bien, porque siento que no podré estarlo, y porque necesito descansar.

Les odio tanto como me odio a mi, pero a mi mas, porque no he sido nunca capaz de cuidarme 

domingo, 12 de abril de 2026

Bajo mantenimiento

Pienso demasiado en él. Recuerdo demasiadas cosas. El enfado se mezcla con la añoranza y vuelvo a pensar en todas las cosas que podría haber hecho diferente para que fuese mejor.

Entonces pienso en las que podría haber hecho él, y siento que no puedo echarme toda la culpa. Yo al menos se lo dije. 

Sigo llorando demasiado, y sigo sin entender por qué, ni sé qué echo de menos exactamente. Cuando hablo con Julia o con amigos y me hacen pensar en qué me aportaba se me ocurren pocas cosas. Recuerdo más cosas de Fran, por ejemplo. Siento que me dejé llevar por la euforia y la ambivalencia. Se lo dije a mis amigos hace poco, he sido consciente de que la ambivalencia me hace adicta.

He leído un libro, muy corto y sencillo, con cuya protagonista me he sentido super identificada. Sentía que hablaba de mi. Contaba como en todas sus relaciones sentía la necesidad de ser la salvadora, de darlo todo para sentirse importante y querida, olvidándose de sí misma. 

Recuerdo cuando al principio de nuestra relación él me dijo que mi miedo era que por primera vez estaba con alguien que no necesitaba ser salvado, pero la verdad es que no era cierto. Sus inseguridades eran algo real que yo quería curar, sus miedos, sus traumas con relaciones anteriores. Le dije que creía que necesitaba ir a terapia pero él no lo veía necesario, sin embargo yo veía como cargaba en mi cosas que sus ex habían hecho, aunque yo nunca hubiese sido igual, o incluso cosas de su crianza, infancia y adolescencia que aún le pesaban.

Le echo de menos, pero no sé qué echo de menos. ¿La ansiedad de si me escribía? ¿De si podía decirle que no estaba bien o sería mejor callar para no agobiarle? ¿Las ganas de acostarme con él junto al miedo de no ser suficiente?

Se esforzó mucho, en adaptarse a mi, en darme lo que le pedía. No puedo negarle eso. Y eso tambien lo echo de menos, porque ahí si creo que es la pareja que mas me ha demostrado ese esfuerzo y ganas de cambio. Pero claro, no fue recíproco, no me dijo en qué debía mejorar yo. Y siento que vuelvo a ser el puente que enseña a una persona a llegar hasta la relación en la que sí hará las cosas bien.

Me dijo que pensaba que era una de esas veces de las de "persona adecuada, momento equivocado" y que quizá en el futuro, en otras circunstancias, podría ser distinto. Pero esta vez no estoy dispuesta a perdonar, no quiero hacerlo. Y creo que me merezco mas, que merezco ganas reales, que merezco presencia real, aquí y ahora, y no en un supuesto futuro. 

Sinceramente, no creo que fuese la distancia. Creo que fue la falta de ganas, ese "bajo mantenimiento", y el hecho de que yo no fui la persona que le despertó las ganas de hacerlo todo. Y eso duele muchísimo porque activa esa herida de "no soy suficiente"

Pero luego pienso en los ex que han querido volver conmigo y que se han arrepentido tanto de haberlo dejado, de las personas que me perdieron y quisieron recuperarme. De las amistades que me rodean. Y recuerdo que sí soy suficiente, pero para la persona adecuada, la que me haga la vida fácil y sencilla y se desviva por mi tanto como yo por ella.

Sé que le superaré, sé que antes de lo que pienso. Sé que he superado a todas mis exparejas y que la única que realmente me cuesta es Dani, pero porque nuestra historia es muy compleja y lleva media vida y un hijo en ella. Esta vez no es el caso, como no lo fue con Fran. El contacto cero, el amor que me rodea y mi propia fuerza harán que en unos meses esto sea solo un recuerdo. Igual que recuero ahora esos meses de dolor infinito por Fran, pero que desapareció por completo.

¿Qué echo de menos?

La rutina, las palabras bonitas, las promesas de futuro y el sentirme especial, a veces el sexo. Pero todo eso esta vacío, porque los hechos nunca lo acompañaron, y nunca volveré a conformarme con una relación de "bajo mantenimiento". Y por suerte, sexo puedo encontrar en muchos sitios, conexión también. Y lo demás no lo necesito para seguir adelante.

Ya he pasado por la soltería, y, sinceramente, sé que es lo mejor para mi. Esta vez haré lo posible por no volver a dejarme llevar, ni, repito, conformarme con menos de lo que merezco.

sábado, 11 de abril de 2026

Libros que lloran

Una noche mas llorando a mares. Por terminar un libro que ha sido precioso y cuyo final me ha dejado el corazón tan blandito que si llego a saberlo no lo leo.

Hablaba del hilo rojo, y recordé las veces que hablé con Dani de que esa era nuestra leyenda, de que aún sin ser siquiera pareja intercambiamos esas pulseras, que la mía aún sigue en un cofre de mi cuarto junto a la que iba a ser nuestra alianza de boda. 

También hablaba de los pequeños detalles y gestos que hace el protagonista y que le demuestran a ella cuanto la ama, de una relación a distancia durante un año en la que ambos ponían todo de su parte para estar juntos porque no soportaban la idea de tenerse lejos, como me ha destrozado ese "ninguno de los dos podíamos estar sin vernos o tocarnos mas de dos semanas", y he pensado por qué era solo yo la que tenía esa necesidad, por qué, por qué me dejé, otra vez, todo el dinero que no tenía para hacer que algo funcionase.

Cuando me quedo soltera aparecen muchos chicos que empiezan a hablarme casi a diario, que quieren quedar, que me prestan atención... cuando lo dejé con Fran tiré mucho de ellos e incluso de aplicaciones, y ahora me veo y no quiero a ningún hombre cerca. De pronto no me fio de ninguno, ni siquiera aunque sepa claramente que solo sería sexo. Mi última relación también iba a ser solo sexo.

No entiendo como me he permitido destrozarme así y llegar a este punto, a sentirme tan tremendamente rota, a tener estos arranques de quinceañera en los que quiero escribir sobre él y publicar en todos lados el coraje que le tengo y como no pienso perdonarle nunca. 

Odio echarles de menos, a él y a Dani. No se lo merecen. Él no me dio ni la oportunidad de saber en qué estaba fallando para poder mejorar, él no se paró ni a pensar un mínimo mientras me mentía una y otra vez.
Y Dani... Dani me destrozó de la forma mas absoluta y horrorosa. Y aún tengo que escuchar sus audios o sus llamadas preocupándose por mi, hablando sobre mi operación y con ese tono de amor que tantas veces echo de menos.

Quiero estar sola, pero es que tengo esta desgana, esta incapacidad de hacer cosas, de moverme, de vivir. No puedo. Me faltan el aire y las fuerzas y no puedo. Y me odio tanto como les odio a ellos. 

Una parte de mi quiere quedarse con lo bueno, pensar en positivo, seguir adelante con el amor que fue. Pero es que no puedo, es que me siento tan engañada y estafada que siento que no volveré a confiar en absolutamente nada.

Y aún así sigo queriendo mi amor de película, ese tranquilo, sin dramas, con cuidado infinito, ese que tienen Marta y Germán, que, sin grandes florituras ni necesidad de escenas de pelicula, se ve desde fuera como precisamente eso, el amor que calma todas las tormentas.

¿Cuántos años de mi vida he perdido? ¿Por qué tuve que volver con Dani? ¿Por qué? Era joven, aún lo tenia todo por delante... y volví a él, a creer sus mentiras, a dejarme llevar por la estúpida imagen del amor que supera todas las barreras.

Me duele muchisimo el ojo por la dichosa operación y aún así aquí estoy llorando y casi sin ver, porque soy asi de idiota. Porque ojalá tener a Dani tumbado a mi lado roncando, abrazándome, sabiendo que mañana haremos algo que nos guste y que incluya cuidarme. Porque miro a mi alrededor y todo mi cuarto me recuerda a él y a los años de dormir juntos y que él fuera mi paz.
Porque por suerte o por desgracia, lo que me hizo lo hizo en su casa.

Ojalá ser capaz de recordar todo lo malo que objetivamente sé, el ser su madre, el cargar con todas las responsabilidades, su mal genio, las peleas continuas por el niño, el sexo egoista... pero es que siento que todo son motitas de polvo que podían arreglarse... hasta que él se lo cargó todo. Todo. Y entonces me pregunto si fui muy exagerada, si debí haberlo perdonado o si quizá no fue como lo recuerdo. Y la psicóloga de Amuvi me recuerda que el cuerpo no olvida, y que aunque lo hubiese intentado, nunca habría llegado a ser feliz.

Maldito Dani, maldito Maikel, maldita yo.

Y bendito Danil, German, Joshua y Julia. Bendito Jose Manuel.
En serio, ¿cómo no podia amar a Jose Manuel? Ese niño que se está desviviendo por cuidarme tras la operación, que me quiere y hace lo que sea por verme feliz, que se siente culpable de cosas que no son su culpa y que se preocupa por mi bienestar. ¿Qué adulto con dos dedos de frente no valoraría a ese adolescente porculero que me ama?

Echo muchisimo de menos a Joshua, y estoy deseando poder escaparme a su casa, tumbarme en el sofá con él a ver OUAT, dormirnos abrazados y sentirme cuidada y en paz.
Y echo de menos sentarme en mi mesa, hacer mi puzle, ver una serie, estar tranquila.
Echo de menos salir con Danil, sus risas, esa manera tan suya de subirme la moral, su fuerza.
Y hasta echo de menos ver a Germán y que me pegue duro porque no hay nadie como él para decirme lo desastre que soy (aunque algunos piensen que nunca me dice que me equivoco... es que me tengo que reír solo de pensarlo). 

Buenas noches, supongo, porque no sé cómo acabar esto, pero me duele tanto el ojo que necesito parar y dormir para siempre.

jueves, 9 de abril de 2026

Sobrevivir

Estoy intentando sobrevivir. A estos días, a la operación y a este posoperatorio infernal.

Intenté sobrevivir a la llamada de Dani, y a esa media hora larga que pasé en la Sala de espera de quirofano yo sola, viendo a todas las enfermeras de un lado a otro, pensando en Maikel, en Dani, en todos mis errores.

Me sentí muy sola y muy hundida. Tenía muchísimo miedo. Lo pasé muy mal durante la operación porque me dolió todo mucho, porque se me hizo eterna, y porque fueron dos horas de tocarme, rajarme, cauterizarme y coserme el ojo. Y salí con muchas ganas de llorar y sin poder hacerlo, y recordando que la última vez tuve a Dani a mi lado cada día, dándome compañía, amor y cuidados.

Mi hermana me dijo que tenia que estar orgullosa, porque me había enfrentado a la operación, y lo había hecho sola, sin una pareja a mi lado, y que eso debía demostrarme una vez mas lo capaz que soy.

Sé que tiene razón, y de verdad que no quiero tener pareja, pero les echo de menos. Echo de menos la sensación de que alguien me quiera como pareja. Y eso también habla de mis necesidades o problemas mentales, porque a Dani si le echo de menos de manera "objetiva", y echo de menos cosas que realmente me aportaban, pero solo me ocurre con él, porque lo que echo de menos del resto son cosas tan superficiales que no tienen sentido.

No me apetece aún tener relaciones sexuales con nadie, aunque es cierto que he vuelto al guarreo virtual con quien se me antoja, y tengo muchas ganas de estar mejor y poder quedar con cierto chico con el que me quedé con las ganas hace un año y con quien sé que voy a disfrutar como si no hubiera un mañana. Pero no es mi prioridad, no tengo prisa, y creo que esta vez tengo que enfocarme mucho en pensar solo en mi.

Cuando lo dejé con Fran si me venían bien ese tipo de escapes, estar con otras personas, pero porque mi adicción a él era demasiada. Este no es el caso, y me di cuenta durante aquella semana de silencio que podré superarlo antes incluso de lo que pensaba. Que me ha decepcionado tanto y estoy tan enfadada que todo lo bueno ha desaparecido, y que ojalá no vuelva nunca a cruzarse en mi camino ni por casualidad. 

Y me da igual ser injusta, o inmadura, me da igual no estar valorando sus cosas buenas y todo lo bueno que hizo, pero es que sigo pensando que no me merecía ese final, y que nunca me merecí tanto daño. Porque él podrá decir que yo no hice cosas bien durante la relación, pero él no me dio la oportunidad de cambiarlas porque nunca fue sincero.

Me duele muchísimo el ojo y estoy pasando un posoperatorio horrible, aunque por suerte puedo ver, algo que no me pasó en la anterior operación. Sin embargo, me paso el día durmiendo y escuchando audiolibros, porque con los ojos cerrados me duele mucho menos. Me he despertado hace un rato y, al meterme en instagram, me ha salido una recomendación de threads con un post suyo. Hace meses que me desinstalé threads, así que ni caí en bloquearle allí. He tenido que instalarlo otra vez y bloquearle, y después lo he vuelto a desinstalar.

Sigo con el sentimiento de "ojalá le vaya mal y sufra mucho" y eso me hace sentirme malisima persona porque nunca he sido así, porque sé que no soy así, y que solo he sentido esas cosas en ocasiones muy concretas, que seguramente ni siquiera sea sano para mi ese tipo de sentimientos/pensamientos. Pero luego pienso que quizá no es malo dejarme llevar por ellos un tiempo, que ya basta de ser la buena que solo se fija en lo positivo, lo defiende todo y quiere a todo el mundo para siempre. Creo que ya basta de solo permitirme pensamientos buenos hacia los demás. 

Aún no sé cómo manejar nada porque no soy capaz de hacer nada. No vivo, sobrevivo, y estoy muy cansada y no me apetece hacerlo. Lo estoy abandonando todo, y no sé cómo salir de ahí. Odio a Dani y lo que me hizo, cómo se ha hundido mi vida desde entonces, cómo no consigo remontar, ni aún cuando parece que si.

Sé que no estoy sola, sé cuánto me aman Danil, Joshua, Germán, mi hermana, Salo, Yeimi, Danix, Paula, Almu, Rocío, Maria, Alex.. se lo afortunada que soy con quien me rodea. Sé lo importante que soy para mi hijo, que no ha dejado de cuidarme y darme cariño desde la operación, que hoy ha llamado a mi madre solo para que le dijese como me encontraba, que cuando ha venido a verme se ha tumbado a mi lado a abrazarme y darme cariño. Cómo anoche me encontré mal y fui a su cuarto a abrazarle y, dormido, me dijo "pasa algo?" Y yo le dije que solo necesitaba cariño, así que me abrazó y me acarició la espalda aún estando frito. Cómo me quiere ese niño, que rabia que Maikel no fuera capaz de valorar lo increíble que es pese a la adolescencia, y que bendición tener a los amigos que tengo y que lo aman tanto como yo. Qué envidia me da que la novia de Dani se lleve tan bien con él y que mi hijo la aprecie, y que alegría saber que al menos en eso Dani ha tenido mejor criterio que yo.

Es una tortura estar tal y como estoy, con la cabeza a mil, con el dolor del ojo y del alma, con las ganas de desaparecer. Y no sé cuando se va a terminar, pero espero ser capaz de aguantar hasta entonces. 

jueves, 2 de abril de 2026

Las migajas que no merezco

Siento que el dolor me esta ganando. Sigo metida en la cama, sin capacidad para salir de casa, sin querer hacerlo siquiera. 

Paso el día durmiendo o leyendo, e intento no pensar. Me gustaría encender el ordenador y hacer cosas, pero cada vez que lo miro me recuerda a él. A todas las noches de discord, a juegos, a la bomba que lo explotó todo.

No quiero huir de mi ordenador o mi escritorio. Siempre han sido mis lugares seguros, mis puzles, mis sims, mis series y pelis. Siento que ya me han robado demasiado.

He soñado con él, aunque acabo de ser consciente de que ya no recuerdo el sueño. Pero sé que me he despertado con el pecho doliéndome y echándole de menos como si no hubiera un mañana, que me quema las venas la idea de que acabará con otra.

He intentado hacer lo que me han dicho tanto mis amigos como mi terapeuta, repetirme las cosas malas, y he recordado cuando al principio me volvió loca siendo tan incongruente entre actos y palabras, cómo siempre era yo quien proponía vernos. He recordado la primera vez que me quejé de que compartía las historias que yo subía si eran en grupo, pero nunca las que eran solo nuestras. He recordado todas las veces que tuve que pedir atención. He recordado como en una semana en la que sabía que venía hecha polvo y que encima íbamos a vernos menos de lo esperaba, eligió no dejar de ir al gimnasio en vez de querer aprovechar mas tiempo conmigo. He recordado la primera vez que insultó a mi hijo, la cantidad de veces que se quejó de él, aquel día que le llamó coñazo en su cara. Y me he preguntado quién es esa Irene, qué Irene fue la que, aquel 12 de abril en el que me hundió diciendo que mi hijo era inaguantable, no cortó de forma automática. 

He recordado, también, el sexo. El fatídico sexo. Como pasó de ser increíble a ser siempre lo mismo, a notar esa falta de deseo y ganas. He recordado como yo hacía hasta lo imposible para hacerle sentir deseado, para que supiese cuánto me gustaba y ponía, o incluso los orgasmos que fingí... y que él me devolviese tan poco, que no me hiciese sentir esa diosa que sé que soy, que bajase tanto mi autoestima como lo hizo Fran. Yo, que siempre he sabido también lo que soy y lo que valgo en ese ámbito. Nunca volveré a conformarme con alguien que no me haga sentirme como la jodida diosa mas especial del mundo en el sexo, que se desviva por darme sexo oral, por darme las cosas que me gustan y, sobre todo... que todo su gusto sexual no gire solo en torno al porno, como me ha pasado ya tantas veces. Malditos hombres educados en el porno que creen que si no es así no se disfruta.

He recordado todas las veces que me ha demostrado su inmensa inmadurez, sin querer aceptarla nunca. Y he recordado la premisa de su vida, primero él, luego él, y después él. Al principio pensé que le envidiaba, y es cierto que para algunas cosas es una gran virtud. Pero luego, con los días, lo voy pensando y... que alegría no ser así, que alegría ser capaz de ver cuándo mis actos van a dañar a otros, y qué alegría saber qué cosas merecen la pena, qué personas merecen la pena.

Cuánto me equivoqué respondiendo aquellas preguntas en instagram de forma pública, sabiendo que él podía verlas. Qué segura estoy de que solo me habló por eso. Cuánto me he equivocado al publicar demasiadas cosas, demasiadas veces. Pero es mi vía de escape, escribir, y, por suerte para él, él mismo me dijo que evitaba leer mi blog, así que prefiero refugiarme aquí, sin sentimientos de culpabilidad, y recordando que, quien nunca me priorizó, fue él, que lo hizo solo en lo sencillo y fácil, en lo básico, y que nunca quiso entender que no le estaba pidiendo la luna.

Ha puesto en su twitter "Gracias trabajo personal por hacer que me elija primero a mi", como si yo le hubiera estando dificultando la vida, cuando todo lo que hice fue dar, apoyarle, estar para él... y pedir un mínimo. Pero él no esta listo para ese mínimo, porque sigue siendo un niño que solo quiere vivir tranquilo, pensar en sí mismo sin tener en cuenta a nadie mas, trabajar en su cuerpo, sus hobbies y pensar lo menos posible, sabiendo que tiene absolutamente todas sus necesidades físicas, económicas y emocionales cubiertas. 

Su madre tenía razón cuando le dijo que tuviese cuidado con mi mochila, pero creo que lo dijo porque hasta ella misma sabía que él nunca tendrá la fuerza suficiente como para acompañar a alguien que no haya tenido la misma vida fácil y sencilla que ha tenido él. Aunque se empeñe en querer defender que no lo ha tenido fácil o que eso no es cierto.

No sé cuando voy a ser capaz de salir de la cama, de respirar, de que el pecho deje de doler. Miro la hora y pienso que quizá él ya está en Sevilla, o que le faltará poco, y entonces recuerdo la agonía que pretendía hacerme vivir hasta el domingo, y que me dijo, tan tranquilo, que si quería que hablásemos antes pues haberlo dicho. Puñetero egoísta. 

Dichosa y estúpida Irene. Absolutamente todas las personas a las que les he contado lo que pasó desde el sábado, en el momento en que he dicho "me dijo que el domingo" y luego "que podría hacer algún hueco el viernes", pusieron tal cara que me hicieron ver hasta que punto he sido idiota. Hasta la terapeuta de Amuvi puso esa cara, y eso que con ella nunca llegué a hablar a fondo de él. Nadie podía creerse que de verdad se quedase tan tranquilo al alargarlo tanto.

Qué favorazo me hizo al decir "el domingo 5", porque si llega a decirme lo que yo quería escuchar, que era, al menos, el viernes... seguramente habría vuelto a caer en estar con alguien que, ni me merece, ni me valora, ni me conviene. Fue su manera mas absoluta de demostrar que no me quiere.

Quizá sea verdad que ninguno de los dos ha sido el malo de la película, pero entonces... ¿Por qué hay tanta diferencia a la hora de llevarlo, de manejarlo y de haberlo hablado?

Me estuvo mareando hasta el último momento, hasta el último segundo. Y por suerte fui capaz de decir basta. 

Sigo llorando, con el cuerpo roto, pensando en cien millones de cosas y en cien millones de miedos. No se cuando saldré de esta cama, de este encierro.

Pero tengo una certeza, él acabará siendo Fran.

A día de hoy pienso en Fran y no siento absolutamente nada, pero nada, no tengo necesidad de saber de él ni de su vida, me da igual si me lo encuentro por la calle, y solo me acuerdo de él si hay algo que me lo recuerde, y no suelen ser muchas cosas. Recuerdo el año que estuvimos juntos y lo que veo es a una Irene que nunca fue feliz de verdad pero que intento forzar serlo, a una Irene que no reconozco como yo misma. Y sé que me pasará lo mismo con esta relación. ¿Una Irene aceptando el tipo de desprecio que me ha demostrado hacia mi hijo? Madre mía, si es que no hay por dónde cogerlo. No sé quién soy o quién he sido.

Me he conformado con unas migajas tan pequeñitas esta vez... porque, seamos sinceros, Fran y él son tan iguales como diferentes, porque ambos me han dado lo mismo. Migajas. Migajas que he aceptado porque no me quiero en absoluto. 

Y a ambos les he justificado, de ambos dije "pero se esforzaron en esto, y en esto y en esto". Quizá es cierto que no son malos, pero no saben amar de verdad, no saben valorar lo que tienen.

Y nunca volveré a permitir eso.

Puedo sonar incongruente yo ahora, porque a él le dije lo contrario, que era un buen novio, que se había esforzado... etc. Sé que se ha esforzado, sé que lo ha intentado, pero también sé que magnifico demasiado las cosas buenas, y hago lo contrario con las malas. Igual que sé que mi primer impulso es aceptar, bajar la cabeza y hacer sentir bien a la otra persona. Gran fallo mio que él me ha recriminado muchas veces y en el que tiene razón. 

Pese a todo, y siendo sincera conmigo misma... ojalá no haberle conocido nunca. Ojalá no enamorarme nunca más de alguien como él. 

No me ves porque no estoy

Hoy he tenido dos sesiones de terapia. Una por la mañana, con la experta en violencia sexual, y por la tarde una de urgencia con mi terapeuta de siempre.

Ambas me han dicho lo mismo en una cosa, que tengo derecho a estar enfadada, que ese sentimiento me grita cosas, y que es necesario sacarlo fuera, que cuando intento tragarlo se vuelve contra mi, y es cuando llegan las ideas en las que quiero hacerme daño.

He dudado de mi mismo estos días, y esa rabia, ese enfado, ese desbordamiento... es muy complicado.
No me apetece hacer absolutamente nada. Ni salir, ni moverme de la cama, ni jugar, hacer puzles, máster... no me sale nada. 
Respirar me agota.
Y la rabia me corroe.

Me han dicho "tiempo", y Maria me ha recordado que en la sesión de la semana pasada ya estaba mejor, y que el problema ha sido más la vuelta y la sensación de empezar de nuevo que la pérdida. Que puedo estar orgullosa porque esta vez me he priorizado. Que él dio el primer paso, el empujón. Pero que me di cuenta a tiempo de lo que no merecía, y no me dejé llevar por un camino que no es el mio.

Es algo que nunca había conseguido con ninguna de mis relaciones, avanzar sin caer al menos dos veces. Ni siquiera mis amigos me creían al contárselo, tuve que enseñar la conversación y que viesen que, por una vez, dije que no. Y eso está bien.

Pero me sigue corroyendo la rabia. Mis terapeutas me han dicho que la suelte, que diga todo lo malo que pienso de él, que lo grite, que me desahogue, que recuerde todas y cada una de las veces que me hizo daño o que supe que no estaba donde debía estar. Que recuerde esos valores que tantísimo chocan con los míos.

Me han hablado de límites, de mi próxima relación y de cómo ponerme primero. Y tengo claro que, esta vez, de verdad va a ser un nunca mas, lo sé. Quizá eso signifique estar soltera el resto de mi vida, pero quizá también haya suerte y en un futuro encuentre a un Germán, a un Joshua... o a una yo misma. Porque no merezco menos de lo que doy, de lo que ofrezco y entrego.
Y a mi no me cuesta, no me es difícil.

Le he hablado mucho a mis amigos estos días de mis propios fallos, de mi mal genio o las cosas que he dicho y no debía, y todos me han dicho lo mismo, que aunque me haya equivocado, fue una respuesta al llegar al limite, que la ultima vez que ellos me vieron explotar fue siendo adolescente, y que todas las veces que he explotado a ese nivel con mis parejas ha sido a raíz de enfadarme por errores que se repetían una y otra vez en el tiempo.

No quiere decir que este bien, pero me ha hecho ver que es cierto, que tengo muchísima paciencia, y que si jamás he llegado a gritar o a hablar mal a mis amigos, a las personas con las que convivo... estoy segura de que habrá alguien ahi quien, siendo mi pareja, tambien me dará la paz necesaria para no llegar a esos límites. 

Pero voy a darme mucho, mucho, mucho tiempo, muchísimo. Voy a centrarme en mi, en mis objetivos, en mis metas. Ojalá ser capaz de mantenerme fuerte, ojalá poder lanzar la rabia.

Aunque ahora me queden semanas de ser un guiñapo en mi cama, sabiendo que él está de fiesta y en paz en mi ciudad, a dos pasos de mi. Aunque ahora me quede enfrentar el miedo a la operación, la soledad de la rutina perdida. 

Que complicado gestionar la rabia. Pero que alivio poder decir abiertamente que alguien no se ha portado bien conmigo, sin esa necesidad de defender y justificar.

lunes, 30 de marzo de 2026

Rabia, miedo, decepción

Otro puto día sin parar de llorar. Sin parar.

El domingo, el puto domingo. No para de dar vueltas en mi cabeza, no paro de pensar en que anoche me decia que queria estar conmigo y que hoy me dice que el domingo. Y me pone de excusa que tiene planes con su familia, como si fuese una gilipollas, como si no le conociese a él y a sus rutinas, como si no fuera obvio que le doy exactamente igual. 

Me habla de lo mal que lo he hecho yo, de que le hice sentir menos. Me corroe la rabia, y me dan ganas de publicar absolutamente todas nuestras conversaciones y que se vea quien es el puto inmaduro que no sabe que en una relación las cosas se hablan, que se calló todo lo que le dolía hasta que explotó, y que ahora se empeña en resaltar que ninguno de los dos ha sido el malo.
Es lo unico que le importa, lo único. Su puta imagen, el quedar bien, el decir "he pedido perdon, se que me he equivocado" ya se ha quedado tranquilo, con su libro cerrado porque le he dicho que todo bien. Es lo unico que le importaba. No yo, no nosotros. Él. 

Y uso esta vía de escape porque al menos necesito soltar de alguna manera, porque estoy harta de protegerles, porque estoy harta de callarme siempre. Porque hice lo mismo con Dani, con Fran. Porque se que soy una inmadura al publicar cosas y no lavar los trapos sucios en casa, pero es que no puedo, no me es suficiente, no me sirve con hablar conmigo misma o la gente que me rodea, porque lo que necesito es volver atrás y no haberle conocido nunca, haberme querido y no haber ido detrás de él como la soplapollas que soy. Porque se ha quejado toda la relacion de como sus ex no le han valorado y como le han hecho sentir menos, pero ¿sabéis que? Que a saber qué hizo él, porque yo sé que le he valorado, sé que siempre le he dicho todo lo que se esforzaba, todo lo bueno que hacía, pero tambien se equivocaba, y cuando me lleva al limite un enfado porque se ha repetido demasiadas veces, la mala soy yo, que le hablo mal y le digo cosas hirientes. Pero no me lo dice, no se plantea el hablar como personas adultas. Decide dejarme. Yo le di mil oportunidades de mejorar y él no me ha dado ni una. Porque no valgo nada para él, porque soy un cero a la izquierda, porque soy nada.

Pero él se ha quedado en paz. Él se queda con que nadie ha sido malo y solo era incompatibilidad.

Una mierda. Una auténtica mierda. No se hace lo que él ha hecho a alguien a quien quieres. No se hace, joder. Quería a una persona que le quisiese, y al tenerla no ha sabido qué hacer con ella,  y ojalá no haber sido yo. Ojalá haber sido mas inteligente y haberme querido mas.

No tiene ni puta idea de querer, y se cree que si, se cree que tiene mucha inteligencia emocional y empatia. El mismo que me vuelve loca y es incongruente con sus palabras y sus actos.
Otra vez como el sábado pasado, otra vez pensando en las cosas que me dice en un momento y las que hace horas después. Otra vez. Otra puta vez.

Me estoy acostumbrando a esto de odiar, y creo que me viene bien, creo que me viene genial odiarle a él, a Dani. Y pienso que son incluso peores que Fran, porque al menos a Fran se le veía venir, Fran era lo que es, y no pretendió nunca quedar como el bueno, como el que pide perdón y hace las cosas "sin querer".

Somos adultos. Antes de actuar se piensa. Conoces a la otra persona, sabes lo que le hace daño. Y son unos críos que no han sabido valorar lo que tenían, que se justifican a si mismos y que me echan la culpa a mi.

Joder. No soy perfecta, soy un desastre, tengo un genio horrible, soy una inmadura en muchísimos aspectos. No sé gestionar mil cosas. Pero por dios que me parto los cuernos para mejorar y, sobre todo, para no hacer daño a los que me rodean.

Y estoy harta. Estoy harta de que me lo hagan a mi. A mi, que soy una Parrilla, hija de mi padre, que podría destrozarles la autoestima y la energía en solo dos frases, que podría hacer daño de verdad. 

Pero no lo hago, no lo soy, y quizá ese es mi problema. Que soy una auténtica gilipollas.

Ojalá se pudran. Ojalá algún día sean conscientes de verdad de lo que me han hecho. Y no, no estoy igualando lo que me ha hecho él esta semana con lo que me hizo Dani, pero la decepción que siento sí es igual, porque nunca imaginé de ninguno de ellos que me tratarían como lo han hecho.

No me merezco esto. 

Y me da pánico la operación del martes y aquí estoy, una vez mas, gestionandolo todo a la vez, intentando sobrevivir.

Y si no lo consigo y al final un dia me quito la vida porque ya no pueda mas, mi hermana entrará en cólera porque pensará que ellos han ganado, que he dejado que me ganen. Y tendrá razón. Pero es que no puedo mas, y no es justo, y esta rabia y dolor no son gestionables. 

Estoy tan rota, pero tan rota, tan destrozada y tan... que esta vez creo que sí han conseguido que me cierre por completo y nunca vuelva a confiar en una relación. 

Mejor sola que mal acompañada, mejor sola que permitiendo que sigan pisoteandome. 

Soltar

Siento que vuelvo a arrastrarme. Que estoy rogando algo que no me merezco. Que no me quieren bien.

Releo conversaciones y pienso ¿por qué lo sigo intentando? ¿Por qué me estoy arrastrando de esta manera?

Pienso en Jose. Hace veinte años y yo hice lo mismo, le rogué, le pedí, fui detrás suya, estuve siempre que quiso. Y fue una agonía que duró años. Solo tenía 16. ¿Por qué sigo siendo prácticamente la misma teniendo 34?

Me ha dolido tanto ver dónde estoy en sus prioridades, me siento, de nuevo, tan estafada. ¿Por qué sigo aqui?

Porque no me quiero. 
No debería ser un esfuerzo verme, querer estar conmigo. Sé lo que ofrezco, sé la capacidad que tengo para mejorar y arreglar fallos. Sé lo que soy.

Y él está mas preocupado en quedar bien que en estar conmigo. Le preocupa mas ser uno de los "ex malos" que hacerme feliz. No soporta la idea de que alguien piense mal de él, pero si soporta la idea de perderme o de hacerme daño. Le ha dado igual hacerme daño. No es lo que dice, pero es lo que ha demostrado.
¿Cómo podía dejarlo hasta el domingo, cuando llega el jueves? ¿Cómo he permitido que me haya esto tantas veces?

No me quiere. Y esa es una realidad. O, al menos, no me quiere de la manera en que lo merezco.

Porque vuelvo a no merecerme que me pida perdón, que me diga que quiere volver y arreglar las cosas... y luego dejar esa conversación para el último lugar. Para el hueco libre. 

Porque no valgo lo suficiente para él. 
Y tengo que aceptarlo, ser consciente de ello... y soltar. 

Porque no me lo merezco. Porque hay personas que, sin ser siquiera pareja, me demuestran continuamente lo que es el amor. Y no es esto. 
No es rogar que me priorice.

Le he idealizado demasiado tiempo. He intentado demasiado y me he volcado demasiado. 
Es hora de parar.

Por una vez, tengo que elegirme yo. Y tengo todas las veces que él no me ha elegido para mantenerme firme, para no ceder. 

Y sé que cuando se lo diga lo aceptará sin problema, sé que su respuesta será un "lo entiendo", y que seguirá su vida. Que solo quiere cerrarlo bien para no sentirse culpable.

Pero también sé que superaré esto incluso antes de lo que creo, porque tengo mil razones para ser consciente de que no era ahí, de que merezco mas. 

Ojalá esta sea la última vez que ruego a alguien que me elija, que me quiera, que me cuide.

Tengo que hacerlo yo misma.

sábado, 28 de marzo de 2026

Nunca mas

No he vuelto a leer nuestra conversación de WhatsApp. He releído mil veces lo último, ese "si", ese "gracias". He recordado cien veces la llamada de teléfono. Ese "espero que seas feliz".

No entiendo tanta frialdad, no entiendo como se pasa de todas las cosas increíbles que me dijo ese mismo día a convertirse en hielo. Y entonces dudo de absolutamente todo y me siento pequeña, idiota, estúpida. 
Siento que fui imbecil por hablar con él e intentar mejorar las cosas cuando pensé en dejarlo, pienso que fui una auténtica capulla al haberme dejado convencer la primera vez en la que, sin ser novios siquiera, quise terminarlo. ¿Por qué? ¿Por qué lo permití? ¿Para acabar así? ¿Con una conversación de media hora, con un si y un gracias y un que te vaya bien?
No me lo merecía. No me lo merecía. 

No me merezco estar todo el día otra vez llorando, ni la noche que pasé en vela. Ni las pesadillas. Ni todas las veces que intenté que entendiese como funciona una puta relación de verdad.

No me merecía ese final. Y tienen razón los putos anónimos y no me merezco que ni siquiera se haya preocupado por mi o por cómo estoy, por mi vista, por mi salud, por mi cabeza.
Es obvio que piensa primero en él, y dios mio, que envidia le tengo. Que puta envidia le tengo.

Hasta Dani me ha seguido demostrando preocupación por mi, aunque sepa que no funciona así.

Ahora tengo que vivir con miedo de cruzarmelo, dejar de ir a los sitios en los que creo que puede estar, vivir con miedo los días que sé que estará aquí y cambiar todos mis planes. No es justo.
Él no vivirá con ese miedo. Él sabe perfectamente que yo desaparezco.

Soy tan sumamente gilipollas que sigo deseando que me quiera, que me escriba, que me busque, que lo intentemos. Y me siento una cría y una imbecil, y me odio. Y siento que he perdido, una vez mas, otro puto año de mi vida.

No me merecía esto. Merecíamos dejarlo bien, de mutuo acuerdo, estando ambos preparados. No así, no con ese hielo, no de esta manera.

Sigo intentando recordar lo malo y todas las razones que yo misma tenía para dejarle, la de veces que lo pensé y cuantas vueltas le di. Pero de pronto lo he olvidado. De pronto no están. ¿Por qué no fue sincero conmigo? ¿Por qué tanto repetirme que no tenía dudas, que era feliz, que le merecía la pena? ¿Por qué me hizo eso? ¿Por qué me dejó confiarme y pensar que las dudas solo las tenía yo, que los problemas solo eran míos? ¿Por qué no me dejó mejorar a mi? ¿Por qué no me dio siquiera una oportunidad siendo sincero con él y conmigo?

Estoy tan tan enfadada con él.. no voy a perdonarle, no quiero perdonarle. No quiero volver a ser la idiota que olvida y perdona. No se lo merece. No me lo merecía. 

Y aún así le sigo defendiendo, y digo lo buena persona que es, y lo mucho que me queria, y que lo estará pasando fatal y que encima él está allí solo.
Pero no, ni siquiera se merece que piense bien de él. Porque me ha abandonado de la manera mas fría posible, sabiendo cómo soy, como es mi cabeza, todo lo que me rodea. Y lo ha hecho porque ha pensado primero en él. 

Ojalá convertirme en alguien así, ojalá dejar la empatia y la consideración hacia los demas.

Soy la gilipollas que le dije que nunca le dejaría de un dia para otro, que hablaría las cosas, que buscaría soluciones. Y se ha reído en mi cara, se ha reído en mi cara y ahora yo tengo que seguir adelante con esta sensación de ser la persona mas absolutamente idiota que hay sobre la faz de la tierra.
Otra vez. Otra puta vez.

Como con Fran, como con Dani. Como nunca pensé que sería con él. 

Me siento estafada, dolida y rota. Pero por dios que voy a salir de esta, por dios que le voy a olvidar y que se va a convertir en alguien totalmente indiferente para mi, porque me da igual lo mucho que me haya querido, lo mucho que se ha esforzado. Se lo valoré durante la relación, siempre lo hice, siempre quise que supiera lo mucho que valoraba sus esfuerzos, su forma de quererme. ¿Y qué me ha demostrado él? Que nada de lo que hemos hecho en un año ha valido la pena, porque soy alguien de usar y tirar y a quien puedes decirle un día que es el amor de tu vida y quieres pasar toda tu vida con ella, y al siguiente dejarla como si fuese basura.

Me pasa por confiar en que alguien de veintitantos y sin ninguna relación de verdad a sus espaldas podia tener la madurez suficiente como para al menos terminar las cosas bien. Me pasa por no escuchar todas mis propias alarmas. Me pasa por imbécil.

De verdad que lo intenté, con todas mis fuerzas y mis ganas. Y no me merezco esto. No me lo merezco. Soy buena persona, se que lo soy, y también soy una inmadura que no sabe gestionar un millón de cosas, pero por desgracia acabo pensando demasiado en los demas, y demasiado poco en mi.

Nunca más. Juro que nunca mas.

domingo, 22 de marzo de 2026

Quiero abrir las alas

Tenía fecha de caducidad. Creo que ambos lo sabíamos. Mis amigos me lo dicen, que él solo ha dado el paso que yo no me atrevía a dar.

Pero es que yo no estaba preparada para darlo. No quería. Me podían las cosas buenas todavía. Pensaba que a él también. Me lo dijo tantas veces que me lo creí. 

No puedo con esto ahora, con esta pérdida, con este dolor profundo en el pecho. En dos días llevo gastados un rollo de papel higiénico entero y cinco paquetes de pañuelitos de cuando he estado fuera de casa. Hacia mucho que no lloraba tantísimo. No dejo de llorar. Estoy tranquila un rato y al momento lloro sin parar, siento que me ahogo y el corazón se me para. Me duele la nariz. Me duele el alma.

Me repiten que no le idealice, que no me hacía feliz, que no estaba feliz. Que somos demasiado incompatibles. Que necesito a alguien que quiera de la misma forma que yo, que se entregue, que quiera verme continuamente, que sea romántico y los mensajes bonitos le salgan solos. Que tenga detalles. Para quien ser prioridad de manera sana. Con quien comparta valores e ideales. Alguien que ame a mi hijo. Con mi mismo tipo de madurez o forma de ver la vida. Me recuerdan que todo el tiempo que he estado con él, o con otras relaciones incompatibles antes de él, es tiempo que no me he permitido para conocer a quien de verdad encaje conmigo.

Sinceramente ahora mismo no quiero encajar con nadie. Quiero volver a ser la Irene que fui en 2016, en 2017.. esos años de soltería antes de volver a caer donde nunca debí. 

Pero no sé cómo hacerlo y cómo empezar. Esta ruptura ha sido en demasiado mal momento. No me siento capaz de aguantar mas cosas. Ha sido demasiado inesperado y de golpe. No consigo procesarlo. 

Necesito que deje de salir el primero al compartir en WhatsApp, que deje de estar en "favoritos". Necesito dejar de recordar que ya no mas, que ya nunca.

Joshua me ha dado mil ejemplos de situaciones que he pasado y superado. Se ha puesto a si mismo y sus experiencias de ejemplo. Mi hermana y Germán me dicen "¿de verdad vas a echar de menos a alguien que piensa que.. *inserte valores básicos totalmente opuestos a los míos*?"
Y Danil me dijo ayer que simplemente por el hecho de dejarme y permitirse el perderme ya era tonto xD Amo a Danil y esa forma tan natural y sincera de decir las cosas, esa forma tan puramente suya. Como me hace reír. 

Vinieron en manada a por mi. A no dejarme en casa, a sacarme a rastras. Y hoy van a hacer lo mismo. Estoy demasiado bien rodeada. Muchísimo. He dormido abrazada a Joshua, que en cuanto se ha despertado me ha llenado de besos y de todo el cariño que me encanta tener al despertar, lo que me ha hecho recordar como no conseguía nunca tenerlo con él. 

También le he estado diciendo a Joshua todo lo que si me daba, como se ha esforzado a mas no poder para darme lo que me hacía feliz, como se preocupaba por mi y me cuidaba. Joshua me ha respondido que estaba forzandole a ser alguien que no era.
Me da miedo que con otra si vaya a serlo. Que simplemente yo no he sido capaz de sacar ese lado. Que no le he provocado los sentimientos necesarios.
Me da panico que algún día vea algo suyo y me invada ese sentimiento de "¿por qué conmigo no?"

Me siento pequeñita, muy pequeña. Como si todo lo que doy no sirviese nunca. Me dicen que no, que el problema ha sido la incompatibilidad, no el amor, no yo.

Lo echo tanto de menos que me quema. Me paso el día deseando que me hable, que me busque. Y me aplasta la certeza de que no lo hará. Él es experto en terminar relaciones, y yo soy una mas. En el fondo sabía que lo acabaría siendo. Me imagino sus tweets sobre ello. 

Aún así me alivia mucho que lo haya hecho él, que me haya quitado esa responsabilidad, no estar pensando yo en si será bueno hablarle o no, en si me he equivocado al terminar la relación. Siempre pensé que es más fácil que te dejen que dejar a alguien, y una vez mas vuelvo a confirmarlo. Quizá duela mucho más, pero es mas fácil de llevar. Solo tengo que llorar, aceptar y seguir.

Pero como me duele. Cuantisimo pienso en él. El viernes no dormí en absoluto, y aunque esta noche sí he podido dormir, ha sido soñando con él, pesadillas, obviamente. Supongo que ahora mis pesadillas diarias serán una mezcla entre él y Dani.

Quiero pensar que algún día, en algún momento, miraré atrás, a estos años... y sentiré que he ganado. Como me pasó al terminar bachillerato. 

La paz es muy complicada, pero no estoy sola en el camino


Tengo
El corazón hecho un trapito y no lo siento
Soy una nota en el colchón con sed de viento
Y quiero abrir las alas y no me dan las ganas

Hoy tengo
El corazón envuelto en frío y arrugao
Con la sonrisa malherida en el costao
Hoy quiero abrir las alas y no me dan las ganas

Tengo
Dentro de un puño el corazón a la deriva
En una nota de canción que desafina
Hoy quiero abrir las alas y no me dan las ganas

Tengo el corazón en carne viva
Tengo el alma rota y hecha tiras
Ando desarmándome la vida, vuelta mierda, sin salida
Y solo quiero respirar

Si me vas a embestir con los cinco sentidos
Hoy no tengo el amor para ganas de ruido
No me vengas a herir con el puñal de un día triste
No me claves más penas, no me dejes cicatrices

Si me vas a embestir donde más duro pega
Hoy no tengo el amor pa tormentas de arena
No me dejes malherida porque qué poquita vida
Para tanta eternidad





sábado, 21 de marzo de 2026

Una vez más

Llevo seis horas, seis, llorando sin parar. Gritando, dejándome la voz y toda la energía. Quedándome sin líquido en el cuerpo y sin fuerza alguna. Quiero romperlo todo y estoy tan enfadada y decepcionada y triste que el mundo se siente imposible. Que respirar se siente imposible. 

Mi cabeza es puro caos de recuerdos, conversaciones, planes, de repensar una y otra y otra y otra vez. De machacarme, de odiarlo todo.

No es justo, no es justo terminar así cuando se suponía que lo intentábamos, que lo estábamos consiguiendo. No es justo que yo me enfade por algo y eso acabe en ruptura, no es justo que yo diga cómo me siento y que se entienda como un reclamo, como si estuviera pidiendo algo cuando en realidad solo expresaba lo que siento. 
Quizá debía callarme, pero la vida y las relaciones me enseñaron que eso siempre es peor. Que la comunicación es la única salida, aunque a veces la única respuesta posible en la conversación sea "entiendo que te sientas así y estoy aquí contigo hasta cuando lo necesites".

Lo llaman autocuidado, y quizá sea verdad. Quizá sea cierto lo que me dicen y me ha hecho un favor tomando una decisión que yo no era capaz, sé que he dado demasiado, pero demasiado. Y sé que no me merecía esto. Este parar así. Sin avisos, de la nada. 
Yo me agoté hace tiempo y no me rendi, porque pensaba que merecíamos la pena, que ambos lo estábamos poniendo todo. Era muy feliz hace dos días. Solo dos días. Ayer a esta hora no dejaba de decirme cosas bonitas pese a mi enfado. Y de pronto nada. Fin. Hasta aquí.

De pronto ya no hay fotos juntos, ya no le voy a recoger de la estación, ya no estaremos juntos en feria ni celebraremos nuestro aniversario. Ya no vivirá con Gala, no nos iremos de vacaciones, ya no habrá nada. 

Y ya está. Me quedo asi. Con todo el amor en las manos, pese a lo manido de la frase. Sintiendo que no soy suficiente, que soy un problema y que agoto a la gente que me quiere. Que él lo ha intentado pero yo le he agotado. No puedo dejar de sentir que la culpa ha sido mía.

Qué envidia querer así, con la capacidad de soltar, de dejar atrás.

Que rabia no haber sido la que le dio ganas de seguir. 

Pero que te dejen tiene algo bueno, y es que solo me toca asumir y aceptar. Saber que no me rendí y que hice hasta lo imposible, lo que la mayor parte de la gente no haría. Sé que fui buena novia, sé que valoré todo lo bueno. Sé que fui siempre sincera tanto conmigo como con él. 

Y también sé que, pase lo que pase, no voy a arrastrarme mas. Que ya lo hice una vez, y que desde entonces me ha dicho y hecho tantas cosas bonitas que me hizo creer de verdad que si lo dejábamos alguna vez, seria yo. Me hizo pensar que lo daría todo y que estaba al 100% en la relación. Y yo me confié, y me lo creí. Y ahora siento que fui una idiota. 

No se trata de querer mucho, se trata de querer bien. Y cuando te quieren bien no te dejan en un arrebato, después de decirte que eres la mejor novia del mundo y que es feliz contigo. Eso no se hace. No se cambia de opinión en minutos y te vas tan plácidamente. 

En esta respuesta tienen toda la razón. Me enfoco demasiado en lo que puedo dar. Lo hice desde el principio de la relación, cuando él no quería dar nada y aún así yo me volcaba en él. Cuando puse todo el interes para vernos o hacer cosas juntos. Debí haberme marchado allí.

Pero no me quiero lo suficiente, y es probable que aún me quede mucho para ser capaz de hacerlo. 

Una cosa tengo clara, yo sé que le he valorado. Yo sé que he trabajado por lo que creía que merecía la pena. Yo sé que he querido bien y con todas mis ganas.
Si al final ha preferido rendirse, si él no valora lo que tenía... el que pierde es él.