Llevo seis horas, seis, llorando sin parar. Gritando, dejándome la voz y toda la energía. Quedándome sin líquido en el cuerpo y sin fuerza alguna. Quiero romperlo todo y estoy tan enfadada y decepcionada y triste que el mundo se siente imposible. Que respirar se siente imposible.
Mi cabeza es puro caos de recuerdos, conversaciones, planes, de repensar una y otra y otra y otra vez. De machacarme, de odiarlo todo.
No es justo, no es justo terminar así cuando se suponía que lo intentábamos, que lo estábamos consiguiendo. No es justo que yo me enfade por algo y eso acabe en ruptura, no es justo que yo diga cómo me siento y que se entienda como un reclamo, como si estuviera pidiendo algo cuando en realidad solo expresaba lo que siento.
Quizá debía callarme, pero la vida y las relaciones me enseñaron que eso siempre es peor. Que la comunicación es la única salida, aunque a veces la única respuesta posible en la conversación sea "entiendo que te sientas así y estoy aquí contigo hasta cuando lo necesites".
Lo llaman autocuidado, y quizá sea verdad. Quizá sea cierto lo que me dicen y me ha hecho un favor tomando una decisión que yo no era capaz, sé que he dado demasiado, pero demasiado. Y sé que no me merecía esto. Este parar así. Sin avisos, de la nada.
Yo me agoté hace tiempo y no me rendi, porque pensaba que merecíamos la pena, que ambos lo estábamos poniendo todo. Era muy feliz hace dos días. Solo dos días. Ayer a esta hora no dejaba de decirme cosas bonitas pese a mi enfado. Y de pronto nada. Fin. Hasta aquí.
De pronto ya no hay fotos juntos, ya no le voy a recoger de la estación, ya no estaremos juntos en feria ni celebraremos nuestro aniversario. Ya no vivirá con Gala, no nos iremos de vacaciones, ya no habrá nada.
Y ya está. Me quedo asi. Con todo el amor en las manos, pese a lo manido de la frase. Sintiendo que no soy suficiente, que soy un problema y que agoto a la gente que me quiere. Que él lo ha intentado pero yo le he agotado. No puedo dejar de sentir que la culpa ha sido mía.
Qué envidia querer así, con la capacidad de soltar, de dejar atrás.
Que rabia no haber sido la que le dio ganas de seguir.
Pero que te dejen tiene algo bueno, y es que solo me toca asumir y aceptar. Saber que no me rendí y que hice hasta lo imposible, lo que la mayor parte de la gente no haría. Sé que fui buena novia, sé que valoré todo lo bueno. Sé que fui siempre sincera tanto conmigo como con él.
Y también sé que, pase lo que pase, no voy a arrastrarme mas. Que ya lo hice una vez, y que desde entonces me ha dicho y hecho tantas cosas bonitas que me hizo creer de verdad que si lo dejábamos alguna vez, seria yo. Me hizo pensar que lo daría todo y que estaba al 100% en la relación. Y yo me confié, y me lo creí. Y ahora siento que fui una idiota.
No se trata de querer mucho, se trata de querer bien. Y cuando te quieren bien no te dejan en un arrebato, después de decirte que eres la mejor novia del mundo y que es feliz contigo. Eso no se hace. No se cambia de opinión en minutos y te vas tan plácidamente.
En esta respuesta tienen toda la razón. Me enfoco demasiado en lo que puedo dar. Lo hice desde el principio de la relación, cuando él no quería dar nada y aún así yo me volcaba en él. Cuando puse todo el interes para vernos o hacer cosas juntos. Debí haberme marchado allí.
Pero no me quiero lo suficiente, y es probable que aún me quede mucho para ser capaz de hacerlo.
Una cosa tengo clara, yo sé que le he valorado. Yo sé que he trabajado por lo que creía que merecía la pena. Yo sé que he querido bien y con todas mis ganas.
Si al final ha preferido rendirse, si él no valora lo que tenía... el que pierde es él.
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