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viernes, 24 de abril de 2026
Te odio
Lo que no quiero volver a ser
De pronto ha pasado un mes. Y no me había dado cuenta. Imagino que la operación, el paso de los días, el apoyo... no sé. De pronto he visto hoy algo que pensé que me afectaría (¿cómo soy tan tonta de silenciar a todo el mundo y olvidarme precisamente del mas tocho? 🤦🏻♀️) y resulta que no me ha afectado tanto. Que solo me ha dado miedo la idea de que mis amigos hayan podido estar con él (algo que me han confirmado al minuto que no ha sido así). Y ya. Sin más. Que no veo sus fotos con ese anhelo, que aún no he quitado el puzle de la pared porque primero quiero hacer otro que lo sustituya pero que cuando lo miro ya no me duele el pecho, que lo veo como algo lejano y casi irreal que tuvo mas de deseo que de real.
El martes fui consciente de que, pese a que sigue doliendo, echaba mucho de menos estar soltera. Esa tranquilidad, esa "libertad". Fui muy, pero muy feliz en la feria del año pasado, nunca podré negar eso, pero este martes ha sido real. Real. Con las personas que me aman y van a hacerlo siempre. Metiéndose conmigo y a la vez protegiendome, sin mi cabeza ni mi estómago llenos de mariposas que al final me nublan la razón y me hacen dejarme a mi misma atrás.
Ha sido un mes muy duro, todo esta siendo demasiado duro desde el año pasado. Y me siento tan rota que sigo pensando que no podré restaurarme. Pero no estoy sola.
La semana pasada tuve un impulso absurdo que aún ni entiendo del todo, pero del que no me arrepiento, sentía que le debía esa camiseta y quería que la tuviera, aunque lo mismo hasta le coge asco y me he gastado el dinero en vano, pero en realidad me da igual porque mi cabeza está tranquila con ello. Me he dado cuenta de que ya no le odio, no tengo esa sensación de rabia hacia él, pero también sé que nunca voy a perdonarle, que no querré ser su amiga, y que ojalá no tengamos que cruzarnos nunca más. Porque por fin soy consciente de que no me merezco dar oportunidades a personas que no me han tratado bien, que no han pensado en mi y que no me han valorado. Siempre se dice que se conoce de verdad a alguien en cómo termina la relación y en cómo se comporta, y ahí vi todas esas cosas que durante un año quise negarme. Esas que nunca conté a mis amistades, y que ahora, al hacerlo, vuelven a hacerme ver que estar con alguien me hace proteger mas a esa persona que a mi misma. Durante la relación siempre pensé, siempre dijimos, que ninguno era malo ni bueno. No creo que sea malo, ni mala persona, y sé que me repito porque ya lo he dicho muchas veces, pero le falta tanta madurez, tanta valentía y consciencia... Igual que a mi, obviamente, pero yo siempre lo he admitido, siempre estoy abierta a aceptar mis fallos e intentar cambiarlos. Él parecía que sí, y en algunas si. Pero le puede ego, el falso ego. Él le habló a algunos de mis mejores amigos diciéndoles que no quiere mal rollo con ellos, que aunque lo hubiésemos dejado le caían genial, etc., cuando me dijo mil veces que sí lo dejábamos él les dejaría en paz para no ser como mis ex, y que ni eso haya cumplido... yo no le he hablado a nadie de su entorno antes de mi, de esos que ya eran amigos suyos antes de conocerme, y de los comunes solo he respondido a quienes me han hablado primero, ni siquiera les he buscado yo. Yo sé respetar esas cosas porque sé lo que duelen. Así que ahora mismo mi meta es que, dentro de unos meses, de un año... me sea tan indiferente como ya lo es Fran. Fran me hizo mucho mas daño y fue una relación muy dañina, con lo cual no creo que sea una meta nada difícil para esta relación.
Y después... él. Como siempre. El sábado tuve un día de absoluta debilidad en el que tuve tanta paz como infierno después. Esos abrazos, ese brazo a mi alrededor, ese juntar cabezas abrazados, ese beso en la cabeza, las bromas, las sonrisas, las conversaciones en las que queda claro hasta que punto nos conocemos. Cómo echaba de menos esos brazos rodeandome, la sensación de estar en casa y que ese sea mi lugar. Notar perfectamente que es recíproco. Cómo me arrepentí después. Lo mucho que me odié y lo débil que me sentí. Pero es que han sido tantos años, tantos... pensaba tanto en cómo habría estado conmigo tras la operación, en lo mucho que me cuidó en la primera... que simplemente tuve la guardia demasiado baja y me dejé llevar. Y volví a hacerme daño a mi misma, porque le sigo odiando. Y sigo sabiendo que nunca voy a perdonarle. Germán me dijo "tu cabeza te odia tanto que te hace creer que con él estarías bien" y es cierto, porque yo sé que todo eso que sentí el sábado no es real, que es la persona que más daño me ha hecho en mi vida, y que tampoco merece que siga llorando, echándole de menos. Que a largo plazo estoy mejor sin él. Aunque nunca lleguemos a desvincularnos del todo por lo obvio.
Llevo mas de un mes sin tener sexo, mas de un mes, que parece poco, pero es muy raro en mi. Solo que ni siquiera tengo ganas. Soy humana, y a veces me vienen, pero estoy bien sola, estoy tranquila. Aunque reconozco que me rio mucho cuando le cuento a mis amigos los "pretendientes" que tengo y la historia con cada uno, y como van descartando opciones conmigo entre risas 😂 Salo me preguntó "¿cuántos están detrás tuya ahora mismo?" Le respondí y me dijo "¿y de esos con cuantos tienes ganas de hacer algo?" Y aunque le dije los que también me atraían a mi y con quienes quizá habría posibilidades mas adelante, sigo sin ganas de quedar con alguien para eso. No lo necesito.
También me ha ayudado mucho este mes para ver el sexo en retrospectiva, para pararme a pensar las veces que me he acostado con alguien, sobre todo siendo pareja, y qué partes eran reales y cuáles idealizaba. Cómo siempre hago lo que sea para que ellos se sientan deseados e increíbles, para que salgan de esa cama pensando "soy el puto amo"... pero las pocas veces que he pensado en mi misma. Porque soy tan idiota que hacerles felices a ellos me pone a mi, y ya con eso me es suficiente. Aunque quizá eso explique por qué pasé diez años sin saber lo que era un orgasmo, o por qué me he acostumbrado tanto a fingirlos (y muy bien) cuando sé que le viene bien a la otra persona verme así. He tenido sesiones de sexo increíbles en las que de verdad he disfrutado una locura, pero... ¿de verdad fue por acciones de ellos o fue porque me ponían MUCHO y eso lo facilitaba?
No quiero ser así la próxima vez que tenga sexo con alguien, sé que ya lo he dicho, pero a veces necesito repetirmelo. Quiero ser yo la diosa. Y no quiero volver a idealizar a nadie. Ni volver a fingir orgasmos.
Hoy he pasado un día muy duro, pero ayer y antes de ayer fui feliz. Y sé que mañana también lo seré.
Ayer vi a un amigo al que llevaba sin ver desde junio, y al que echaba muchísimo de menos, que me hizo sentirme comprendida y arropada. Al que también importo.
Las noches siguen siendo horribles y las pesadillas siguen sin parar. Pesadillas con Maikel, con Dani, a veces hasta con mis amigos. Pesadillas totalmente angustiantes que al despertar me han quitado toda la energía y la fuerza para poder enfrentar el día. Llevo un mes con ellas, sin parar. Cuando no es insomnio son Pesadillas aseguradas. Y me agota, me agota muchísimo.
Sigo, y seguiré toda mi vida, pensando en Rocío y en su sabiduría de aquellos 13 años en los que me dijo "mírate cómo estás llorando, y cómo está él, ¿merece la pena estar así cuando él no está igual ni de lejos?"
Así que, cuando no consigo pensar en mi misma, vuelvo a mi pensamiento de "¿qué está haciendo él mientras yo estoy aquí llorando y echando de menos?" Y siempre es la misma respuesta, porque les conozco, porque sé cómo son. Y ni han llorado la mitad que yo, ni les persiguen las pesadillas, ni me echan de menos de esa forma.
Sigo luchando por quererme. De verdad que lo intento y estoy en ello. Y amo este blog. Lo amo. Es mi diario, es mi lugar donde volcar todo, es mi sitio seguro. Y recuerdo a esa Irene que lo empezó en 2010 (aunque ya tenia fotolog desde 2008 y escribía en pc desde 2004), aún tan nueva en todo, y sé que no he cambiado tanto, sé que la vida es cíclica, y sé que siempre tendré estas entradas para recordarme quién soy y quién no quiero volver a ser.
lunes, 13 de abril de 2026
Odiarme
domingo, 12 de abril de 2026
Bajo mantenimiento
Pienso demasiado en él. Recuerdo demasiadas cosas. El enfado se mezcla con la añoranza y vuelvo a pensar en todas las cosas que podría haber hecho diferente para que fuese mejor.
Entonces pienso en las que podría haber hecho él, y siento que no puedo echarme toda la culpa. Yo al menos se lo dije.
Sigo llorando demasiado, y sigo sin entender por qué, ni sé qué echo de menos exactamente. Cuando hablo con Julia o con amigos y me hacen pensar en qué me aportaba se me ocurren pocas cosas. Recuerdo más cosas de Fran, por ejemplo. Siento que me dejé llevar por la euforia y la ambivalencia. Se lo dije a mis amigos hace poco, he sido consciente de que la ambivalencia me hace adicta.
He leído un libro, muy corto y sencillo, con cuya protagonista me he sentido super identificada. Sentía que hablaba de mi. Contaba como en todas sus relaciones sentía la necesidad de ser la salvadora, de darlo todo para sentirse importante y querida, olvidándose de sí misma.
Recuerdo cuando al principio de nuestra relación él me dijo que mi miedo era que por primera vez estaba con alguien que no necesitaba ser salvado, pero la verdad es que no era cierto. Sus inseguridades eran algo real que yo quería curar, sus miedos, sus traumas con relaciones anteriores. Le dije que creía que necesitaba ir a terapia pero él no lo veía necesario, sin embargo yo veía como cargaba en mi cosas que sus ex habían hecho, aunque yo nunca hubiese sido igual, o incluso cosas de su crianza, infancia y adolescencia que aún le pesaban.
Le echo de menos, pero no sé qué echo de menos. ¿La ansiedad de si me escribía? ¿De si podía decirle que no estaba bien o sería mejor callar para no agobiarle? ¿Las ganas de acostarme con él junto al miedo de no ser suficiente?
Se esforzó mucho, en adaptarse a mi, en darme lo que le pedía. No puedo negarle eso. Y eso tambien lo echo de menos, porque ahí si creo que es la pareja que mas me ha demostrado ese esfuerzo y ganas de cambio. Pero claro, no fue recíproco, no me dijo en qué debía mejorar yo. Y siento que vuelvo a ser el puente que enseña a una persona a llegar hasta la relación en la que sí hará las cosas bien.
Me dijo que pensaba que era una de esas veces de las de "persona adecuada, momento equivocado" y que quizá en el futuro, en otras circunstancias, podría ser distinto. Pero esta vez no estoy dispuesta a perdonar, no quiero hacerlo. Y creo que me merezco mas, que merezco ganas reales, que merezco presencia real, aquí y ahora, y no en un supuesto futuro.
Sinceramente, no creo que fuese la distancia. Creo que fue la falta de ganas, ese "bajo mantenimiento", y el hecho de que yo no fui la persona que le despertó las ganas de hacerlo todo. Y eso duele muchísimo porque activa esa herida de "no soy suficiente"
Pero luego pienso en los ex que han querido volver conmigo y que se han arrepentido tanto de haberlo dejado, de las personas que me perdieron y quisieron recuperarme. De las amistades que me rodean. Y recuerdo que sí soy suficiente, pero para la persona adecuada, la que me haga la vida fácil y sencilla y se desviva por mi tanto como yo por ella.
Sé que le superaré, sé que antes de lo que pienso. Sé que he superado a todas mis exparejas y que la única que realmente me cuesta es Dani, pero porque nuestra historia es muy compleja y lleva media vida y un hijo en ella. Esta vez no es el caso, como no lo fue con Fran. El contacto cero, el amor que me rodea y mi propia fuerza harán que en unos meses esto sea solo un recuerdo. Igual que recuero ahora esos meses de dolor infinito por Fran, pero que desapareció por completo.
¿Qué echo de menos?
La rutina, las palabras bonitas, las promesas de futuro y el sentirme especial, a veces el sexo. Pero todo eso esta vacío, porque los hechos nunca lo acompañaron, y nunca volveré a conformarme con una relación de "bajo mantenimiento". Y por suerte, sexo puedo encontrar en muchos sitios, conexión también. Y lo demás no lo necesito para seguir adelante.
Ya he pasado por la soltería, y, sinceramente, sé que es lo mejor para mi. Esta vez haré lo posible por no volver a dejarme llevar, ni, repito, conformarme con menos de lo que merezco.
sábado, 11 de abril de 2026
Libros que lloran
jueves, 9 de abril de 2026
Sobrevivir
Estoy intentando sobrevivir. A estos días, a la operación y a este posoperatorio infernal.
Intenté sobrevivir a la llamada de Dani, y a esa media hora larga que pasé en la Sala de espera de quirofano yo sola, viendo a todas las enfermeras de un lado a otro, pensando en Maikel, en Dani, en todos mis errores.
Me sentí muy sola y muy hundida. Tenía muchísimo miedo. Lo pasé muy mal durante la operación porque me dolió todo mucho, porque se me hizo eterna, y porque fueron dos horas de tocarme, rajarme, cauterizarme y coserme el ojo. Y salí con muchas ganas de llorar y sin poder hacerlo, y recordando que la última vez tuve a Dani a mi lado cada día, dándome compañía, amor y cuidados.
Mi hermana me dijo que tenia que estar orgullosa, porque me había enfrentado a la operación, y lo había hecho sola, sin una pareja a mi lado, y que eso debía demostrarme una vez mas lo capaz que soy.
Sé que tiene razón, y de verdad que no quiero tener pareja, pero les echo de menos. Echo de menos la sensación de que alguien me quiera como pareja. Y eso también habla de mis necesidades o problemas mentales, porque a Dani si le echo de menos de manera "objetiva", y echo de menos cosas que realmente me aportaban, pero solo me ocurre con él, porque lo que echo de menos del resto son cosas tan superficiales que no tienen sentido.
No me apetece aún tener relaciones sexuales con nadie, aunque es cierto que he vuelto al guarreo virtual con quien se me antoja, y tengo muchas ganas de estar mejor y poder quedar con cierto chico con el que me quedé con las ganas hace un año y con quien sé que voy a disfrutar como si no hubiera un mañana. Pero no es mi prioridad, no tengo prisa, y creo que esta vez tengo que enfocarme mucho en pensar solo en mi.
Cuando lo dejé con Fran si me venían bien ese tipo de escapes, estar con otras personas, pero porque mi adicción a él era demasiada. Este no es el caso, y me di cuenta durante aquella semana de silencio que podré superarlo antes incluso de lo que pensaba. Que me ha decepcionado tanto y estoy tan enfadada que todo lo bueno ha desaparecido, y que ojalá no vuelva nunca a cruzarse en mi camino ni por casualidad.
Y me da igual ser injusta, o inmadura, me da igual no estar valorando sus cosas buenas y todo lo bueno que hizo, pero es que sigo pensando que no me merecía ese final, y que nunca me merecí tanto daño. Porque él podrá decir que yo no hice cosas bien durante la relación, pero él no me dio la oportunidad de cambiarlas porque nunca fue sincero.
Me duele muchísimo el ojo y estoy pasando un posoperatorio horrible, aunque por suerte puedo ver, algo que no me pasó en la anterior operación. Sin embargo, me paso el día durmiendo y escuchando audiolibros, porque con los ojos cerrados me duele mucho menos. Me he despertado hace un rato y, al meterme en instagram, me ha salido una recomendación de threads con un post suyo. Hace meses que me desinstalé threads, así que ni caí en bloquearle allí. He tenido que instalarlo otra vez y bloquearle, y después lo he vuelto a desinstalar.
Sigo con el sentimiento de "ojalá le vaya mal y sufra mucho" y eso me hace sentirme malisima persona porque nunca he sido así, porque sé que no soy así, y que solo he sentido esas cosas en ocasiones muy concretas, que seguramente ni siquiera sea sano para mi ese tipo de sentimientos/pensamientos. Pero luego pienso que quizá no es malo dejarme llevar por ellos un tiempo, que ya basta de ser la buena que solo se fija en lo positivo, lo defiende todo y quiere a todo el mundo para siempre. Creo que ya basta de solo permitirme pensamientos buenos hacia los demás.
Aún no sé cómo manejar nada porque no soy capaz de hacer nada. No vivo, sobrevivo, y estoy muy cansada y no me apetece hacerlo. Lo estoy abandonando todo, y no sé cómo salir de ahí. Odio a Dani y lo que me hizo, cómo se ha hundido mi vida desde entonces, cómo no consigo remontar, ni aún cuando parece que si.
Sé que no estoy sola, sé cuánto me aman Danil, Joshua, Germán, mi hermana, Salo, Yeimi, Danix, Paula, Almu, Rocío, Maria, Alex.. se lo afortunada que soy con quien me rodea. Sé lo importante que soy para mi hijo, que no ha dejado de cuidarme y darme cariño desde la operación, que hoy ha llamado a mi madre solo para que le dijese como me encontraba, que cuando ha venido a verme se ha tumbado a mi lado a abrazarme y darme cariño. Cómo anoche me encontré mal y fui a su cuarto a abrazarle y, dormido, me dijo "pasa algo?" Y yo le dije que solo necesitaba cariño, así que me abrazó y me acarició la espalda aún estando frito. Cómo me quiere ese niño, que rabia que Maikel no fuera capaz de valorar lo increíble que es pese a la adolescencia, y que bendición tener a los amigos que tengo y que lo aman tanto como yo. Qué envidia me da que la novia de Dani se lleve tan bien con él y que mi hijo la aprecie, y que alegría saber que al menos en eso Dani ha tenido mejor criterio que yo.
Es una tortura estar tal y como estoy, con la cabeza a mil, con el dolor del ojo y del alma, con las ganas de desaparecer. Y no sé cuando se va a terminar, pero espero ser capaz de aguantar hasta entonces.
jueves, 2 de abril de 2026
Las migajas que no merezco
Siento que el dolor me esta ganando. Sigo metida en la cama, sin capacidad para salir de casa, sin querer hacerlo siquiera.
Paso el día durmiendo o leyendo, e intento no pensar. Me gustaría encender el ordenador y hacer cosas, pero cada vez que lo miro me recuerda a él. A todas las noches de discord, a juegos, a la bomba que lo explotó todo.
No quiero huir de mi ordenador o mi escritorio. Siempre han sido mis lugares seguros, mis puzles, mis sims, mis series y pelis. Siento que ya me han robado demasiado.
He soñado con él, aunque acabo de ser consciente de que ya no recuerdo el sueño. Pero sé que me he despertado con el pecho doliéndome y echándole de menos como si no hubiera un mañana, que me quema las venas la idea de que acabará con otra.
He intentado hacer lo que me han dicho tanto mis amigos como mi terapeuta, repetirme las cosas malas, y he recordado cuando al principio me volvió loca siendo tan incongruente entre actos y palabras, cómo siempre era yo quien proponía vernos. He recordado la primera vez que me quejé de que compartía las historias que yo subía si eran en grupo, pero nunca las que eran solo nuestras. He recordado todas las veces que tuve que pedir atención. He recordado como en una semana en la que sabía que venía hecha polvo y que encima íbamos a vernos menos de lo esperaba, eligió no dejar de ir al gimnasio en vez de querer aprovechar mas tiempo conmigo. He recordado la primera vez que insultó a mi hijo, la cantidad de veces que se quejó de él, aquel día que le llamó coñazo en su cara. Y me he preguntado quién es esa Irene, qué Irene fue la que, aquel 12 de abril en el que me hundió diciendo que mi hijo era inaguantable, no cortó de forma automática.
He recordado, también, el sexo. El fatídico sexo. Como pasó de ser increíble a ser siempre lo mismo, a notar esa falta de deseo y ganas. He recordado como yo hacía hasta lo imposible para hacerle sentir deseado, para que supiese cuánto me gustaba y ponía, o incluso los orgasmos que fingí... y que él me devolviese tan poco, que no me hiciese sentir esa diosa que sé que soy, que bajase tanto mi autoestima como lo hizo Fran. Yo, que siempre he sabido también lo que soy y lo que valgo en ese ámbito. Nunca volveré a conformarme con alguien que no me haga sentirme como la jodida diosa mas especial del mundo en el sexo, que se desviva por darme sexo oral, por darme las cosas que me gustan y, sobre todo... que todo su gusto sexual no gire solo en torno al porno, como me ha pasado ya tantas veces. Malditos hombres educados en el porno que creen que si no es así no se disfruta.
He recordado todas las veces que me ha demostrado su inmensa inmadurez, sin querer aceptarla nunca. Y he recordado la premisa de su vida, primero él, luego él, y después él. Al principio pensé que le envidiaba, y es cierto que para algunas cosas es una gran virtud. Pero luego, con los días, lo voy pensando y... que alegría no ser así, que alegría ser capaz de ver cuándo mis actos van a dañar a otros, y qué alegría saber qué cosas merecen la pena, qué personas merecen la pena.
Cuánto me equivoqué respondiendo aquellas preguntas en instagram de forma pública, sabiendo que él podía verlas. Qué segura estoy de que solo me habló por eso. Cuánto me he equivocado al publicar demasiadas cosas, demasiadas veces. Pero es mi vía de escape, escribir, y, por suerte para él, él mismo me dijo que evitaba leer mi blog, así que prefiero refugiarme aquí, sin sentimientos de culpabilidad, y recordando que, quien nunca me priorizó, fue él, que lo hizo solo en lo sencillo y fácil, en lo básico, y que nunca quiso entender que no le estaba pidiendo la luna.
Ha puesto en su twitter "Gracias trabajo personal por hacer que me elija primero a mi", como si yo le hubiera estando dificultando la vida, cuando todo lo que hice fue dar, apoyarle, estar para él... y pedir un mínimo. Pero él no esta listo para ese mínimo, porque sigue siendo un niño que solo quiere vivir tranquilo, pensar en sí mismo sin tener en cuenta a nadie mas, trabajar en su cuerpo, sus hobbies y pensar lo menos posible, sabiendo que tiene absolutamente todas sus necesidades físicas, económicas y emocionales cubiertas.
Su madre tenía razón cuando le dijo que tuviese cuidado con mi mochila, pero creo que lo dijo porque hasta ella misma sabía que él nunca tendrá la fuerza suficiente como para acompañar a alguien que no haya tenido la misma vida fácil y sencilla que ha tenido él. Aunque se empeñe en querer defender que no lo ha tenido fácil o que eso no es cierto.
No sé cuando voy a ser capaz de salir de la cama, de respirar, de que el pecho deje de doler. Miro la hora y pienso que quizá él ya está en Sevilla, o que le faltará poco, y entonces recuerdo la agonía que pretendía hacerme vivir hasta el domingo, y que me dijo, tan tranquilo, que si quería que hablásemos antes pues haberlo dicho. Puñetero egoísta.
Dichosa y estúpida Irene. Absolutamente todas las personas a las que les he contado lo que pasó desde el sábado, en el momento en que he dicho "me dijo que el domingo" y luego "que podría hacer algún hueco el viernes", pusieron tal cara que me hicieron ver hasta que punto he sido idiota. Hasta la terapeuta de Amuvi puso esa cara, y eso que con ella nunca llegué a hablar a fondo de él. Nadie podía creerse que de verdad se quedase tan tranquilo al alargarlo tanto.
Qué favorazo me hizo al decir "el domingo 5", porque si llega a decirme lo que yo quería escuchar, que era, al menos, el viernes... seguramente habría vuelto a caer en estar con alguien que, ni me merece, ni me valora, ni me conviene. Fue su manera mas absoluta de demostrar que no me quiere.
Quizá sea verdad que ninguno de los dos ha sido el malo de la película, pero entonces... ¿Por qué hay tanta diferencia a la hora de llevarlo, de manejarlo y de haberlo hablado?
Me estuvo mareando hasta el último momento, hasta el último segundo. Y por suerte fui capaz de decir basta.
Sigo llorando, con el cuerpo roto, pensando en cien millones de cosas y en cien millones de miedos. No se cuando saldré de esta cama, de este encierro.
Pero tengo una certeza, él acabará siendo Fran.
A día de hoy pienso en Fran y no siento absolutamente nada, pero nada, no tengo necesidad de saber de él ni de su vida, me da igual si me lo encuentro por la calle, y solo me acuerdo de él si hay algo que me lo recuerde, y no suelen ser muchas cosas. Recuerdo el año que estuvimos juntos y lo que veo es a una Irene que nunca fue feliz de verdad pero que intento forzar serlo, a una Irene que no reconozco como yo misma. Y sé que me pasará lo mismo con esta relación. ¿Una Irene aceptando el tipo de desprecio que me ha demostrado hacia mi hijo? Madre mía, si es que no hay por dónde cogerlo. No sé quién soy o quién he sido.
Me he conformado con unas migajas tan pequeñitas esta vez... porque, seamos sinceros, Fran y él son tan iguales como diferentes, porque ambos me han dado lo mismo. Migajas. Migajas que he aceptado porque no me quiero en absoluto.
Y a ambos les he justificado, de ambos dije "pero se esforzaron en esto, y en esto y en esto". Quizá es cierto que no son malos, pero no saben amar de verdad, no saben valorar lo que tienen.
Y nunca volveré a permitir eso.
Puedo sonar incongruente yo ahora, porque a él le dije lo contrario, que era un buen novio, que se había esforzado... etc. Sé que se ha esforzado, sé que lo ha intentado, pero también sé que magnifico demasiado las cosas buenas, y hago lo contrario con las malas. Igual que sé que mi primer impulso es aceptar, bajar la cabeza y hacer sentir bien a la otra persona. Gran fallo mio que él me ha recriminado muchas veces y en el que tiene razón.
Pese a todo, y siendo sincera conmigo misma... ojalá no haberle conocido nunca. Ojalá no enamorarme nunca más de alguien como él.