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sábado, 11 de abril de 2026

Libros que lloran

Una noche mas llorando a mares. Por terminar un libro que ha sido precioso y cuyo final me ha dejado el corazón tan blandito que si llego a saberlo no lo leo.

Hablaba del hilo rojo, y recordé las veces que hablé con Dani de que esa era nuestra leyenda, de que aún sin ser siquiera pareja intercambiamos esas pulseras, que la mía aún sigue en un cofre de mi cuarto junto a la que iba a ser nuestra alianza de boda. 

También hablaba de los pequeños detalles y gestos que hace el protagonista y que le demuestran a ella cuanto la ama, de una relación a distancia durante un año en la que ambos ponían todo de su parte para estar juntos porque no soportaban la idea de tenerse lejos, como me ha destrozado ese "ninguno de los dos podíamos estar sin vernos o tocarnos mas de dos semanas", y he pensado por qué era solo yo la que tenía esa necesidad, por qué, por qué me dejé, otra vez, todo el dinero que no tenía para hacer que algo funcionase.

Cuando me quedo soltera aparecen muchos chicos que empiezan a hablarme casi a diario, que quieren quedar, que me prestan atención... cuando lo dejé con Fran tiré mucho de ellos e incluso de aplicaciones, y ahora me veo y no quiero a ningún hombre cerca. De pronto no me fio de ninguno, ni siquiera aunque sepa claramente que solo sería sexo. Mi última relación también iba a ser solo sexo.

No entiendo como me he permitido destrozarme así y llegar a este punto, a sentirme tan tremendamente rota, a tener estos arranques de quinceañera en los que quiero escribir sobre él y publicar en todos lados el coraje que le tengo y como no pienso perdonarle nunca. 

Odio echarles de menos, a él y a Dani. No se lo merecen. Él no me dio ni la oportunidad de saber en qué estaba fallando para poder mejorar, él no se paró ni a pensar un mínimo mientras me mentía una y otra vez.
Y Dani... Dani me destrozó de la forma mas absoluta y horrorosa. Y aún tengo que escuchar sus audios o sus llamadas preocupándose por mi, hablando sobre mi operación y con ese tono de amor que tantas veces echo de menos.

Quiero estar sola, pero es que tengo esta desgana, esta incapacidad de hacer cosas, de moverme, de vivir. No puedo. Me faltan el aire y las fuerzas y no puedo. Y me odio tanto como les odio a ellos. 

Una parte de mi quiere quedarse con lo bueno, pensar en positivo, seguir adelante con el amor que fue. Pero es que no puedo, es que me siento tan engañada y estafada que siento que no volveré a confiar en absolutamente nada.

Y aún así sigo queriendo mi amor de película, ese tranquilo, sin dramas, con cuidado infinito, ese que tienen Marta y Germán, que, sin grandes florituras ni necesidad de escenas de pelicula, se ve desde fuera como precisamente eso, el amor que calma todas las tormentas.

¿Cuántos años de mi vida he perdido? ¿Por qué tuve que volver con Dani? ¿Por qué? Era joven, aún lo tenia todo por delante... y volví a él, a creer sus mentiras, a dejarme llevar por la estúpida imagen del amor que supera todas las barreras.

Me duele muchisimo el ojo por la dichosa operación y aún así aquí estoy llorando y casi sin ver, porque soy asi de idiota. Porque ojalá tener a Dani tumbado a mi lado roncando, abrazándome, sabiendo que mañana haremos algo que nos guste y que incluya cuidarme. Porque miro a mi alrededor y todo mi cuarto me recuerda a él y a los años de dormir juntos y que él fuera mi paz.
Porque por suerte o por desgracia, lo que me hizo lo hizo en su casa.

Ojalá ser capaz de recordar todo lo malo que objetivamente sé, el ser su madre, el cargar con todas las responsabilidades, su mal genio, las peleas continuas por el niño, el sexo egoista... pero es que siento que todo son motitas de polvo que podían arreglarse... hasta que él se lo cargó todo. Todo. Y entonces me pregunto si fui muy exagerada, si debí haberlo perdonado o si quizá no fue como lo recuerdo. Y la psicóloga de Amuvi me recuerda que el cuerpo no olvida, y que aunque lo hubiese intentado, nunca habría llegado a ser feliz.

Maldito Dani, maldito Maikel, maldita yo.

Y bendito Danil, German, Joshua y Julia. Bendito Jose Manuel.
En serio, ¿cómo no podia amar a Jose Manuel? Ese niño que se está desviviendo por cuidarme tras la operación, que me quiere y hace lo que sea por verme feliz, que se siente culpable de cosas que no son su culpa y que se preocupa por mi bienestar. ¿Qué adulto con dos dedos de frente no valoraría a ese adolescente porculero que me ama?

Echo muchisimo de menos a Joshua, y estoy deseando poder escaparme a su casa, tumbarme en el sofá con él a ver OUAT, dormirnos abrazados y sentirme cuidada y en paz.
Y echo de menos sentarme en mi mesa, hacer mi puzle, ver una serie, estar tranquila.
Echo de menos salir con Danil, sus risas, esa manera tan suya de subirme la moral, su fuerza.
Y hasta echo de menos ver a Germán y que me pegue duro porque no hay nadie como él para decirme lo desastre que soy (aunque algunos piensen que nunca me dice que me equivoco... es que me tengo que reír solo de pensarlo). 

Buenas noches, supongo, porque no sé cómo acabar esto, pero me duele tanto el ojo que necesito parar y dormir para siempre.

jueves, 9 de abril de 2026

Sobrevivir

Estoy intentando sobrevivir. A estos días, a la operación y a este posoperatorio infernal.

Intenté sobrevivir a la llamada de Dani, y a esa media hora larga que pasé en la Sala de espera de quirofano yo sola, viendo a todas las enfermeras de un lado a otro, pensando en Maikel, en Dani, en todos mis errores.

Me sentí muy sola y muy hundida. Tenía muchísimo miedo. Lo pasé muy mal durante la operación porque me dolió todo mucho, porque se me hizo eterna, y porque fueron dos horas de tocarme, rajarme, cauterizarme y coserme el ojo. Y salí con muchas ganas de llorar y sin poder hacerlo, y recordando que la última vez tuve a Dani a mi lado cada día, dándome compañía, amor y cuidados.

Mi hermana me dijo que tenia que estar orgullosa, porque me había enfrentado a la operación, y lo había hecho sola, sin una pareja a mi lado, y que eso debía demostrarme una vez mas lo capaz que soy.

Sé que tiene razón, y de verdad que no quiero tener pareja, pero les echo de menos. Echo de menos la sensación de que alguien me quiera como pareja. Y eso también habla de mis necesidades o problemas mentales, porque a Dani si le echo de menos de manera "objetiva", y echo de menos cosas que realmente me aportaban, pero solo me ocurre con él, porque lo que echo de menos del resto son cosas tan superficiales que no tienen sentido.

No me apetece aún tener relaciones sexuales con nadie, aunque es cierto que he vuelto al guarreo virtual con quien se me antoja, y tengo muchas ganas de estar mejor y poder quedar con cierto chico con el que me quedé con las ganas hace un año y con quien sé que voy a disfrutar como si no hubiera un mañana. Pero no es mi prioridad, no tengo prisa, y creo que esta vez tengo que enfocarme mucho en pensar solo en mi.

Cuando lo dejé con Fran si me venían bien ese tipo de escapes, estar con otras personas, pero porque mi adicción a él era demasiada. Este no es el caso, y me di cuenta durante aquella semana de silencio que podré superarlo antes incluso de lo que pensaba. Que me ha decepcionado tanto y estoy tan enfadada que todo lo bueno ha desaparecido, y que ojalá no vuelva nunca a cruzarse en mi camino ni por casualidad. 

Y me da igual ser injusta, o inmadura, me da igual no estar valorando sus cosas buenas y todo lo bueno que hizo, pero es que sigo pensando que no me merecía ese final, y que nunca me merecí tanto daño. Porque él podrá decir que yo no hice cosas bien durante la relación, pero él no me dio la oportunidad de cambiarlas porque nunca fue sincero.

Me duele muchísimo el ojo y estoy pasando un posoperatorio horrible, aunque por suerte puedo ver, algo que no me pasó en la anterior operación. Sin embargo, me paso el día durmiendo y escuchando audiolibros, porque con los ojos cerrados me duele mucho menos. Me he despertado hace un rato y, al meterme en instagram, me ha salido una recomendación de threads con un post suyo. Hace meses que me desinstalé threads, así que ni caí en bloquearle allí. He tenido que instalarlo otra vez y bloquearle, y después lo he vuelto a desinstalar.

Sigo con el sentimiento de "ojalá le vaya mal y sufra mucho" y eso me hace sentirme malisima persona porque nunca he sido así, porque sé que no soy así, y que solo he sentido esas cosas en ocasiones muy concretas, que seguramente ni siquiera sea sano para mi ese tipo de sentimientos/pensamientos. Pero luego pienso que quizá no es malo dejarme llevar por ellos un tiempo, que ya basta de ser la buena que solo se fija en lo positivo, lo defiende todo y quiere a todo el mundo para siempre. Creo que ya basta de solo permitirme pensamientos buenos hacia los demás. 

Aún no sé cómo manejar nada porque no soy capaz de hacer nada. No vivo, sobrevivo, y estoy muy cansada y no me apetece hacerlo. Lo estoy abandonando todo, y no sé cómo salir de ahí. Odio a Dani y lo que me hizo, cómo se ha hundido mi vida desde entonces, cómo no consigo remontar, ni aún cuando parece que si.

Sé que no estoy sola, sé cuánto me aman Danil, Joshua, Germán, mi hermana, Salo, Yeimi, Danix, Paula, Almu, Rocío, Maria, Alex.. se lo afortunada que soy con quien me rodea. Sé lo importante que soy para mi hijo, que no ha dejado de cuidarme y darme cariño desde la operación, que hoy ha llamado a mi madre solo para que le dijese como me encontraba, que cuando ha venido a verme se ha tumbado a mi lado a abrazarme y darme cariño. Cómo anoche me encontré mal y fui a su cuarto a abrazarle y, dormido, me dijo "pasa algo?" Y yo le dije que solo necesitaba cariño, así que me abrazó y me acarició la espalda aún estando frito. Cómo me quiere ese niño, que rabia que Maikel no fuera capaz de valorar lo increíble que es pese a la adolescencia, y que bendición tener a los amigos que tengo y que lo aman tanto como yo. Qué envidia me da que la novia de Dani se lleve tan bien con él y que mi hijo la aprecie, y que alegría saber que al menos en eso Dani ha tenido mejor criterio que yo.

Es una tortura estar tal y como estoy, con la cabeza a mil, con el dolor del ojo y del alma, con las ganas de desaparecer. Y no sé cuando se va a terminar, pero espero ser capaz de aguantar hasta entonces. 

jueves, 2 de abril de 2026

Las migajas que no merezco

Siento que el dolor me esta ganando. Sigo metida en la cama, sin capacidad para salir de casa, sin querer hacerlo siquiera. 

Paso el día durmiendo o leyendo, e intento no pensar. Me gustaría encender el ordenador y hacer cosas, pero cada vez que lo miro me recuerda a él. A todas las noches de discord, a juegos, a la bomba que lo explotó todo.

No quiero huir de mi ordenador o mi escritorio. Siempre han sido mis lugares seguros, mis puzles, mis sims, mis series y pelis. Siento que ya me han robado demasiado.

He soñado con él, aunque acabo de ser consciente de que ya no recuerdo el sueño. Pero sé que me he despertado con el pecho doliéndome y echándole de menos como si no hubiera un mañana, que me quema las venas la idea de que acabará con otra.

He intentado hacer lo que me han dicho tanto mis amigos como mi terapeuta, repetirme las cosas malas, y he recordado cuando al principio me volvió loca siendo tan incongruente entre actos y palabras, cómo siempre era yo quien proponía vernos. He recordado la primera vez que me quejé de que compartía las historias que yo subía si eran en grupo, pero nunca las que eran solo nuestras. He recordado todas las veces que tuve que pedir atención. He recordado como en una semana en la que sabía que venía hecha polvo y que encima íbamos a vernos menos de lo esperaba, eligió no dejar de ir al gimnasio en vez de querer aprovechar mas tiempo conmigo. He recordado la primera vez que insultó a mi hijo, la cantidad de veces que se quejó de él, aquel día que le llamó coñazo en su cara. Y me he preguntado quién es esa Irene, qué Irene fue la que, aquel 12 de abril en el que me hundió diciendo que mi hijo era inaguantable, no cortó de forma automática. 

He recordado, también, el sexo. El fatídico sexo. Como pasó de ser increíble a ser siempre lo mismo, a notar esa falta de deseo y ganas. He recordado como yo hacía hasta lo imposible para hacerle sentir deseado, para que supiese cuánto me gustaba y ponía, o incluso los orgasmos que fingí... y que él me devolviese tan poco, que no me hiciese sentir esa diosa que sé que soy, que bajase tanto mi autoestima como lo hizo Fran. Yo, que siempre he sabido también lo que soy y lo que valgo en ese ámbito. Nunca volveré a conformarme con alguien que no me haga sentirme como la jodida diosa mas especial del mundo en el sexo, que se desviva por darme sexo oral, por darme las cosas que me gustan y, sobre todo... que todo su gusto sexual no gire solo en torno al porno, como me ha pasado ya tantas veces. Malditos hombres educados en el porno que creen que si no es así no se disfruta.

He recordado todas las veces que me ha demostrado su inmensa inmadurez, sin querer aceptarla nunca. Y he recordado la premisa de su vida, primero él, luego él, y después él. Al principio pensé que le envidiaba, y es cierto que para algunas cosas es una gran virtud. Pero luego, con los días, lo voy pensando y... que alegría no ser así, que alegría ser capaz de ver cuándo mis actos van a dañar a otros, y qué alegría saber qué cosas merecen la pena, qué personas merecen la pena.

Cuánto me equivoqué respondiendo aquellas preguntas en instagram de forma pública, sabiendo que él podía verlas. Qué segura estoy de que solo me habló por eso. Cuánto me he equivocado al publicar demasiadas cosas, demasiadas veces. Pero es mi vía de escape, escribir, y, por suerte para él, él mismo me dijo que evitaba leer mi blog, así que prefiero refugiarme aquí, sin sentimientos de culpabilidad, y recordando que, quien nunca me priorizó, fue él, que lo hizo solo en lo sencillo y fácil, en lo básico, y que nunca quiso entender que no le estaba pidiendo la luna.

Ha puesto en su twitter "Gracias trabajo personal por hacer que me elija primero a mi", como si yo le hubiera estando dificultando la vida, cuando todo lo que hice fue dar, apoyarle, estar para él... y pedir un mínimo. Pero él no esta listo para ese mínimo, porque sigue siendo un niño que solo quiere vivir tranquilo, pensar en sí mismo sin tener en cuenta a nadie mas, trabajar en su cuerpo, sus hobbies y pensar lo menos posible, sabiendo que tiene absolutamente todas sus necesidades físicas, económicas y emocionales cubiertas. 

Su madre tenía razón cuando le dijo que tuviese cuidado con mi mochila, pero creo que lo dijo porque hasta ella misma sabía que él nunca tendrá la fuerza suficiente como para acompañar a alguien que no haya tenido la misma vida fácil y sencilla que ha tenido él. Aunque se empeñe en querer defender que no lo ha tenido fácil o que eso no es cierto.

No sé cuando voy a ser capaz de salir de la cama, de respirar, de que el pecho deje de doler. Miro la hora y pienso que quizá él ya está en Sevilla, o que le faltará poco, y entonces recuerdo la agonía que pretendía hacerme vivir hasta el domingo, y que me dijo, tan tranquilo, que si quería que hablásemos antes pues haberlo dicho. Puñetero egoísta. 

Dichosa y estúpida Irene. Absolutamente todas las personas a las que les he contado lo que pasó desde el sábado, en el momento en que he dicho "me dijo que el domingo" y luego "que podría hacer algún hueco el viernes", pusieron tal cara que me hicieron ver hasta que punto he sido idiota. Hasta la terapeuta de Amuvi puso esa cara, y eso que con ella nunca llegué a hablar a fondo de él. Nadie podía creerse que de verdad se quedase tan tranquilo al alargarlo tanto.

Qué favorazo me hizo al decir "el domingo 5", porque si llega a decirme lo que yo quería escuchar, que era, al menos, el viernes... seguramente habría vuelto a caer en estar con alguien que, ni me merece, ni me valora, ni me conviene. Fue su manera mas absoluta de demostrar que no me quiere.

Quizá sea verdad que ninguno de los dos ha sido el malo de la película, pero entonces... ¿Por qué hay tanta diferencia a la hora de llevarlo, de manejarlo y de haberlo hablado?

Me estuvo mareando hasta el último momento, hasta el último segundo. Y por suerte fui capaz de decir basta. 

Sigo llorando, con el cuerpo roto, pensando en cien millones de cosas y en cien millones de miedos. No se cuando saldré de esta cama, de este encierro.

Pero tengo una certeza, él acabará siendo Fran.

A día de hoy pienso en Fran y no siento absolutamente nada, pero nada, no tengo necesidad de saber de él ni de su vida, me da igual si me lo encuentro por la calle, y solo me acuerdo de él si hay algo que me lo recuerde, y no suelen ser muchas cosas. Recuerdo el año que estuvimos juntos y lo que veo es a una Irene que nunca fue feliz de verdad pero que intento forzar serlo, a una Irene que no reconozco como yo misma. Y sé que me pasará lo mismo con esta relación. ¿Una Irene aceptando el tipo de desprecio que me ha demostrado hacia mi hijo? Madre mía, si es que no hay por dónde cogerlo. No sé quién soy o quién he sido.

Me he conformado con unas migajas tan pequeñitas esta vez... porque, seamos sinceros, Fran y él son tan iguales como diferentes, porque ambos me han dado lo mismo. Migajas. Migajas que he aceptado porque no me quiero en absoluto. 

Y a ambos les he justificado, de ambos dije "pero se esforzaron en esto, y en esto y en esto". Quizá es cierto que no son malos, pero no saben amar de verdad, no saben valorar lo que tienen.

Y nunca volveré a permitir eso.

Puedo sonar incongruente yo ahora, porque a él le dije lo contrario, que era un buen novio, que se había esforzado... etc. Sé que se ha esforzado, sé que lo ha intentado, pero también sé que magnifico demasiado las cosas buenas, y hago lo contrario con las malas. Igual que sé que mi primer impulso es aceptar, bajar la cabeza y hacer sentir bien a la otra persona. Gran fallo mio que él me ha recriminado muchas veces y en el que tiene razón. 

Pese a todo, y siendo sincera conmigo misma... ojalá no haberle conocido nunca. Ojalá no enamorarme nunca más de alguien como él. 

No me ves porque no estoy

Hoy he tenido dos sesiones de terapia. Una por la mañana, con la experta en violencia sexual, y por la tarde una de urgencia con mi terapeuta de siempre.

Ambas me han dicho lo mismo en una cosa, que tengo derecho a estar enfadada, que ese sentimiento me grita cosas, y que es necesario sacarlo fuera, que cuando intento tragarlo se vuelve contra mi, y es cuando llegan las ideas en las que quiero hacerme daño.

He dudado de mi mismo estos días, y esa rabia, ese enfado, ese desbordamiento... es muy complicado.
No me apetece hacer absolutamente nada. Ni salir, ni moverme de la cama, ni jugar, hacer puzles, máster... no me sale nada. 
Respirar me agota.
Y la rabia me corroe.

Me han dicho "tiempo", y Maria me ha recordado que en la sesión de la semana pasada ya estaba mejor, y que el problema ha sido más la vuelta y la sensación de empezar de nuevo que la pérdida. Que puedo estar orgullosa porque esta vez me he priorizado. Que él dio el primer paso, el empujón. Pero que me di cuenta a tiempo de lo que no merecía, y no me dejé llevar por un camino que no es el mio.

Es algo que nunca había conseguido con ninguna de mis relaciones, avanzar sin caer al menos dos veces. Ni siquiera mis amigos me creían al contárselo, tuve que enseñar la conversación y que viesen que, por una vez, dije que no. Y eso está bien.

Pero me sigue corroyendo la rabia. Mis terapeutas me han dicho que la suelte, que diga todo lo malo que pienso de él, que lo grite, que me desahogue, que recuerde todas y cada una de las veces que me hizo daño o que supe que no estaba donde debía estar. Que recuerde esos valores que tantísimo chocan con los míos.

Me han hablado de límites, de mi próxima relación y de cómo ponerme primero. Y tengo claro que, esta vez, de verdad va a ser un nunca mas, lo sé. Quizá eso signifique estar soltera el resto de mi vida, pero quizá también haya suerte y en un futuro encuentre a un Germán, a un Joshua... o a una yo misma. Porque no merezco menos de lo que doy, de lo que ofrezco y entrego.
Y a mi no me cuesta, no me es difícil.

Le he hablado mucho a mis amigos estos días de mis propios fallos, de mi mal genio o las cosas que he dicho y no debía, y todos me han dicho lo mismo, que aunque me haya equivocado, fue una respuesta al llegar al limite, que la ultima vez que ellos me vieron explotar fue siendo adolescente, y que todas las veces que he explotado a ese nivel con mis parejas ha sido a raíz de enfadarme por errores que se repetían una y otra vez en el tiempo.

No quiere decir que este bien, pero me ha hecho ver que es cierto, que tengo muchísima paciencia, y que si jamás he llegado a gritar o a hablar mal a mis amigos, a las personas con las que convivo... estoy segura de que habrá alguien ahi quien, siendo mi pareja, tambien me dará la paz necesaria para no llegar a esos límites. 

Pero voy a darme mucho, mucho, mucho tiempo, muchísimo. Voy a centrarme en mi, en mis objetivos, en mis metas. Ojalá ser capaz de mantenerme fuerte, ojalá poder lanzar la rabia.

Aunque ahora me queden semanas de ser un guiñapo en mi cama, sabiendo que él está de fiesta y en paz en mi ciudad, a dos pasos de mi. Aunque ahora me quede enfrentar el miedo a la operación, la soledad de la rutina perdida. 

Que complicado gestionar la rabia. Pero que alivio poder decir abiertamente que alguien no se ha portado bien conmigo, sin esa necesidad de defender y justificar.

lunes, 30 de marzo de 2026

Rabia, miedo, decepción

Otro puto día sin parar de llorar. Sin parar.

El domingo, el puto domingo. No para de dar vueltas en mi cabeza, no paro de pensar en que anoche me decia que queria estar conmigo y que hoy me dice que el domingo. Y me pone de excusa que tiene planes con su familia, como si fuese una gilipollas, como si no le conociese a él y a sus rutinas, como si no fuera obvio que le doy exactamente igual. 

Me habla de lo mal que lo he hecho yo, de que le hice sentir menos. Me corroe la rabia, y me dan ganas de publicar absolutamente todas nuestras conversaciones y que se vea quien es el puto inmaduro que no sabe que en una relación las cosas se hablan, que se calló todo lo que le dolía hasta que explotó, y que ahora se empeña en resaltar que ninguno de los dos ha sido el malo.
Es lo unico que le importa, lo único. Su puta imagen, el quedar bien, el decir "he pedido perdon, se que me he equivocado" ya se ha quedado tranquilo, con su libro cerrado porque le he dicho que todo bien. Es lo unico que le importaba. No yo, no nosotros. Él. 

Y uso esta vía de escape porque al menos necesito soltar de alguna manera, porque estoy harta de protegerles, porque estoy harta de callarme siempre. Porque hice lo mismo con Dani, con Fran. Porque se que soy una inmadura al publicar cosas y no lavar los trapos sucios en casa, pero es que no puedo, no me es suficiente, no me sirve con hablar conmigo misma o la gente que me rodea, porque lo que necesito es volver atrás y no haberle conocido nunca, haberme querido y no haber ido detrás de él como la soplapollas que soy. Porque se ha quejado toda la relacion de como sus ex no le han valorado y como le han hecho sentir menos, pero ¿sabéis que? Que a saber qué hizo él, porque yo sé que le he valorado, sé que siempre le he dicho todo lo que se esforzaba, todo lo bueno que hacía, pero tambien se equivocaba, y cuando me lleva al limite un enfado porque se ha repetido demasiadas veces, la mala soy yo, que le hablo mal y le digo cosas hirientes. Pero no me lo dice, no se plantea el hablar como personas adultas. Decide dejarme. Yo le di mil oportunidades de mejorar y él no me ha dado ni una. Porque no valgo nada para él, porque soy un cero a la izquierda, porque soy nada.

Pero él se ha quedado en paz. Él se queda con que nadie ha sido malo y solo era incompatibilidad.

Una mierda. Una auténtica mierda. No se hace lo que él ha hecho a alguien a quien quieres. No se hace, joder. Quería a una persona que le quisiese, y al tenerla no ha sabido qué hacer con ella,  y ojalá no haber sido yo. Ojalá haber sido mas inteligente y haberme querido mas.

No tiene ni puta idea de querer, y se cree que si, se cree que tiene mucha inteligencia emocional y empatia. El mismo que me vuelve loca y es incongruente con sus palabras y sus actos.
Otra vez como el sábado pasado, otra vez pensando en las cosas que me dice en un momento y las que hace horas después. Otra vez. Otra puta vez.

Me estoy acostumbrando a esto de odiar, y creo que me viene bien, creo que me viene genial odiarle a él, a Dani. Y pienso que son incluso peores que Fran, porque al menos a Fran se le veía venir, Fran era lo que es, y no pretendió nunca quedar como el bueno, como el que pide perdón y hace las cosas "sin querer".

Somos adultos. Antes de actuar se piensa. Conoces a la otra persona, sabes lo que le hace daño. Y son unos críos que no han sabido valorar lo que tenían, que se justifican a si mismos y que me echan la culpa a mi.

Joder. No soy perfecta, soy un desastre, tengo un genio horrible, soy una inmadura en muchísimos aspectos. No sé gestionar mil cosas. Pero por dios que me parto los cuernos para mejorar y, sobre todo, para no hacer daño a los que me rodean.

Y estoy harta. Estoy harta de que me lo hagan a mi. A mi, que soy una Parrilla, hija de mi padre, que podría destrozarles la autoestima y la energía en solo dos frases, que podría hacer daño de verdad. 

Pero no lo hago, no lo soy, y quizá ese es mi problema. Que soy una auténtica gilipollas.

Ojalá se pudran. Ojalá algún día sean conscientes de verdad de lo que me han hecho. Y no, no estoy igualando lo que me ha hecho él esta semana con lo que me hizo Dani, pero la decepción que siento sí es igual, porque nunca imaginé de ninguno de ellos que me tratarían como lo han hecho.

No me merezco esto. 

Y me da pánico la operación del martes y aquí estoy, una vez mas, gestionandolo todo a la vez, intentando sobrevivir.

Y si no lo consigo y al final un dia me quito la vida porque ya no pueda mas, mi hermana entrará en cólera porque pensará que ellos han ganado, que he dejado que me ganen. Y tendrá razón. Pero es que no puedo mas, y no es justo, y esta rabia y dolor no son gestionables. 

Estoy tan rota, pero tan rota, tan destrozada y tan... que esta vez creo que sí han conseguido que me cierre por completo y nunca vuelva a confiar en una relación. 

Mejor sola que mal acompañada, mejor sola que permitiendo que sigan pisoteandome.