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sábado, 11 de abril de 2026
Libros que lloran
jueves, 9 de abril de 2026
Sobrevivir
Estoy intentando sobrevivir. A estos días, a la operación y a este posoperatorio infernal.
Intenté sobrevivir a la llamada de Dani, y a esa media hora larga que pasé en la Sala de espera de quirofano yo sola, viendo a todas las enfermeras de un lado a otro, pensando en Maikel, en Dani, en todos mis errores.
Me sentí muy sola y muy hundida. Tenía muchísimo miedo. Lo pasé muy mal durante la operación porque me dolió todo mucho, porque se me hizo eterna, y porque fueron dos horas de tocarme, rajarme, cauterizarme y coserme el ojo. Y salí con muchas ganas de llorar y sin poder hacerlo, y recordando que la última vez tuve a Dani a mi lado cada día, dándome compañía, amor y cuidados.
Mi hermana me dijo que tenia que estar orgullosa, porque me había enfrentado a la operación, y lo había hecho sola, sin una pareja a mi lado, y que eso debía demostrarme una vez mas lo capaz que soy.
Sé que tiene razón, y de verdad que no quiero tener pareja, pero les echo de menos. Echo de menos la sensación de que alguien me quiera como pareja. Y eso también habla de mis necesidades o problemas mentales, porque a Dani si le echo de menos de manera "objetiva", y echo de menos cosas que realmente me aportaban, pero solo me ocurre con él, porque lo que echo de menos del resto son cosas tan superficiales que no tienen sentido.
No me apetece aún tener relaciones sexuales con nadie, aunque es cierto que he vuelto al guarreo virtual con quien se me antoja, y tengo muchas ganas de estar mejor y poder quedar con cierto chico con el que me quedé con las ganas hace un año y con quien sé que voy a disfrutar como si no hubiera un mañana. Pero no es mi prioridad, no tengo prisa, y creo que esta vez tengo que enfocarme mucho en pensar solo en mi.
Cuando lo dejé con Fran si me venían bien ese tipo de escapes, estar con otras personas, pero porque mi adicción a él era demasiada. Este no es el caso, y me di cuenta durante aquella semana de silencio que podré superarlo antes incluso de lo que pensaba. Que me ha decepcionado tanto y estoy tan enfadada que todo lo bueno ha desaparecido, y que ojalá no vuelva nunca a cruzarse en mi camino ni por casualidad.
Y me da igual ser injusta, o inmadura, me da igual no estar valorando sus cosas buenas y todo lo bueno que hizo, pero es que sigo pensando que no me merecía ese final, y que nunca me merecí tanto daño. Porque él podrá decir que yo no hice cosas bien durante la relación, pero él no me dio la oportunidad de cambiarlas porque nunca fue sincero.
Me duele muchísimo el ojo y estoy pasando un posoperatorio horrible, aunque por suerte puedo ver, algo que no me pasó en la anterior operación. Sin embargo, me paso el día durmiendo y escuchando audiolibros, porque con los ojos cerrados me duele mucho menos. Me he despertado hace un rato y, al meterme en instagram, me ha salido una recomendación de threads con un post suyo. Hace meses que me desinstalé threads, así que ni caí en bloquearle allí. He tenido que instalarlo otra vez y bloquearle, y después lo he vuelto a desinstalar.
Sigo con el sentimiento de "ojalá le vaya mal y sufra mucho" y eso me hace sentirme malisima persona porque nunca he sido así, porque sé que no soy así, y que solo he sentido esas cosas en ocasiones muy concretas, que seguramente ni siquiera sea sano para mi ese tipo de sentimientos/pensamientos. Pero luego pienso que quizá no es malo dejarme llevar por ellos un tiempo, que ya basta de ser la buena que solo se fija en lo positivo, lo defiende todo y quiere a todo el mundo para siempre. Creo que ya basta de solo permitirme pensamientos buenos hacia los demás.
Aún no sé cómo manejar nada porque no soy capaz de hacer nada. No vivo, sobrevivo, y estoy muy cansada y no me apetece hacerlo. Lo estoy abandonando todo, y no sé cómo salir de ahí. Odio a Dani y lo que me hizo, cómo se ha hundido mi vida desde entonces, cómo no consigo remontar, ni aún cuando parece que si.
Sé que no estoy sola, sé cuánto me aman Danil, Joshua, Germán, mi hermana, Salo, Yeimi, Danix, Paula, Almu, Rocío, Maria, Alex.. se lo afortunada que soy con quien me rodea. Sé lo importante que soy para mi hijo, que no ha dejado de cuidarme y darme cariño desde la operación, que hoy ha llamado a mi madre solo para que le dijese como me encontraba, que cuando ha venido a verme se ha tumbado a mi lado a abrazarme y darme cariño. Cómo anoche me encontré mal y fui a su cuarto a abrazarle y, dormido, me dijo "pasa algo?" Y yo le dije que solo necesitaba cariño, así que me abrazó y me acarició la espalda aún estando frito. Cómo me quiere ese niño, que rabia que Maikel no fuera capaz de valorar lo increíble que es pese a la adolescencia, y que bendición tener a los amigos que tengo y que lo aman tanto como yo. Qué envidia me da que la novia de Dani se lleve tan bien con él y que mi hijo la aprecie, y que alegría saber que al menos en eso Dani ha tenido mejor criterio que yo.
Es una tortura estar tal y como estoy, con la cabeza a mil, con el dolor del ojo y del alma, con las ganas de desaparecer. Y no sé cuando se va a terminar, pero espero ser capaz de aguantar hasta entonces.
jueves, 2 de abril de 2026
Las migajas que no merezco
Siento que el dolor me esta ganando. Sigo metida en la cama, sin capacidad para salir de casa, sin querer hacerlo siquiera.
Paso el día durmiendo o leyendo, e intento no pensar. Me gustaría encender el ordenador y hacer cosas, pero cada vez que lo miro me recuerda a él. A todas las noches de discord, a juegos, a la bomba que lo explotó todo.
No quiero huir de mi ordenador o mi escritorio. Siempre han sido mis lugares seguros, mis puzles, mis sims, mis series y pelis. Siento que ya me han robado demasiado.
He soñado con él, aunque acabo de ser consciente de que ya no recuerdo el sueño. Pero sé que me he despertado con el pecho doliéndome y echándole de menos como si no hubiera un mañana, que me quema las venas la idea de que acabará con otra.
He intentado hacer lo que me han dicho tanto mis amigos como mi terapeuta, repetirme las cosas malas, y he recordado cuando al principio me volvió loca siendo tan incongruente entre actos y palabras, cómo siempre era yo quien proponía vernos. He recordado la primera vez que me quejé de que compartía las historias que yo subía si eran en grupo, pero nunca las que eran solo nuestras. He recordado todas las veces que tuve que pedir atención. He recordado como en una semana en la que sabía que venía hecha polvo y que encima íbamos a vernos menos de lo esperaba, eligió no dejar de ir al gimnasio en vez de querer aprovechar mas tiempo conmigo. He recordado la primera vez que insultó a mi hijo, la cantidad de veces que se quejó de él, aquel día que le llamó coñazo en su cara. Y me he preguntado quién es esa Irene, qué Irene fue la que, aquel 12 de abril en el que me hundió diciendo que mi hijo era inaguantable, no cortó de forma automática.
He recordado, también, el sexo. El fatídico sexo. Como pasó de ser increíble a ser siempre lo mismo, a notar esa falta de deseo y ganas. He recordado como yo hacía hasta lo imposible para hacerle sentir deseado, para que supiese cuánto me gustaba y ponía, o incluso los orgasmos que fingí... y que él me devolviese tan poco, que no me hiciese sentir esa diosa que sé que soy, que bajase tanto mi autoestima como lo hizo Fran. Yo, que siempre he sabido también lo que soy y lo que valgo en ese ámbito. Nunca volveré a conformarme con alguien que no me haga sentirme como la jodida diosa mas especial del mundo en el sexo, que se desviva por darme sexo oral, por darme las cosas que me gustan y, sobre todo... que todo su gusto sexual no gire solo en torno al porno, como me ha pasado ya tantas veces. Malditos hombres educados en el porno que creen que si no es así no se disfruta.
He recordado todas las veces que me ha demostrado su inmensa inmadurez, sin querer aceptarla nunca. Y he recordado la premisa de su vida, primero él, luego él, y después él. Al principio pensé que le envidiaba, y es cierto que para algunas cosas es una gran virtud. Pero luego, con los días, lo voy pensando y... que alegría no ser así, que alegría ser capaz de ver cuándo mis actos van a dañar a otros, y qué alegría saber qué cosas merecen la pena, qué personas merecen la pena.
Cuánto me equivoqué respondiendo aquellas preguntas en instagram de forma pública, sabiendo que él podía verlas. Qué segura estoy de que solo me habló por eso. Cuánto me he equivocado al publicar demasiadas cosas, demasiadas veces. Pero es mi vía de escape, escribir, y, por suerte para él, él mismo me dijo que evitaba leer mi blog, así que prefiero refugiarme aquí, sin sentimientos de culpabilidad, y recordando que, quien nunca me priorizó, fue él, que lo hizo solo en lo sencillo y fácil, en lo básico, y que nunca quiso entender que no le estaba pidiendo la luna.
Ha puesto en su twitter "Gracias trabajo personal por hacer que me elija primero a mi", como si yo le hubiera estando dificultando la vida, cuando todo lo que hice fue dar, apoyarle, estar para él... y pedir un mínimo. Pero él no esta listo para ese mínimo, porque sigue siendo un niño que solo quiere vivir tranquilo, pensar en sí mismo sin tener en cuenta a nadie mas, trabajar en su cuerpo, sus hobbies y pensar lo menos posible, sabiendo que tiene absolutamente todas sus necesidades físicas, económicas y emocionales cubiertas.
Su madre tenía razón cuando le dijo que tuviese cuidado con mi mochila, pero creo que lo dijo porque hasta ella misma sabía que él nunca tendrá la fuerza suficiente como para acompañar a alguien que no haya tenido la misma vida fácil y sencilla que ha tenido él. Aunque se empeñe en querer defender que no lo ha tenido fácil o que eso no es cierto.
No sé cuando voy a ser capaz de salir de la cama, de respirar, de que el pecho deje de doler. Miro la hora y pienso que quizá él ya está en Sevilla, o que le faltará poco, y entonces recuerdo la agonía que pretendía hacerme vivir hasta el domingo, y que me dijo, tan tranquilo, que si quería que hablásemos antes pues haberlo dicho. Puñetero egoísta.
Dichosa y estúpida Irene. Absolutamente todas las personas a las que les he contado lo que pasó desde el sábado, en el momento en que he dicho "me dijo que el domingo" y luego "que podría hacer algún hueco el viernes", pusieron tal cara que me hicieron ver hasta que punto he sido idiota. Hasta la terapeuta de Amuvi puso esa cara, y eso que con ella nunca llegué a hablar a fondo de él. Nadie podía creerse que de verdad se quedase tan tranquilo al alargarlo tanto.
Qué favorazo me hizo al decir "el domingo 5", porque si llega a decirme lo que yo quería escuchar, que era, al menos, el viernes... seguramente habría vuelto a caer en estar con alguien que, ni me merece, ni me valora, ni me conviene. Fue su manera mas absoluta de demostrar que no me quiere.
Quizá sea verdad que ninguno de los dos ha sido el malo de la película, pero entonces... ¿Por qué hay tanta diferencia a la hora de llevarlo, de manejarlo y de haberlo hablado?
Me estuvo mareando hasta el último momento, hasta el último segundo. Y por suerte fui capaz de decir basta.
Sigo llorando, con el cuerpo roto, pensando en cien millones de cosas y en cien millones de miedos. No se cuando saldré de esta cama, de este encierro.
Pero tengo una certeza, él acabará siendo Fran.
A día de hoy pienso en Fran y no siento absolutamente nada, pero nada, no tengo necesidad de saber de él ni de su vida, me da igual si me lo encuentro por la calle, y solo me acuerdo de él si hay algo que me lo recuerde, y no suelen ser muchas cosas. Recuerdo el año que estuvimos juntos y lo que veo es a una Irene que nunca fue feliz de verdad pero que intento forzar serlo, a una Irene que no reconozco como yo misma. Y sé que me pasará lo mismo con esta relación. ¿Una Irene aceptando el tipo de desprecio que me ha demostrado hacia mi hijo? Madre mía, si es que no hay por dónde cogerlo. No sé quién soy o quién he sido.
Me he conformado con unas migajas tan pequeñitas esta vez... porque, seamos sinceros, Fran y él son tan iguales como diferentes, porque ambos me han dado lo mismo. Migajas. Migajas que he aceptado porque no me quiero en absoluto.
Y a ambos les he justificado, de ambos dije "pero se esforzaron en esto, y en esto y en esto". Quizá es cierto que no son malos, pero no saben amar de verdad, no saben valorar lo que tienen.
Y nunca volveré a permitir eso.
Puedo sonar incongruente yo ahora, porque a él le dije lo contrario, que era un buen novio, que se había esforzado... etc. Sé que se ha esforzado, sé que lo ha intentado, pero también sé que magnifico demasiado las cosas buenas, y hago lo contrario con las malas. Igual que sé que mi primer impulso es aceptar, bajar la cabeza y hacer sentir bien a la otra persona. Gran fallo mio que él me ha recriminado muchas veces y en el que tiene razón.
Pese a todo, y siendo sincera conmigo misma... ojalá no haberle conocido nunca. Ojalá no enamorarme nunca más de alguien como él.