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viernes, 24 de abril de 2026
Te odio
Lo que no quiero volver a ser
De pronto ha pasado un mes. Y no me había dado cuenta. Imagino que la operación, el paso de los días, el apoyo... no sé. De pronto he visto hoy algo que pensé que me afectaría (¿cómo soy tan tonta de silenciar a todo el mundo y olvidarme precisamente del mas tocho? 🤦🏻♀️) y resulta que no me ha afectado tanto. Que solo me ha dado miedo la idea de que mis amigos hayan podido estar con él (algo que me han confirmado al minuto que no ha sido así). Y ya. Sin más. Que no veo sus fotos con ese anhelo, que aún no he quitado el puzle de la pared porque primero quiero hacer otro que lo sustituya pero que cuando lo miro ya no me duele el pecho, que lo veo como algo lejano y casi irreal que tuvo mas de deseo que de real.
El martes fui consciente de que, pese a que sigue doliendo, echaba mucho de menos estar soltera. Esa tranquilidad, esa "libertad". Fui muy, pero muy feliz en la feria del año pasado, nunca podré negar eso, pero este martes ha sido real. Real. Con las personas que me aman y van a hacerlo siempre. Metiéndose conmigo y a la vez protegiendome, sin mi cabeza ni mi estómago llenos de mariposas que al final me nublan la razón y me hacen dejarme a mi misma atrás.
Ha sido un mes muy duro, todo esta siendo demasiado duro desde el año pasado. Y me siento tan rota que sigo pensando que no podré restaurarme. Pero no estoy sola.
La semana pasada tuve un impulso absurdo que aún ni entiendo del todo, pero del que no me arrepiento, sentía que le debía esa camiseta y quería que la tuviera, aunque lo mismo hasta le coge asco y me he gastado el dinero en vano, pero en realidad me da igual porque mi cabeza está tranquila con ello. Me he dado cuenta de que ya no le odio, no tengo esa sensación de rabia hacia él, pero también sé que nunca voy a perdonarle, que no querré ser su amiga, y que ojalá no tengamos que cruzarnos nunca más. Porque por fin soy consciente de que no me merezco dar oportunidades a personas que no me han tratado bien, que no han pensado en mi y que no me han valorado. Siempre se dice que se conoce de verdad a alguien en cómo termina la relación y en cómo se comporta, y ahí vi todas esas cosas que durante un año quise negarme. Esas que nunca conté a mis amistades, y que ahora, al hacerlo, vuelven a hacerme ver que estar con alguien me hace proteger mas a esa persona que a mi misma. Durante la relación siempre pensé, siempre dijimos, que ninguno era malo ni bueno. No creo que sea malo, ni mala persona, y sé que me repito porque ya lo he dicho muchas veces, pero le falta tanta madurez, tanta valentía y consciencia... Igual que a mi, obviamente, pero yo siempre lo he admitido, siempre estoy abierta a aceptar mis fallos e intentar cambiarlos. Él parecía que sí, y en algunas si. Pero le puede ego, el falso ego. Él le habló a algunos de mis mejores amigos diciéndoles que no quiere mal rollo con ellos, que aunque lo hubiésemos dejado le caían genial, etc., cuando me dijo mil veces que sí lo dejábamos él les dejaría en paz para no ser como mis ex, y que ni eso haya cumplido... yo no le he hablado a nadie de su entorno antes de mi, de esos que ya eran amigos suyos antes de conocerme, y de los comunes solo he respondido a quienes me han hablado primero, ni siquiera les he buscado yo. Yo sé respetar esas cosas porque sé lo que duelen. Así que ahora mismo mi meta es que, dentro de unos meses, de un año... me sea tan indiferente como ya lo es Fran. Fran me hizo mucho mas daño y fue una relación muy dañina, con lo cual no creo que sea una meta nada difícil para esta relación.
Y después... él. Como siempre. El sábado tuve un día de absoluta debilidad en el que tuve tanta paz como infierno después. Esos abrazos, ese brazo a mi alrededor, ese juntar cabezas abrazados, ese beso en la cabeza, las bromas, las sonrisas, las conversaciones en las que queda claro hasta que punto nos conocemos. Cómo echaba de menos esos brazos rodeandome, la sensación de estar en casa y que ese sea mi lugar. Notar perfectamente que es recíproco. Cómo me arrepentí después. Lo mucho que me odié y lo débil que me sentí. Pero es que han sido tantos años, tantos... pensaba tanto en cómo habría estado conmigo tras la operación, en lo mucho que me cuidó en la primera... que simplemente tuve la guardia demasiado baja y me dejé llevar. Y volví a hacerme daño a mi misma, porque le sigo odiando. Y sigo sabiendo que nunca voy a perdonarle. Germán me dijo "tu cabeza te odia tanto que te hace creer que con él estarías bien" y es cierto, porque yo sé que todo eso que sentí el sábado no es real, que es la persona que más daño me ha hecho en mi vida, y que tampoco merece que siga llorando, echándole de menos. Que a largo plazo estoy mejor sin él. Aunque nunca lleguemos a desvincularnos del todo por lo obvio.
Llevo mas de un mes sin tener sexo, mas de un mes, que parece poco, pero es muy raro en mi. Solo que ni siquiera tengo ganas. Soy humana, y a veces me vienen, pero estoy bien sola, estoy tranquila. Aunque reconozco que me rio mucho cuando le cuento a mis amigos los "pretendientes" que tengo y la historia con cada uno, y como van descartando opciones conmigo entre risas 😂 Salo me preguntó "¿cuántos están detrás tuya ahora mismo?" Le respondí y me dijo "¿y de esos con cuantos tienes ganas de hacer algo?" Y aunque le dije los que también me atraían a mi y con quienes quizá habría posibilidades mas adelante, sigo sin ganas de quedar con alguien para eso. No lo necesito.
También me ha ayudado mucho este mes para ver el sexo en retrospectiva, para pararme a pensar las veces que me he acostado con alguien, sobre todo siendo pareja, y qué partes eran reales y cuáles idealizaba. Cómo siempre hago lo que sea para que ellos se sientan deseados e increíbles, para que salgan de esa cama pensando "soy el puto amo"... pero las pocas veces que he pensado en mi misma. Porque soy tan idiota que hacerles felices a ellos me pone a mi, y ya con eso me es suficiente. Aunque quizá eso explique por qué pasé diez años sin saber lo que era un orgasmo, o por qué me he acostumbrado tanto a fingirlos (y muy bien) cuando sé que le viene bien a la otra persona verme así. He tenido sesiones de sexo increíbles en las que de verdad he disfrutado una locura, pero... ¿de verdad fue por acciones de ellos o fue porque me ponían MUCHO y eso lo facilitaba?
No quiero ser así la próxima vez que tenga sexo con alguien, sé que ya lo he dicho, pero a veces necesito repetirmelo. Quiero ser yo la diosa. Y no quiero volver a idealizar a nadie. Ni volver a fingir orgasmos.
Hoy he pasado un día muy duro, pero ayer y antes de ayer fui feliz. Y sé que mañana también lo seré.
Ayer vi a un amigo al que llevaba sin ver desde junio, y al que echaba muchísimo de menos, que me hizo sentirme comprendida y arropada. Al que también importo.
Las noches siguen siendo horribles y las pesadillas siguen sin parar. Pesadillas con Maikel, con Dani, a veces hasta con mis amigos. Pesadillas totalmente angustiantes que al despertar me han quitado toda la energía y la fuerza para poder enfrentar el día. Llevo un mes con ellas, sin parar. Cuando no es insomnio son Pesadillas aseguradas. Y me agota, me agota muchísimo.
Sigo, y seguiré toda mi vida, pensando en Rocío y en su sabiduría de aquellos 13 años en los que me dijo "mírate cómo estás llorando, y cómo está él, ¿merece la pena estar así cuando él no está igual ni de lejos?"
Así que, cuando no consigo pensar en mi misma, vuelvo a mi pensamiento de "¿qué está haciendo él mientras yo estoy aquí llorando y echando de menos?" Y siempre es la misma respuesta, porque les conozco, porque sé cómo son. Y ni han llorado la mitad que yo, ni les persiguen las pesadillas, ni me echan de menos de esa forma.
Sigo luchando por quererme. De verdad que lo intento y estoy en ello. Y amo este blog. Lo amo. Es mi diario, es mi lugar donde volcar todo, es mi sitio seguro. Y recuerdo a esa Irene que lo empezó en 2010 (aunque ya tenia fotolog desde 2008 y escribía en pc desde 2004), aún tan nueva en todo, y sé que no he cambiado tanto, sé que la vida es cíclica, y sé que siempre tendré estas entradas para recordarme quién soy y quién no quiero volver a ser.
lunes, 13 de abril de 2026
Odiarme
domingo, 12 de abril de 2026
Bajo mantenimiento
Pienso demasiado en él. Recuerdo demasiadas cosas. El enfado se mezcla con la añoranza y vuelvo a pensar en todas las cosas que podría haber hecho diferente para que fuese mejor.
Entonces pienso en las que podría haber hecho él, y siento que no puedo echarme toda la culpa. Yo al menos se lo dije.
Sigo llorando demasiado, y sigo sin entender por qué, ni sé qué echo de menos exactamente. Cuando hablo con Julia o con amigos y me hacen pensar en qué me aportaba se me ocurren pocas cosas. Recuerdo más cosas de Fran, por ejemplo. Siento que me dejé llevar por la euforia y la ambivalencia. Se lo dije a mis amigos hace poco, he sido consciente de que la ambivalencia me hace adicta.
He leído un libro, muy corto y sencillo, con cuya protagonista me he sentido super identificada. Sentía que hablaba de mi. Contaba como en todas sus relaciones sentía la necesidad de ser la salvadora, de darlo todo para sentirse importante y querida, olvidándose de sí misma.
Recuerdo cuando al principio de nuestra relación él me dijo que mi miedo era que por primera vez estaba con alguien que no necesitaba ser salvado, pero la verdad es que no era cierto. Sus inseguridades eran algo real que yo quería curar, sus miedos, sus traumas con relaciones anteriores. Le dije que creía que necesitaba ir a terapia pero él no lo veía necesario, sin embargo yo veía como cargaba en mi cosas que sus ex habían hecho, aunque yo nunca hubiese sido igual, o incluso cosas de su crianza, infancia y adolescencia que aún le pesaban.
Le echo de menos, pero no sé qué echo de menos. ¿La ansiedad de si me escribía? ¿De si podía decirle que no estaba bien o sería mejor callar para no agobiarle? ¿Las ganas de acostarme con él junto al miedo de no ser suficiente?
Se esforzó mucho, en adaptarse a mi, en darme lo que le pedía. No puedo negarle eso. Y eso tambien lo echo de menos, porque ahí si creo que es la pareja que mas me ha demostrado ese esfuerzo y ganas de cambio. Pero claro, no fue recíproco, no me dijo en qué debía mejorar yo. Y siento que vuelvo a ser el puente que enseña a una persona a llegar hasta la relación en la que sí hará las cosas bien.
Me dijo que pensaba que era una de esas veces de las de "persona adecuada, momento equivocado" y que quizá en el futuro, en otras circunstancias, podría ser distinto. Pero esta vez no estoy dispuesta a perdonar, no quiero hacerlo. Y creo que me merezco mas, que merezco ganas reales, que merezco presencia real, aquí y ahora, y no en un supuesto futuro.
Sinceramente, no creo que fuese la distancia. Creo que fue la falta de ganas, ese "bajo mantenimiento", y el hecho de que yo no fui la persona que le despertó las ganas de hacerlo todo. Y eso duele muchísimo porque activa esa herida de "no soy suficiente"
Pero luego pienso en los ex que han querido volver conmigo y que se han arrepentido tanto de haberlo dejado, de las personas que me perdieron y quisieron recuperarme. De las amistades que me rodean. Y recuerdo que sí soy suficiente, pero para la persona adecuada, la que me haga la vida fácil y sencilla y se desviva por mi tanto como yo por ella.
Sé que le superaré, sé que antes de lo que pienso. Sé que he superado a todas mis exparejas y que la única que realmente me cuesta es Dani, pero porque nuestra historia es muy compleja y lleva media vida y un hijo en ella. Esta vez no es el caso, como no lo fue con Fran. El contacto cero, el amor que me rodea y mi propia fuerza harán que en unos meses esto sea solo un recuerdo. Igual que recuero ahora esos meses de dolor infinito por Fran, pero que desapareció por completo.
¿Qué echo de menos?
La rutina, las palabras bonitas, las promesas de futuro y el sentirme especial, a veces el sexo. Pero todo eso esta vacío, porque los hechos nunca lo acompañaron, y nunca volveré a conformarme con una relación de "bajo mantenimiento". Y por suerte, sexo puedo encontrar en muchos sitios, conexión también. Y lo demás no lo necesito para seguir adelante.
Ya he pasado por la soltería, y, sinceramente, sé que es lo mejor para mi. Esta vez haré lo posible por no volver a dejarme llevar, ni, repito, conformarme con menos de lo que merezco.