Aviso a navegantes

Soy responsable de lo que escribo, no de lo que usted entienda o interprete

domingo, 22 de marzo de 2026

Quiero abrir las alas

Tenía fecha de caducidad. Creo que ambos lo sabíamos. Mis amigos me lo dicen, que él solo ha dado el paso que yo no me atrevía a dar.

Pero es que yo no estaba preparada para darlo. No quería. Me podían las cosas buenas todavía. Pensaba que a él también. Me lo dijo tantas veces que me lo creí. 

No puedo con esto ahora, con esta pérdida, con este dolor profundo en el pecho. En dos días llevo gastados un rollo de papel higiénico entero y cinco paquetes de pañuelitos de cuando he estado fuera de casa. Hacia mucho que no lloraba tantísimo. No dejo de llorar. Estoy tranquila un rato y al momento lloro sin parar, siento que me ahogo y el corazón se me para. Me duele la nariz. Me duele el alma.

Me repiten que no le idealice, que no me hacía feliz, que no estaba feliz. Que somos demasiado incompatibles. Que necesito a alguien que quiera de la misma forma que yo, que se entregue, que quiera verme continuamente, que sea romántico y los mensajes bonitos le salgan solos. Que tenga detalles. Para quien ser prioridad de manera sana. Con quien comparta valores e ideales. Alguien que ame a mi hijo. Con mi mismo tipo de madurez o forma de ver la vida. Me recuerdan que todo el tiempo que he estado con él, o con otras relaciones incompatibles antes de él, es tiempo que no me he permitido para conocer a quien de verdad encaje conmigo.

Sinceramente ahora mismo no quiero encajar con nadie. Quiero volver a ser la Irene que fui en 2016, en 2017.. esos años de soltería antes de volver a caer donde nunca debí. 

Pero no sé cómo hacerlo y cómo empezar. Esta ruptura ha sido en demasiado mal momento. No me siento capaz de aguantar mas cosas. Ha sido demasiado inesperado y de golpe. No consigo procesarlo. 

Necesito que deje de salir el primero al compartir en WhatsApp, que deje de estar en "favoritos". Necesito dejar de recordar que ya no mas, que ya nunca.

Joshua me ha dado mil ejemplos de situaciones que he pasado y superado. Se ha puesto a si mismo y sus experiencias de ejemplo. Mi hermana y Germán me dicen "¿de verdad vas a echar de menos a alguien que piensa que.. *inserte valores básicos totalmente opuestos a los míos*?"
Y Danil me dijo ayer que simplemente por el hecho de dejarme y permitirse el perderme ya era tonto xD Amo a Danil y esa forma tan natural y sincera de decir las cosas, esa forma tan puramente suya. Como me hace reír. 

Vinieron en manada a por mi. A no dejarme en casa, a sacarme a rastras. Y hoy van a hacer lo mismo. Estoy demasiado bien rodeada. Muchísimo. He dormido abrazada a Joshua, que en cuanto se ha despertado me ha llenado de besos y de todo el cariño que me encanta tener al despertar, lo que me ha hecho recordar como no conseguía nunca tenerlo con él. 

También le he estado diciendo a Joshua todo lo que si me daba, como se ha esforzado a mas no poder para darme lo que me hacía feliz, como se preocupaba por mi y me cuidaba. Joshua me ha respondido que estaba forzandole a ser alguien que no era.
Me da miedo que con otra si vaya a serlo. Que simplemente yo no he sido capaz de sacar ese lado. Que no le he provocado los sentimientos necesarios.
Me da panico que algún día vea algo suyo y me invada ese sentimiento de "¿por qué conmigo no?"

Me siento pequeñita, muy pequeña. Como si todo lo que doy no sirviese nunca. Me dicen que no, que el problema ha sido la incompatibilidad, no el amor, no yo.

Lo echo tanto de menos que me quema. Me paso el día deseando que me hable, que me busque. Y me aplasta la certeza de que no lo hará. Él es experto en terminar relaciones, y yo soy una mas. En el fondo sabía que lo acabaría siendo. Me imagino sus tweets sobre ello. 

Aún así me alivia mucho que lo haya hecho él, que me haya quitado esa responsabilidad, no estar pensando yo en si será bueno hablarle o no, en si me he equivocado al terminar la relación. Siempre pensé que es más fácil que te dejen que dejar a alguien, y una vez mas vuelvo a confirmarlo. Quizá duela mucho más, pero es mas fácil de llevar. Solo tengo que llorar, aceptar y seguir.

Pero como me duele. Cuantisimo pienso en él. El viernes no dormí en absoluto, y aunque esta noche sí he podido dormir, ha sido soñando con él, pesadillas, obviamente. Supongo que ahora mis pesadillas diarias serán una mezcla entre él y Dani.

Quiero pensar que algún día, en algún momento, miraré atrás, a estos años... y sentiré que he ganado. Como me pasó al terminar bachillerato. 

La paz es muy complicada, pero no estoy sola en el camino


Tengo
El corazón hecho un trapito y no lo siento
Soy una nota en el colchón con sed de viento
Y quiero abrir las alas y no me dan las ganas

Hoy tengo
El corazón envuelto en frío y arrugao
Con la sonrisa malherida en el costao
Hoy quiero abrir las alas y no me dan las ganas

Tengo
Dentro de un puño el corazón a la deriva
En una nota de canción que desafina
Hoy quiero abrir las alas y no me dan las ganas

Tengo el corazón en carne viva
Tengo el alma rota y hecha tiras
Ando desarmándome la vida, vuelta mierda, sin salida
Y solo quiero respirar

Si me vas a embestir con los cinco sentidos
Hoy no tengo el amor para ganas de ruido
No me vengas a herir con el puñal de un día triste
No me claves más penas, no me dejes cicatrices

Si me vas a embestir donde más duro pega
Hoy no tengo el amor pa tormentas de arena
No me dejes malherida porque qué poquita vida
Para tanta eternidad





sábado, 21 de marzo de 2026

Una vez más

Llevo seis horas, seis, llorando sin parar. Gritando, dejándome la voz y toda la energía. Quedándome sin líquido en el cuerpo y sin fuerza alguna. Quiero romperlo todo y estoy tan enfadada y decepcionada y triste que el mundo se siente imposible. Que respirar se siente imposible. 

Mi cabeza es puro caos de recuerdos, conversaciones, planes, de repensar una y otra y otra y otra vez. De machacarme, de odiarlo todo.

No es justo, no es justo terminar así cuando se suponía que lo intentábamos, que lo estábamos consiguiendo. No es justo que yo me enfade por algo y eso acabe en ruptura, no es justo que yo diga cómo me siento y que se entienda como un reclamo, como si estuviera pidiendo algo cuando en realidad solo expresaba lo que siento. 
Quizá debía callarme, pero la vida y las relaciones me enseñaron que eso siempre es peor. Que la comunicación es la única salida, aunque a veces la única respuesta posible en la conversación sea "entiendo que te sientas así y estoy aquí contigo hasta cuando lo necesites".

Lo llaman autocuidado, y quizá sea verdad. Quizá sea cierto lo que me dicen y me ha hecho un favor tomando una decisión que yo no era capaz, sé que he dado demasiado, pero demasiado. Y sé que no me merecía esto. Este parar así. Sin avisos, de la nada. 
Yo me agoté hace tiempo y no me rendi, porque pensaba que merecíamos la pena, que ambos lo estábamos poniendo todo. Era muy feliz hace dos días. Solo dos días. Ayer a esta hora no dejaba de decirme cosas bonitas pese a mi enfado. Y de pronto nada. Fin. Hasta aquí.

De pronto ya no hay fotos juntos, ya no le voy a recoger de la estación, ya no estaremos juntos en feria ni celebraremos nuestro aniversario. Ya no vivirá con Gala, no nos iremos de vacaciones, ya no habrá nada. 

Y ya está. Me quedo asi. Con todo el amor en las manos, pese a lo manido de la frase. Sintiendo que no soy suficiente, que soy un problema y que agoto a la gente que me quiere. Que él lo ha intentado pero yo le he agotado. No puedo dejar de sentir que la culpa ha sido mía.

Qué envidia querer así, con la capacidad de soltar, de dejar atrás.

Que rabia no haber sido la que le dio ganas de seguir. 

Pero que te dejen tiene algo bueno, y es que solo me toca asumir y aceptar. Saber que no me rendí y que hice hasta lo imposible, lo que la mayor parte de la gente no haría. Sé que fui buena novia, sé que valoré todo lo bueno. Sé que fui siempre sincera tanto conmigo como con él. 

Y también sé que, pase lo que pase, no voy a arrastrarme mas. Que ya lo hice una vez, y que desde entonces me ha dicho y hecho tantas cosas bonitas que me hizo creer de verdad que si lo dejábamos alguna vez, seria yo. Me hizo pensar que lo daría todo y que estaba al 100% en la relación. Y yo me confié, y me lo creí. Y ahora siento que fui una idiota. 

No se trata de querer mucho, se trata de querer bien. Y cuando te quieren bien no te dejan en un arrebato, después de decirte que eres la mejor novia del mundo y que es feliz contigo. Eso no se hace. No se cambia de opinión en minutos y te vas tan plácidamente. 

En esta respuesta tienen toda la razón. Me enfoco demasiado en lo que puedo dar. Lo hice desde el principio de la relación, cuando él no quería dar nada y aún así yo me volcaba en él. Cuando puse todo el interes para vernos o hacer cosas juntos. Debí haberme marchado allí.

Pero no me quiero lo suficiente, y es probable que aún me quede mucho para ser capaz de hacerlo. 

Una cosa tengo clara, yo sé que le he valorado. Yo sé que he trabajado por lo que creía que merecía la pena. Yo sé que he querido bien y con todas mis ganas.
Si al final ha preferido rendirse, si él no valora lo que tenía... el que pierde es él. 

domingo, 8 de marzo de 2026

Matar o morir

Matar o morir.

Estoy sentada en el suelo de mi cuarto, con la espalda apoyada en la puerta. Siento mucho peso encima, mucho dolor. Vuelvo a sentir que no soy capaz y que prefiero morirme ahora que seguir intentando avanzar. Sé que es un pensamiento injusto conmigo misma.

Tengo mi habitación patas arriba, el colchón fuera de la cama, porque estaba recogiendo y me he bloqueado. El suelo está frío y estoy congelada. Me duele mucho la cabeza. 

Pienso en mi publicación de esta noche pasada, y en cómo amo siempre tan en voz alta, como lo publico todo, aparte de hacerlo también en la intimidad. Y pienso en cuantas veces han hecho eso conmigo. ¿Cuándo un hombre ha sentido ganas de publicar que hace un año que me conoció, o que pasó algo importante? ¿Cuándo una pareja ha publicado algo por mi cumpleaños o por fechas significativas? ¿Cuándo me han preparado sorpresas o detalles románticos?

Dani lo hizo a veces. Al final, en los últimos años. Joshua lo ha hecho siempre, y también Raúl. Lo han hecho amigas, algunos amigos. Sé que es una idiotez, y que lo que públicas realmente no tiene porqué reflejar la realidad, sé que hay otras mil formas de demostrar el amor. Pero es que soy tan idiota con las fechas... les doy tanta importancia, lo recuerdo tanto todo. Sé que es algo mio que debo gestionar, que no todo el mundo es igual y que eso no es malo. Pero a veces no me sale.

Sigo sintiéndome muy dolida con esas personas que me importan y que han seguido teniendo relación con Dani. Intento entender, pero duele. Tengo muchos recuerdos de muchos 8M.

El año pasado fue el primer día que conseguí salir con ganas y energía, a un plan que organicé yo, con personas que me querían y sabían lo mal que lo había pasado los meses anteriores. Fue el primer día que empecé a ver luz tras la tormenta.

También el comienzo de lo que llevó al desenlace con Dani.

Pienso en mi hijo, y en el miedo que me da cómo será su forma de pensar, de actuar. Hasta dónde podré educarle y hasta dónde influirá lo que tenga alrededor, el contenido que consuma, las personas de las que se rodee.

Hoy no quiero salir. Necesito quedarme en casa, en mi habitación, a salvo del exterior. Pero no sé cómo salvarme de mi misma.

Ayer me dijeron que no fuese trabajadora social con mis relaciones, que no siguiese intentando educar a los adultos que me rodean. Que las relaciones (de cualquier tipo) son fáciles.

Aún recuerdo cuando Germán me dijo que tener una relación conmigo era fácil, el bálsamo que fue eso en todo mi cuerpo, lo agradecida que me sentí. Lo mucho que pienso en ello. 

Estoy profundamente triste.

Decido avanzar

Es 8 de marzo, y hace justo un año que conocí a Maikel. 

Estaba dándole vueltas a publicar algo sobre ello en instagram, y entonces he pensado en todas las publicaciones que he subido a lo largo de los años con mis parejas, y en cómo se han ido acumulando en esa cuenta. Yo nunca he archivado fotos al acabar una relación, porque siempre he sentido que hacer eso seria como borrar parte de mi historia, y quería respetar a la Irene que decidió hacer esas publicaciones porque era lo que le salía de dentro.

Pero luego he pensado en Fran y Dani, en cómo me destrozaron cada uno a su manera, y me he dicho que ellos no se merecían seguir ahí, que no era borrar mi historia, si no darles a ellos el lugar que se han ganado. Ninguno.

Al empezar a archivar, he visto la última publicación que subí sobre Dani. Fue el 14 de febrero del año pasado, sin ser novios, sin ningún tipo de compromiso entre nosotros... y fue esta:



Hacía meses que no lloraba por Dani. He llorado "a causa" de él, he llorado de rabia, de frustración... pero hacia mucho que no lloraba de pena al pensar en él. Me ha invadido una tristeza enorme. Tristeza por mi, sintiéndome idiota e ingenua. Y tristeza por él, porque si yo hubiera tenido a alguien que me amase de la manera en que yo le amaba a él... jamás habría sido capaz de hacerle el tipo de daño que él me hizo.

Me leo y recuerdo a esa Irene, a la que le amaba con todo su ser y todas sus ganas. A la que no sabia como manejar su vida y su relación porque la lógica le decía cosas que el corazón no aceptaba. Me recuerdo a mi misma y... de verdad, no podríais imaginar hasta qué punto amaba a ese hombre. Creo sinceramente que ni él mismo es consciente. 

¿Cómo vas a destrozar algo así? 

¿Cómo puede seguir defendiendo que no fue consciente?

¿Cómo puede vivir consigo mismo?

He seguido archivando publicaciones, y he llegado muy atrás, al comienzo de cuando decidimos volver, y he encontrado estas palabras:



Me lo creí. Me creí de verdad que luchaba por mejorar y hacer las cosas bien. Quizá fue verdad un tiempo, o a veces. O no sé. Siento que ya no lo sé.

Media vida al lado de un desconocido. Al lado de quien creí el amor de mi vida, hasta el punto de permitir que fuese parte de ella para siempre, porque decidí tener un hijo suyo.

Hacía mucho que no recordaba lo que sentí por Dani. Pero ha sido tan tan tan fuerte durante tantos años, que aún me sorprende que haya existido algo capaz de borrar esos sentimientos. 

Me sigue importando, no puedo evitarlo. Quizá me importe el resto de mi vida, y me siga preocupando por él o asustandome si sé que le ocurre algo. Pero ese amor, ese sentimiento gigante que tenía hace solo un año... está totalmente borrado por una decepción y dolor tan grandes como lo fue el amor.

Y creo que es muy triste.

Creo que no saber valorar y cuidar lo bueno que tienes es de los peores errores que alguien puede cometer. 

Él lo hizo demasiadas veces, pero esa última... eso es algo que nunca podré perdonar, que no podré olvidar.

Él miércoles tuve sesión con la psicóloga que me trata en AMUVI, y le estuve explicando como a veces aún pienso que habría sido mejor hacer como si no hubiera pasado nada y seguir con él, con tal de no sentir toda la rabia y dolor que llevo dentro y que no estoy siendo capaz de gestionar. Y ella me dijo que si, que podría haberlo hecho, que muchas mujeres lo hacen, pero que el cuerpo no olvida, y que no habría podido ser feliz. Que él era mi zona de confort, y que haber seguido con él habría significado elegir desde una "comodidad" superficial, pero no desde la felicidad. Intento repetirme mucho esa realidad. 


He archivado todas sus fotos en instagram. Y me ha dolido muchísimo hacerlo. Son mas de las cinco de la mañana y estoy llorando a mares por alguien que en realidad no existe. No tengo rabia en este momento. Pero qué idiota hay que ser para perder lo que él perdió.

domingo, 1 de marzo de 2026

Hoy empiezo por mi

Te he visto quedarte quieta cuando todo se cae
Guardando la calma para que nadie se asuste
Te tragas el miedo, sonríes de frente
Dices "estoy bien" aunque no lo sientas


Fue el 17 de marzo. Me centré en protegerle, en decirme a mi misma que había sido mi culpa, que él jamás me haría algo así. Que es buena persona.
Le protegí con mi silencio, y luego le protegí con mis palabras.

Pero él no lo hizo. Él no solo no me protegió, si no que usó un supuesto arrepentimiento para victimizarse. No respetó mis necesidades o peticiones. Durante meses se convirtió en la víctima.
Me convirtió a mi en el verdugo porque quise sacarlo de mi vida, porque puse límites.
Y yo seguí callando.

Pero no hay máscara que tape el cansancio
Ni sonrisa que esconda lo que duele el silencio
A veces el cuerpo habla por lo que callas
Y se cansa de sostener lo que ya no pesa igual


El mundo se me vino encima cuando ya no pude mas. Una baja laboral, la incapacidad de seguir adelante. Una oscuridad interna absoluta que me engullía. Terapias y medicamentos que no daban resultado. Seguir adelante aunque no tuviese fuerzas. 
Pensar en mi hijo, en mis amigos. Incluso en él.

Te enseñaron a cuidar antes de cuidarte
A ceder, esperar, entenderlo todo
Pero nadie te dijo que también se vale decir "No puedo"
Y cerrar la puerta un rato

Diecisiete años de cuidarle, acompañarle, apoyarle, ayudarle a crecer y avanzar. Diecisiete años de señales que me decían una y otra vez que me marchase. Diecisiete años de amarle y de creer, pese a todo lo que había en contra, que era el hombre de mi vida. Que estábamos hechos para estar juntos.
Me lo robó todo en menos de una hora.
Volví a sufrir su egoísmo. Una vez más.

El amor no se mide en cuánto aguantas 
Si no en cuánto te eliges cuando todos se van
No hace falta tocar fondo para renacer
A veces basta con querer volver a ti

He aguantado demasiado, demasiadas veces. No solo con él, si no con muchas personas. Yo nunca, o casi nunca, he sido mi primera opción. Y eso me ha hecho perder oportunidades. 
Sin embargo hubo veces que sí me cuidé. Cuando decidí superar miedos, plantarme y continuar estudiando. Cuando busqué toda la ayuda necesaria para aprender a ser buena madre. Cuando abandoné un master que me hacía daño. Cuando cerré relaciones.
Cuando decidí no perdonar lo que él me había hecho. No otra vez. Cuando aprendí que no podía seguir perdonándoselo todo siempre.

No le debes explicaciones al pasado
Ni permiso a nadie para estar en paz

Me he ganado cada una de las cosas que tengo. No me han regalado nada. No ha sido fácil. He pasado noches en vela de estudio, horas de más trabajando, he luchado con demonios internos, con los externos. Contra todas las piedras del camino. Las sociales, las de salud, las laborales, las familiares.

Me tocó enfrentarme a las oposiciones de mi vida en mitad de la tormenta. Con la vida aplastándome, con la rabia incontrolada, con las continuas ganas de morir. Sin capacidad de concentración, sin fuerzas para salir de la cama, sin ganas de respirar.
Y aún así aprobé dos exámenes. En muy poco tiempo, dando solo un 10% de lo que podría haber dado estando en buenas condiciones. Lo intenté, lo luché.

Su final de año fue maravilloso, el mío horrible. El profundo sentimiento de injusticia de que todo le vaya bien a la persona que te destrozó la vida, que no tenga consecuencias después de hacer algo como lo que él me hizo.
El último examen era después de esas navidades infernales, de ese primer mes del año oscuro y frío.
Lo he suspendido. 
Y ya no puedo optar a la plaza por la que llevo soñando desde aquel 15 de septiembre de 2021, cuando pisé mi despacho como trabajadora social por primera vez. 
Si estando tan mal conseguí llegar a la última fase... ¿qué no habría conseguido estando bien, o al menos mas estable?

Hoy empieza por ti, no por el mundo, no por nadie más
Ya diste demasiado sin medir, ahora te toca respirar
No es egoísmo, es sobrevivir, aprender a ser tu prioridad
Hoy empieza por ti, porque si tú no estás, no hay hogar

Hoy empieza por ti, aunque tiemble el suelo al caminar
Porque elegirse también es amar
Y sanarnos siempre se ve igual
Ya diste todo, ahora sí te toca florecer aquí

Se me olvida demasiado a menudo la fuerza que tengo, la resiliencia, la capacidad de seguir. Tengo a personas a mi alrededor que me lo recuerdan constantemente. Personas que incluso me admiran, aunque yo no termine de entender por qué.

No sé qué objetivos marcar ahora. No sé muy bien cómo seguir o hacia qué dirección. Pero me he prometido que voy a pensar en mi, que no puedo seguir pensando siempre en los demás.
Que quizá el karma no exista, pero que al menos sé con certeza que soy la única de los dos que puede dormir con la conciencia limpia, limpia de verdad, no con una versión distorsionada de los hechos que he creado para poder soportarme a mi misma, tal y como ha hecho él.

Estaba mejor, y ese suspenso me ha recordado todo lo que he perdido desde aquel 17 de marzo. Todo lo que ha pasado, todo lo que ya no tengo ni tendré.
Pero ayer conseguí salir de la cama. He conseguido ganar al insomnio, 
Y aunque ahora esté llorando a mares mientras él vive un fin de semana tranquilo y feliz, aunque estos tres días hayan sido una oscuridad absoluta... mañana pensaré solo en mi. Solo en lo que merezco, en lo que me he ganado. 

No sé qué camino voy a seguir, pero sé que será solo mío. 

Hoy empieza por ti
Y esta vez no mires atrás



Descubrí esta canción gracias a Instagram, y sentí que me hablaba a mi. Sé que hay muchas personas con los mismos sentimientos que yo, que han pasado cosas horribles, que piensan más en los demás que en sí mismas. Sé que hay personas muy fuertes con muy poco reconocimiento. 
Ojalá aprendamos a empezar por nosotras.