Matar o morir.
Estoy sentada en el suelo de mi cuarto, con la espalda apoyada en la puerta. Siento mucho peso encima, mucho dolor. Vuelvo a sentir que no soy capaz y que prefiero morirme ahora que seguir intentando avanzar. Sé que es un pensamiento injusto conmigo misma.
Tengo mi habitación patas arriba, el colchón fuera de la cama, porque estaba recogiendo y me he bloqueado. El suelo está frío y estoy congelada. Me duele mucho la cabeza.
Pienso en mi publicación de esta noche pasada, y en cómo amo siempre tan en voz alta, como lo publico todo, aparte de hacerlo también en la intimidad. Y pienso en cuantas veces han hecho eso conmigo. ¿Cuándo un hombre ha sentido ganas de publicar que hace un año que me conoció, o que pasó algo importante? ¿Cuándo una pareja ha publicado algo por mi cumpleaños o por fechas significativas? ¿Cuándo me han preparado sorpresas o detalles románticos?
Dani lo hizo a veces. Al final, en los últimos años. Joshua lo ha hecho siempre, y también Raúl. Lo han hecho amigas, algunos amigos. Sé que es una idiotez, y que lo que públicas realmente no tiene porqué reflejar la realidad, sé que hay otras mil formas de demostrar el amor. Pero es que soy tan idiota con las fechas... les doy tanta importancia, lo recuerdo tanto todo. Sé que es algo mio que debo gestionar, que no todo el mundo es igual y que eso no es malo. Pero a veces no me sale.
Sigo sintiéndome muy dolida con esas personas que me importan y que han seguido teniendo relación con Dani. Intento entender, pero duele. Tengo muchos recuerdos de muchos 8M.
El año pasado fue el primer día que conseguí salir con ganas y energía, a un plan que organicé yo, con personas que me querían y sabían lo mal que lo había pasado los meses anteriores. Fue el primer día que empecé a ver luz tras la tormenta.
También el comienzo de lo que llevó al desenlace con Dani.
Pienso en mi hijo, y en el miedo que me da cómo será su forma de pensar, de actuar. Hasta dónde podré educarle y hasta dónde influirá lo que tenga alrededor, el contenido que consuma, las personas de las que se rodee.
Hoy no quiero salir. Necesito quedarme en casa, en mi habitación, a salvo del exterior. Pero no sé cómo salvarme de mi misma.
Ayer me dijeron que no fuese trabajadora social con mis relaciones, que no siguiese intentando educar a los adultos que me rodean. Que las relaciones (de cualquier tipo) son fáciles.
Aún recuerdo cuando Germán me dijo que tener una relación conmigo era fácil, el bálsamo que fue eso en todo mi cuerpo, lo agradecida que me sentí. Lo mucho que pienso en ello.
Estoy profundamente triste.

