Cojo aire y perspectiva
Y poco a poco, me empiezo a calmar
Miro de lejos todo lo que me preocupa
Y me doy cuenta de lo pequeño que es en realidadQuizá no sea pequeño. Quizá sea tan enorme que es difícil mirarlo de lejos. Pero sigo aquí. Aún sigo.
No sé muy bien como expresarme o qué decir. Sigo agotada. Sigo sintiendo que, haga lo que haga, me estoy equivocando.
Me dan mucha envidia las personas capaces de pensar primero en si mismas.
He perdido las ganas de intentarlo, de seguir a flote.
Estoy tan cansada.
Después de noches en vela conseguí dormir mi conciencia
Miro hacia atrás y volvería a quererte de la misma manera
Porque soy de querer sin miedo a que no lo hagan de vuelta
Creo que se lleva más quien quiere que quien se deja
No me siento igual, hay cosas que se han apagado. Está claro que hay otras que no debería haber visto, que confirman mis miedos y me hacen ver que no estoy tan loca, aunque no pueda reprocharlas.
Hay otras que ya no veo, y es algo que me da muchísima paz.
Llevo días con muchísimas ganas de escribir, con mil ideas en la cabeza, y ahora que he podido parar a hacerlo y tenía ganas... de pronto mi cabeza se ha quedado en blanco.
Estoy planeando mi nueva rutina cuando vuelva a casa, pero he planeado tantas veces rutinas que al final no cumplo... por las noches intento pensar en positivo, en cosas bonitas, en ideas que me calmen. Pero cada vez hay menos y dejo de verle sentido.
La rabia sigue siendo mi emoción principal, seguida por la tristeza. Tristeza profunda. Decepción, frustración. No recuerdo cuando sentí de manera prolongada una emoción bonita. Mi terapeuta siempre me dice que las emociones nos hablan, que nuestro cuerpo nos habla, y que es su forma de decirnos que algo nos hace mal o nos hace bien. Pero yo aún no sé leer mi cuerpo o mis emociones, se hacen barullo y no encuentro la forma de entenderlo todo.
Me deja más tranquila comprobar que el tiempo te alejó de mi vista
Porque ponía todo en su lugar
Que lo que no es para mí me lo quiten de las manos
Que lo que me haga feliz lleve un cartel bien iluminado
Que lo que no es para mí me lo arranquen aunque duela
Por si tardo demasiado en aprender que quien quiere quedarse, se queda
Siempre tardo demasiado en darme cuenta de las cosas. De cuando parar, de cuando seguir.
Nunca debí haber empezado mi última relación, y no solo la empecé, si no que tardé un año en irme, aunque todas las señales me gritaban "corre". No dejé de intentar estudiar, aunque todo me gritaba que me rindiese. Pero eso salió bien, mereció la pena.
Durante muchos años seguí dando oportunidades a quien no debía.
Me sigo dando oportunidades a mi misma.
Sigo bien rodeada.
Lo intento.
Por si tardo en reaccionar y me frena el miedo a equivocarme
Por si de lo que me hace daño no sé desengancharme
Por si no me atrevo a saltar de otra cuerda floja
Por si me siento incapaz de detectar a tiempo esas banderas rojas