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lunes, 13 de abril de 2026

Odiarme

¿Por qué se echa de menos algo que sabemos que no es sano, ni bueno, ni tiene sentido? ¿Por qué vuelvo a estar llorando y sin saber qué hacer para salir del bucle? ¿Por qué no puedo quererme más?

Necesito superar este enfado, este odio, este amor y los putos recuerdos. De ambos. No puedo mas. Y no se como hacerlo y se me olvida como lo hice el resto de veces y quiero quemarlo todo, pero sobre todo quiero quemarme a mi.

Porque en realidad me echo toda la culpa, porque en realidad siento que fui yo la que acepté algo que sabía que no me vendria bien, porque soy yo la que volví con Dani aquel 2018, ¡la que quise y lo propuse!, porque fui quien acepté ser novia de Fran sin querer serlo, porque soy la que me quedo y me quedo y me quedo. Y siento que soy un desastre y que nunca voy a aprender, me repito que si, que lo haré, que ya nunca mas, pero no me fio de mi misma, y llevo tantas, pero tantas cosas encima, que no puedo con todo.

Y al final mi única salida es esa, desaparecer. 
No quiero luchar mas, no quiero esperar mas, no quiero intentarlo mas. Quiero rendirme y punto. Porque ya no recuerdo lo que es estar bien, porque siento que no podré estarlo, y porque necesito descansar.

Les odio tanto como me odio a mi, pero a mi mas, porque no he sido nunca capaz de cuidarme 

domingo, 12 de abril de 2026

Bajo mantenimiento

Pienso demasiado en él. Recuerdo demasiadas cosas. El enfado se mezcla con la añoranza y vuelvo a pensar en todas las cosas que podría haber hecho diferente para que fuese mejor.

Entonces pienso en las que podría haber hecho él, y siento que no puedo echarme toda la culpa. Yo al menos se lo dije. 

Sigo llorando demasiado, y sigo sin entender por qué, ni sé qué echo de menos exactamente. Cuando hablo con Julia o con amigos y me hacen pensar en qué me aportaba se me ocurren pocas cosas. Recuerdo más cosas de Fran, por ejemplo. Siento que me dejé llevar por la euforia y la ambivalencia. Se lo dije a mis amigos hace poco, he sido consciente de que la ambivalencia me hace adicta.

He leído un libro, muy corto y sencillo, con cuya protagonista me he sentido super identificada. Sentía que hablaba de mi. Contaba como en todas sus relaciones sentía la necesidad de ser la salvadora, de darlo todo para sentirse importante y querida, olvidándose de sí misma. 

Recuerdo cuando al principio de nuestra relación él me dijo que mi miedo era que por primera vez estaba con alguien que no necesitaba ser salvado, pero la verdad es que no era cierto. Sus inseguridades eran algo real que yo quería curar, sus miedos, sus traumas con relaciones anteriores. Le dije que creía que necesitaba ir a terapia pero él no lo veía necesario, sin embargo yo veía como cargaba en mi cosas que sus ex habían hecho, aunque yo nunca hubiese sido igual, o incluso cosas de su crianza, infancia y adolescencia que aún le pesaban.

Le echo de menos, pero no sé qué echo de menos. ¿La ansiedad de si me escribía? ¿De si podía decirle que no estaba bien o sería mejor callar para no agobiarle? ¿Las ganas de acostarme con él junto al miedo de no ser suficiente?

Se esforzó mucho, en adaptarse a mi, en darme lo que le pedía. No puedo negarle eso. Y eso tambien lo echo de menos, porque ahí si creo que es la pareja que mas me ha demostrado ese esfuerzo y ganas de cambio. Pero claro, no fue recíproco, no me dijo en qué debía mejorar yo. Y siento que vuelvo a ser el puente que enseña a una persona a llegar hasta la relación en la que sí hará las cosas bien.

Me dijo que pensaba que era una de esas veces de las de "persona adecuada, momento equivocado" y que quizá en el futuro, en otras circunstancias, podría ser distinto. Pero esta vez no estoy dispuesta a perdonar, no quiero hacerlo. Y creo que me merezco mas, que merezco ganas reales, que merezco presencia real, aquí y ahora, y no en un supuesto futuro. 

Sinceramente, no creo que fuese la distancia. Creo que fue la falta de ganas, ese "bajo mantenimiento", y el hecho de que yo no fui la persona que le despertó las ganas de hacerlo todo. Y eso duele muchísimo porque activa esa herida de "no soy suficiente"

Pero luego pienso en los ex que han querido volver conmigo y que se han arrepentido tanto de haberlo dejado, de las personas que me perdieron y quisieron recuperarme. De las amistades que me rodean. Y recuerdo que sí soy suficiente, pero para la persona adecuada, la que me haga la vida fácil y sencilla y se desviva por mi tanto como yo por ella.

Sé que le superaré, sé que antes de lo que pienso. Sé que he superado a todas mis exparejas y que la única que realmente me cuesta es Dani, pero porque nuestra historia es muy compleja y lleva media vida y un hijo en ella. Esta vez no es el caso, como no lo fue con Fran. El contacto cero, el amor que me rodea y mi propia fuerza harán que en unos meses esto sea solo un recuerdo. Igual que recuero ahora esos meses de dolor infinito por Fran, pero que desapareció por completo.

¿Qué echo de menos?

La rutina, las palabras bonitas, las promesas de futuro y el sentirme especial, a veces el sexo. Pero todo eso esta vacío, porque los hechos nunca lo acompañaron, y nunca volveré a conformarme con una relación de "bajo mantenimiento". Y por suerte, sexo puedo encontrar en muchos sitios, conexión también. Y lo demás no lo necesito para seguir adelante.

Ya he pasado por la soltería, y, sinceramente, sé que es lo mejor para mi. Esta vez haré lo posible por no volver a dejarme llevar, ni, repito, conformarme con menos de lo que merezco.

sábado, 11 de abril de 2026

Libros que lloran

Una noche mas llorando a mares. Por terminar un libro que ha sido precioso y cuyo final me ha dejado el corazón tan blandito que si llego a saberlo no lo leo.

Hablaba del hilo rojo, y recordé las veces que hablé con Dani de que esa era nuestra leyenda, de que aún sin ser siquiera pareja intercambiamos esas pulseras, que la mía aún sigue en un cofre de mi cuarto junto a la que iba a ser nuestra alianza de boda. 

También hablaba de los pequeños detalles y gestos que hace el protagonista y que le demuestran a ella cuanto la ama, de una relación a distancia durante un año en la que ambos ponían todo de su parte para estar juntos porque no soportaban la idea de tenerse lejos, como me ha destrozado ese "ninguno de los dos podíamos estar sin vernos o tocarnos mas de dos semanas", y he pensado por qué era solo yo la que tenía esa necesidad, por qué, por qué me dejé, otra vez, todo el dinero que no tenía para hacer que algo funcionase.

Cuando me quedo soltera aparecen muchos chicos que empiezan a hablarme casi a diario, que quieren quedar, que me prestan atención... cuando lo dejé con Fran tiré mucho de ellos e incluso de aplicaciones, y ahora me veo y no quiero a ningún hombre cerca. De pronto no me fio de ninguno, ni siquiera aunque sepa claramente que solo sería sexo. Mi última relación también iba a ser solo sexo.

No entiendo como me he permitido destrozarme así y llegar a este punto, a sentirme tan tremendamente rota, a tener estos arranques de quinceañera en los que quiero escribir sobre él y publicar en todos lados el coraje que le tengo y como no pienso perdonarle nunca. 

Odio echarles de menos, a él y a Dani. No se lo merecen. Él no me dio ni la oportunidad de saber en qué estaba fallando para poder mejorar, él no se paró ni a pensar un mínimo mientras me mentía una y otra vez.
Y Dani... Dani me destrozó de la forma mas absoluta y horrorosa. Y aún tengo que escuchar sus audios o sus llamadas preocupándose por mi, hablando sobre mi operación y con ese tono de amor que tantas veces echo de menos.

Quiero estar sola, pero es que tengo esta desgana, esta incapacidad de hacer cosas, de moverme, de vivir. No puedo. Me faltan el aire y las fuerzas y no puedo. Y me odio tanto como les odio a ellos. 

Una parte de mi quiere quedarse con lo bueno, pensar en positivo, seguir adelante con el amor que fue. Pero es que no puedo, es que me siento tan engañada y estafada que siento que no volveré a confiar en absolutamente nada.

Y aún así sigo queriendo mi amor de película, ese tranquilo, sin dramas, con cuidado infinito, ese que tienen Marta y Germán, que, sin grandes florituras ni necesidad de escenas de pelicula, se ve desde fuera como precisamente eso, el amor que calma todas las tormentas.

¿Cuántos años de mi vida he perdido? ¿Por qué tuve que volver con Dani? ¿Por qué? Era joven, aún lo tenia todo por delante... y volví a él, a creer sus mentiras, a dejarme llevar por la estúpida imagen del amor que supera todas las barreras.

Me duele muchisimo el ojo por la dichosa operación y aún así aquí estoy llorando y casi sin ver, porque soy asi de idiota. Porque ojalá tener a Dani tumbado a mi lado roncando, abrazándome, sabiendo que mañana haremos algo que nos guste y que incluya cuidarme. Porque miro a mi alrededor y todo mi cuarto me recuerda a él y a los años de dormir juntos y que él fuera mi paz.
Porque por suerte o por desgracia, lo que me hizo lo hizo en su casa.

Ojalá ser capaz de recordar todo lo malo que objetivamente sé, el ser su madre, el cargar con todas las responsabilidades, su mal genio, las peleas continuas por el niño, el sexo egoista... pero es que siento que todo son motitas de polvo que podían arreglarse... hasta que él se lo cargó todo. Todo. Y entonces me pregunto si fui muy exagerada, si debí haberlo perdonado o si quizá no fue como lo recuerdo. Y la psicóloga de Amuvi me recuerda que el cuerpo no olvida, y que aunque lo hubiese intentado, nunca habría llegado a ser feliz.

Maldito Dani, maldito Maikel, maldita yo.

Y bendito Danil, German, Joshua y Julia. Bendito Jose Manuel.
En serio, ¿cómo no podia amar a Jose Manuel? Ese niño que se está desviviendo por cuidarme tras la operación, que me quiere y hace lo que sea por verme feliz, que se siente culpable de cosas que no son su culpa y que se preocupa por mi bienestar. ¿Qué adulto con dos dedos de frente no valoraría a ese adolescente porculero que me ama?

Echo muchisimo de menos a Joshua, y estoy deseando poder escaparme a su casa, tumbarme en el sofá con él a ver OUAT, dormirnos abrazados y sentirme cuidada y en paz.
Y echo de menos sentarme en mi mesa, hacer mi puzle, ver una serie, estar tranquila.
Echo de menos salir con Danil, sus risas, esa manera tan suya de subirme la moral, su fuerza.
Y hasta echo de menos ver a Germán y que me pegue duro porque no hay nadie como él para decirme lo desastre que soy (aunque algunos piensen que nunca me dice que me equivoco... es que me tengo que reír solo de pensarlo). 

Buenas noches, supongo, porque no sé cómo acabar esto, pero me duele tanto el ojo que necesito parar y dormir para siempre.

jueves, 9 de abril de 2026

Sobrevivir

Estoy intentando sobrevivir. A estos días, a la operación y a este posoperatorio infernal.

Intenté sobrevivir a la llamada de Dani, y a esa media hora larga que pasé en la Sala de espera de quirofano yo sola, viendo a todas las enfermeras de un lado a otro, pensando en Maikel, en Dani, en todos mis errores.

Me sentí muy sola y muy hundida. Tenía muchísimo miedo. Lo pasé muy mal durante la operación porque me dolió todo mucho, porque se me hizo eterna, y porque fueron dos horas de tocarme, rajarme, cauterizarme y coserme el ojo. Y salí con muchas ganas de llorar y sin poder hacerlo, y recordando que la última vez tuve a Dani a mi lado cada día, dándome compañía, amor y cuidados.

Mi hermana me dijo que tenia que estar orgullosa, porque me había enfrentado a la operación, y lo había hecho sola, sin una pareja a mi lado, y que eso debía demostrarme una vez mas lo capaz que soy.

Sé que tiene razón, y de verdad que no quiero tener pareja, pero les echo de menos. Echo de menos la sensación de que alguien me quiera como pareja. Y eso también habla de mis necesidades o problemas mentales, porque a Dani si le echo de menos de manera "objetiva", y echo de menos cosas que realmente me aportaban, pero solo me ocurre con él, porque lo que echo de menos del resto son cosas tan superficiales que no tienen sentido.

No me apetece aún tener relaciones sexuales con nadie, aunque es cierto que he vuelto al guarreo virtual con quien se me antoja, y tengo muchas ganas de estar mejor y poder quedar con cierto chico con el que me quedé con las ganas hace un año y con quien sé que voy a disfrutar como si no hubiera un mañana. Pero no es mi prioridad, no tengo prisa, y creo que esta vez tengo que enfocarme mucho en pensar solo en mi.

Cuando lo dejé con Fran si me venían bien ese tipo de escapes, estar con otras personas, pero porque mi adicción a él era demasiada. Este no es el caso, y me di cuenta durante aquella semana de silencio que podré superarlo antes incluso de lo que pensaba. Que me ha decepcionado tanto y estoy tan enfadada que todo lo bueno ha desaparecido, y que ojalá no vuelva nunca a cruzarse en mi camino ni por casualidad. 

Y me da igual ser injusta, o inmadura, me da igual no estar valorando sus cosas buenas y todo lo bueno que hizo, pero es que sigo pensando que no me merecía ese final, y que nunca me merecí tanto daño. Porque él podrá decir que yo no hice cosas bien durante la relación, pero él no me dio la oportunidad de cambiarlas porque nunca fue sincero.

Me duele muchísimo el ojo y estoy pasando un posoperatorio horrible, aunque por suerte puedo ver, algo que no me pasó en la anterior operación. Sin embargo, me paso el día durmiendo y escuchando audiolibros, porque con los ojos cerrados me duele mucho menos. Me he despertado hace un rato y, al meterme en instagram, me ha salido una recomendación de threads con un post suyo. Hace meses que me desinstalé threads, así que ni caí en bloquearle allí. He tenido que instalarlo otra vez y bloquearle, y después lo he vuelto a desinstalar.

Sigo con el sentimiento de "ojalá le vaya mal y sufra mucho" y eso me hace sentirme malisima persona porque nunca he sido así, porque sé que no soy así, y que solo he sentido esas cosas en ocasiones muy concretas, que seguramente ni siquiera sea sano para mi ese tipo de sentimientos/pensamientos. Pero luego pienso que quizá no es malo dejarme llevar por ellos un tiempo, que ya basta de ser la buena que solo se fija en lo positivo, lo defiende todo y quiere a todo el mundo para siempre. Creo que ya basta de solo permitirme pensamientos buenos hacia los demás. 

Aún no sé cómo manejar nada porque no soy capaz de hacer nada. No vivo, sobrevivo, y estoy muy cansada y no me apetece hacerlo. Lo estoy abandonando todo, y no sé cómo salir de ahí. Odio a Dani y lo que me hizo, cómo se ha hundido mi vida desde entonces, cómo no consigo remontar, ni aún cuando parece que si.

Sé que no estoy sola, sé cuánto me aman Danil, Joshua, Germán, mi hermana, Salo, Yeimi, Danix, Paula, Almu, Rocío, Maria, Alex.. se lo afortunada que soy con quien me rodea. Sé lo importante que soy para mi hijo, que no ha dejado de cuidarme y darme cariño desde la operación, que hoy ha llamado a mi madre solo para que le dijese como me encontraba, que cuando ha venido a verme se ha tumbado a mi lado a abrazarme y darme cariño. Cómo anoche me encontré mal y fui a su cuarto a abrazarle y, dormido, me dijo "pasa algo?" Y yo le dije que solo necesitaba cariño, así que me abrazó y me acarició la espalda aún estando frito. Cómo me quiere ese niño, que rabia que Maikel no fuera capaz de valorar lo increíble que es pese a la adolescencia, y que bendición tener a los amigos que tengo y que lo aman tanto como yo. Qué envidia me da que la novia de Dani se lleve tan bien con él y que mi hijo la aprecie, y que alegría saber que al menos en eso Dani ha tenido mejor criterio que yo.

Es una tortura estar tal y como estoy, con la cabeza a mil, con el dolor del ojo y del alma, con las ganas de desaparecer. Y no sé cuando se va a terminar, pero espero ser capaz de aguantar hasta entonces. 

jueves, 2 de abril de 2026

Las migajas que no merezco

Siento que el dolor me esta ganando. Sigo metida en la cama, sin capacidad para salir de casa, sin querer hacerlo siquiera. 

Paso el día durmiendo o leyendo, e intento no pensar. Me gustaría encender el ordenador y hacer cosas, pero cada vez que lo miro me recuerda a él. A todas las noches de discord, a juegos, a la bomba que lo explotó todo.

No quiero huir de mi ordenador o mi escritorio. Siempre han sido mis lugares seguros, mis puzles, mis sims, mis series y pelis. Siento que ya me han robado demasiado.

He soñado con él, aunque acabo de ser consciente de que ya no recuerdo el sueño. Pero sé que me he despertado con el pecho doliéndome y echándole de menos como si no hubiera un mañana, que me quema las venas la idea de que acabará con otra.

He intentado hacer lo que me han dicho tanto mis amigos como mi terapeuta, repetirme las cosas malas, y he recordado cuando al principio me volvió loca siendo tan incongruente entre actos y palabras, cómo siempre era yo quien proponía vernos. He recordado la primera vez que me quejé de que compartía las historias que yo subía si eran en grupo, pero nunca las que eran solo nuestras. He recordado todas las veces que tuve que pedir atención. He recordado como en una semana en la que sabía que venía hecha polvo y que encima íbamos a vernos menos de lo esperaba, eligió no dejar de ir al gimnasio en vez de querer aprovechar mas tiempo conmigo. He recordado la primera vez que insultó a mi hijo, la cantidad de veces que se quejó de él, aquel día que le llamó coñazo en su cara. Y me he preguntado quién es esa Irene, qué Irene fue la que, aquel 12 de abril en el que me hundió diciendo que mi hijo era inaguantable, no cortó de forma automática. 

He recordado, también, el sexo. El fatídico sexo. Como pasó de ser increíble a ser siempre lo mismo, a notar esa falta de deseo y ganas. He recordado como yo hacía hasta lo imposible para hacerle sentir deseado, para que supiese cuánto me gustaba y ponía, o incluso los orgasmos que fingí... y que él me devolviese tan poco, que no me hiciese sentir esa diosa que sé que soy, que bajase tanto mi autoestima como lo hizo Fran. Yo, que siempre he sabido también lo que soy y lo que valgo en ese ámbito. Nunca volveré a conformarme con alguien que no me haga sentirme como la jodida diosa mas especial del mundo en el sexo, que se desviva por darme sexo oral, por darme las cosas que me gustan y, sobre todo... que todo su gusto sexual no gire solo en torno al porno, como me ha pasado ya tantas veces. Malditos hombres educados en el porno que creen que si no es así no se disfruta.

He recordado todas las veces que me ha demostrado su inmensa inmadurez, sin querer aceptarla nunca. Y he recordado la premisa de su vida, primero él, luego él, y después él. Al principio pensé que le envidiaba, y es cierto que para algunas cosas es una gran virtud. Pero luego, con los días, lo voy pensando y... que alegría no ser así, que alegría ser capaz de ver cuándo mis actos van a dañar a otros, y qué alegría saber qué cosas merecen la pena, qué personas merecen la pena.

Cuánto me equivoqué respondiendo aquellas preguntas en instagram de forma pública, sabiendo que él podía verlas. Qué segura estoy de que solo me habló por eso. Cuánto me he equivocado al publicar demasiadas cosas, demasiadas veces. Pero es mi vía de escape, escribir, y, por suerte para él, él mismo me dijo que evitaba leer mi blog, así que prefiero refugiarme aquí, sin sentimientos de culpabilidad, y recordando que, quien nunca me priorizó, fue él, que lo hizo solo en lo sencillo y fácil, en lo básico, y que nunca quiso entender que no le estaba pidiendo la luna.

Ha puesto en su twitter "Gracias trabajo personal por hacer que me elija primero a mi", como si yo le hubiera estando dificultando la vida, cuando todo lo que hice fue dar, apoyarle, estar para él... y pedir un mínimo. Pero él no esta listo para ese mínimo, porque sigue siendo un niño que solo quiere vivir tranquilo, pensar en sí mismo sin tener en cuenta a nadie mas, trabajar en su cuerpo, sus hobbies y pensar lo menos posible, sabiendo que tiene absolutamente todas sus necesidades físicas, económicas y emocionales cubiertas. 

Su madre tenía razón cuando le dijo que tuviese cuidado con mi mochila, pero creo que lo dijo porque hasta ella misma sabía que él nunca tendrá la fuerza suficiente como para acompañar a alguien que no haya tenido la misma vida fácil y sencilla que ha tenido él. Aunque se empeñe en querer defender que no lo ha tenido fácil o que eso no es cierto.

No sé cuando voy a ser capaz de salir de la cama, de respirar, de que el pecho deje de doler. Miro la hora y pienso que quizá él ya está en Sevilla, o que le faltará poco, y entonces recuerdo la agonía que pretendía hacerme vivir hasta el domingo, y que me dijo, tan tranquilo, que si quería que hablásemos antes pues haberlo dicho. Puñetero egoísta. 

Dichosa y estúpida Irene. Absolutamente todas las personas a las que les he contado lo que pasó desde el sábado, en el momento en que he dicho "me dijo que el domingo" y luego "que podría hacer algún hueco el viernes", pusieron tal cara que me hicieron ver hasta que punto he sido idiota. Hasta la terapeuta de Amuvi puso esa cara, y eso que con ella nunca llegué a hablar a fondo de él. Nadie podía creerse que de verdad se quedase tan tranquilo al alargarlo tanto.

Qué favorazo me hizo al decir "el domingo 5", porque si llega a decirme lo que yo quería escuchar, que era, al menos, el viernes... seguramente habría vuelto a caer en estar con alguien que, ni me merece, ni me valora, ni me conviene. Fue su manera mas absoluta de demostrar que no me quiere.

Quizá sea verdad que ninguno de los dos ha sido el malo de la película, pero entonces... ¿Por qué hay tanta diferencia a la hora de llevarlo, de manejarlo y de haberlo hablado?

Me estuvo mareando hasta el último momento, hasta el último segundo. Y por suerte fui capaz de decir basta. 

Sigo llorando, con el cuerpo roto, pensando en cien millones de cosas y en cien millones de miedos. No se cuando saldré de esta cama, de este encierro.

Pero tengo una certeza, él acabará siendo Fran.

A día de hoy pienso en Fran y no siento absolutamente nada, pero nada, no tengo necesidad de saber de él ni de su vida, me da igual si me lo encuentro por la calle, y solo me acuerdo de él si hay algo que me lo recuerde, y no suelen ser muchas cosas. Recuerdo el año que estuvimos juntos y lo que veo es a una Irene que nunca fue feliz de verdad pero que intento forzar serlo, a una Irene que no reconozco como yo misma. Y sé que me pasará lo mismo con esta relación. ¿Una Irene aceptando el tipo de desprecio que me ha demostrado hacia mi hijo? Madre mía, si es que no hay por dónde cogerlo. No sé quién soy o quién he sido.

Me he conformado con unas migajas tan pequeñitas esta vez... porque, seamos sinceros, Fran y él son tan iguales como diferentes, porque ambos me han dado lo mismo. Migajas. Migajas que he aceptado porque no me quiero en absoluto. 

Y a ambos les he justificado, de ambos dije "pero se esforzaron en esto, y en esto y en esto". Quizá es cierto que no son malos, pero no saben amar de verdad, no saben valorar lo que tienen.

Y nunca volveré a permitir eso.

Puedo sonar incongruente yo ahora, porque a él le dije lo contrario, que era un buen novio, que se había esforzado... etc. Sé que se ha esforzado, sé que lo ha intentado, pero también sé que magnifico demasiado las cosas buenas, y hago lo contrario con las malas. Igual que sé que mi primer impulso es aceptar, bajar la cabeza y hacer sentir bien a la otra persona. Gran fallo mio que él me ha recriminado muchas veces y en el que tiene razón. 

Pese a todo, y siendo sincera conmigo misma... ojalá no haberle conocido nunca. Ojalá no enamorarme nunca más de alguien como él.