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domingo, 8 de febrero de 2026

Todo en su lugar

Cojo aire y perspectiva
Y poco a poco, me empiezo a calmar
Miro de lejos todo lo que me preocupa
Y me doy cuenta de lo pequeño que es en realidad


Quizá no sea pequeño. Quizá sea tan enorme que es difícil mirarlo de lejos. Pero sigo aquí. Aún sigo.
No sé muy bien como expresarme o qué decir. Sigo agotada. Sigo sintiendo que, haga lo que haga, me estoy equivocando.
Me dan mucha envidia las personas capaces de pensar primero en si mismas. 
He perdido las ganas de intentarlo, de seguir a flote.
Estoy tan cansada.

Después de noches en vela conseguí dormir mi conciencia
Miro hacia atrás y volvería a quererte de la misma manera
Porque soy de querer sin miedo a que no lo hagan de vuelta
Creo que se lleva más quien quiere que quien se deja

No me siento igual, hay cosas que se han apagado. Está claro que hay otras que no debería haber visto, que confirman mis miedos y me hacen ver que no estoy tan loca, aunque no pueda reprocharlas.
Hay otras que ya no veo, y es algo que me da muchísima paz.

Llevo días con muchísimas ganas de escribir, con mil ideas en la cabeza, y ahora que he podido parar a hacerlo y tenía ganas... de pronto mi cabeza se ha quedado en blanco.
Estoy planeando mi nueva rutina cuando vuelva a casa, pero he planeado tantas veces rutinas que al final no cumplo... por las noches intento pensar en positivo, en cosas bonitas, en ideas que me calmen. Pero cada vez hay menos y dejo de verle sentido.

La rabia sigue siendo mi emoción principal, seguida por la tristeza. Tristeza profunda. Decepción, frustración. No recuerdo cuando sentí de manera prolongada una emoción bonita. Mi terapeuta siempre me dice que las emociones nos hablan, que nuestro cuerpo nos habla, y que es su forma de decirnos que algo nos hace mal o nos hace bien. Pero yo aún no sé leer mi cuerpo o mis emociones, se hacen barullo y no encuentro la forma de entenderlo todo.

Me deja más tranquila comprobar que el tiempo te alejó de mi vista
Porque ponía todo en su lugar
Que lo que no es para mí me lo quiten de las manos
Que lo que me haga feliz lleve un cartel bien iluminado
Que lo que no es para mí me lo arranquen aunque duela
Por si tardo demasiado en aprender que quien quiere quedarse, se queda


Siempre tardo demasiado en darme cuenta de las cosas. De cuando parar, de cuando seguir. 
Nunca debí haber empezado mi última relación, y no solo la empecé, si no que tardé un año en irme, aunque todas las señales me gritaban "corre". No dejé de intentar estudiar, aunque todo me gritaba que me rindiese. Pero eso salió bien, mereció la pena. 
Durante muchos años seguí dando oportunidades a quien no debía. 
Me sigo dando oportunidades a mi misma. 
Sigo bien rodeada.
Lo intento.

Por si tardo en reaccionar y me frena el miedo a equivocarme
Por si de lo que me hace daño no sé desengancharme
Por si no me atrevo a saltar de otra cuerda floja
Por si me siento incapaz de detectar a tiempo esas banderas rojas




jueves, 22 de enero de 2026

Sale el sol

Las noches siguen siendo un infierno. Dormir es una odisea y en mi cabeza se agolpan pensamientos en todas las direcciones. Siento que me ahogo, que nunca podré dormir. Noches en vela, días que no acaban. Es como si me quemase todo el tiempo, como si estuviera bajo el agua sin mas aire y a la vez todo quemase.

Odio tanto no estar siendo capaz de superarlo. Pero tanto.

Y odio más aún irme a dormir. No imagináis el infierno que se crea en mi cabeza una vez cierro los ojos. Puro infierno, queriendo morir sin ser capaz.

Ya ni siquiera hablo con nadie de ello, no a fondo, no como lo siento. Quizá con mi hermana, porque pienso que es la única que va a aguantarme repitiendo lo mismo mil veces, quizá porque siento que es la única que nunca va a dejarme.

20 de enero, 6:10 a.m.

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Un día mas de sentir la tormenta en cada célula de mi piel, esa que mi cabeza no para, esa que no me da tregua. Ni aún con objetivos.

Intento escapar de todos los pensamientos que sé que me hacen daño, pero me persiguen. Siento que corren demasiado y que no tengo capacidad de esquivarlos. No sé cómo pedir ayuda ni cómo sobrevivir.

Ni siquiera sé exactamente de qué serviría. Es decir... ¿para qué vivimos? ¿cuál es el objetivo? Si consiguiera mis metas (independizarme, un trabajo estable que me guste, tener paz) ¿después qué? ¿qué se hace?.

Sigo sin soportar la idea de que él estará ahí el resto de mi vida. Viviendo la suya sin consecuencias por sus actos. Siendo el amigo perfecto, la persona perfecta, el novio perfecto. Y yo la mala. La exagerada. Siempre la negativa.

El 3 de febrero termina el camino que empecé en septiembre. Tengo mucho miedo. Y estoy enfadada con las circunstancias, con lo diferente que habría sido todo de otra manera. Con la frustración de estar dando un 20% porque no soy capaz de dar mas.

Sé la teoría de lo que debo hacer y pensar, de verdad que me la se. Pero no soy capaz de aplicarla. No soy capaz.

21 de enero, 21:10 p.m.

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Dormir con él me ayuda y me calma, aunque solo sea a través de un teléfono.
Recordar lo que se siente cuando le abrazo y le tengo cerca, esa calidez, ese tipo de amor.
Solo dos semanas.

Este sábado estaré con ellos, mi familia, mi calor.
Ayer fui capaz de hablar con las niñas y contarles todo lo que llevo sintiendo estos meses.

Sigo siendo la que lleva la responsabilidad de prácticamente todo, pero al menos no estoy loca. Me han dicho que tenga paciencia, que la edad tiene mucho que ver. Me he recordado a mi misma y creo que pueden tener razón.

Estoy bien rodeada. Soy fuerte.

22 de enero, 13:20 p.m


Te lloré hasta el extremo de lo que era posible
Cuando creía que era invencible
No hay mal que dure cien años,
Ni cuerpo que lo aguante
Y lo mejor siempre espera adelante

Y un día después de la tormenta,
Cuando menos piensas, sale el sol
De tanto sumar, pierdes la cuenta
Porque uno y uno no siempre son dos
Cuando menos piensas, sale el sol

viernes, 16 de enero de 2026

No sé salir

Estoy oyendo como llueve, y, mientras lo oigo, soy consciente del tiempo que hace que no salgo a la calle, a la luz del día. Todos los días me propongo hacerlo, pero al final mi habitación es mi propia cárcel, esa de la que no soy capaz de salir.

Hoy, además, me pregunto de qué clase de monstruo he estado enamorada, hasta cuándo durará este dolor en el pecho y esta guerra fría, y si de verdad acabará mereciendo todo la pena. 
Me pregunto por qué a los monstruos les salen las cosas bien.

Sigo teniéndole pánico al futuro. A los genes, a la historia.
A los bucles que se repiten.

Estoy encerrada en mi misma.
No sé salir.

jueves, 15 de enero de 2026

No quiero

Vuelvo a no poder [a no querer] dormir.
Siento que no soy sincera conmigo misma, que no sé lo que hago, que no podré con todo.
Necesito constantemente una validación externa que a la vez nunca es suficiente. Y sé que estoy rota.
Mi hermana no deja de decirme que saldré adelante, que lo superaremos. Mi terapeuta dice lo mismo. Mis amigos, las personas que me rodean.
Yo me lo digo mas de lo que lo pienso.
Pero no termino de creérmelo.

Me anestesio con cosas que me hacen dejar de pensar, que me evaden. Siento los genes viciados de mi padre invadirme. Me da miedo mi futuro.

No quiero dormir. No quiero que el día acabe ni que otro empiece. No quiero tener que pensar, tener que hacer, tener que moverme. 
No me apetece hablar con nadie, ni relacionarme, ni... no sé, ni simplemente existir. 
Es demasiado agotador.

Pero no me queda otra, ¿verdad?

martes, 13 de enero de 2026

Tiempo y Paz

El tiempo pasa de forma muy extraña. A veces miras el reloj, y, tras un instante, vuelves a mirarlo y resulta que han pasado horas. Otras veces un día parece un año. Hay momentos en los que se para, y no sabes si estás avanzando, retrocediendo o simplemente no ocurre nada.

Escribí por primera vez en un diario el 23 de diciembre del 2000. Han pasado 25 años, era una niña, pero aún recuerdo cada historia de ese diario y de los que lo siguieron. Escribir siempre ha sido mi lugar seguro.

Pero escribir es un arma de doble filo. Incluso cuando escribes para ti, nunca sabes quien va a leerte, si tu misma sabrás de lo que hablas o si en un tiempo no te habrás arrepentido de tus palabras. Y las palabras quedan ahí, registradas, enredadas dentro de sentimientos que a veces no comprendes.

Es complicado entender el tiempo. Me es complicado entenderme a mi misma, ayudarme, salvarme. 

Siento mucha tristeza por la niña que aún leo en las páginas de aquel primer diario. No sé si me gusta la adolescente que fui. La adultez me golpeó demasiado pronto y demasiado fuerte. Nunca he tenido los dos dedos de frente que debería tener.  Echo de menos la versión de mi misma que era capaz de mejorar.

Estoy agotada.

12 de enero de 2026, 5:50 a.m.

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He desinstalado la capacidad de saber, pero sigo siendo incapaz de no sentir. 

Me adentro en pensamientos que me abruman y me atacan, dándole vueltas a ideas que cada día cogen mas fuerza, a las que respaldan cada vez mas argumentos. La paz es algo que no existe.

Quizá me quitaron la posibilidad de tenerla el día que me llamaron por su nombre. 

Siempre me ha gustado que mi nombre signifique justo eso, "Paz", porque creo que me define muy bien, y me doy cuenta de que, irónicamente, llevo toda la vida buscándome a mi misma. Posiblemente en todos los sentidos.

No soy feliz. Quizá no sé serlo. Pero nunca lo he intentado en realidad, porque nunca he buscado la felicidad. 

Siempre he perseguido lo mismo. 

Simplemente paz.

13 de enero de 2026, 4:42 a.m.