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jueves, 22 de enero de 2026

Sale el sol

Las noches siguen siendo un infierno. Dormir es una odisea y en mi cabeza se agolpan pensamientos en todas las direcciones. Siento que me ahogo, que nunca podré dormir. Noches en vela, días que no acaban. Es como si me quemase todo el tiempo, como si estuviera bajo el agua sin mas aire y a la vez todo quemase.

Odio tanto no estar siendo capaz de superarlo. Pero tanto.

Y odio más aún irme a dormir. No imagináis el infierno que se crea en mi cabeza una vez cierro los ojos. Puro infierno, queriendo morir sin ser capaz.

Ya ni siquiera hablo con nadie de ello, no a fondo, no como lo siento. Quizá con mi hermana, porque pienso que es la única que va a aguantarme repitiendo lo mismo mil veces, quizá porque siento que es la única que nunca va a dejarme.

20 de enero, 6:10 a.m.

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Un día mas de sentir la tormenta en cada célula de mi piel, esa que mi cabeza no para, esa que no me da tregua. Ni aún con objetivos.

Intento escapar de todos los pensamientos que sé que me hacen daño, pero me persiguen. Siento que corren demasiado y que no tengo capacidad de esquivarlos. No sé cómo pedir ayuda ni cómo sobrevivir.

Ni siquiera sé exactamente de qué serviría. Es decir... ¿para qué vivimos? ¿cuál es el objetivo? Si consiguiera mis metas (independizarme, un trabajo estable que me guste, tener paz) ¿después qué? ¿qué se hace?.

Sigo sin soportar la idea de que él estará ahí el resto de mi vida. Viviendo la suya sin consecuencias por sus actos. Siendo el amigo perfecto, la persona perfecta, el novio perfecto. Y yo la mala. La exagerada. Siempre la negativa.

El 3 de febrero termina el camino que empecé en septiembre. Tengo mucho miedo. Y estoy enfadada con las circunstancias, con lo diferente que habría sido todo de otra manera. Con la frustración de estar dando un 20% porque no soy capaz de dar mas.

Sé la teoría de lo que debo hacer y pensar, de verdad que me la se. Pero no soy capaz de aplicarla. No soy capaz.

21 de enero, 21:10 p.m.

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Dormir con él me ayuda y me calma, aunque solo sea a través de un teléfono.
Recordar lo que se siente cuando le abrazo y le tengo cerca, esa calidez, ese tipo de amor.
Solo dos semanas.

Este sábado estaré con ellos, mi familia, mi calor.
Ayer fui capaz de hablar con las niñas y contarles todo lo que llevo sintiendo estos meses.

Sigo siendo la que lleva la responsabilidad de prácticamente todo, pero al menos no estoy loca. Me han dicho que tenga paciencia, que la edad tiene mucho que ver. Me he recordado a mi misma y creo que pueden tener razón.

Estoy bien rodeada. Soy fuerte.

22 de enero, 13:20 p.m


Te lloré hasta el extremo de lo que era posible
Cuando creía que era invencible
No hay mal que dure cien años,
Ni cuerpo que lo aguante
Y lo mejor siempre espera adelante

Y un día después de la tormenta,
Cuando menos piensas, sale el sol
De tanto sumar, pierdes la cuenta
Porque uno y uno no siempre son dos
Cuando menos piensas, sale el sol

viernes, 16 de enero de 2026

No sé salir

Estoy oyendo como llueve, y, mientras lo oigo, soy consciente del tiempo que hace que no salgo a la calle, a la luz del día. Todos los días me propongo hacerlo, pero al final mi habitación es mi propia cárcel, esa de la que no soy capaz de salir.

Hoy, además, me pregunto de qué clase de monstruo he estado enamorada, hasta cuándo durará este dolor en el pecho y esta guerra fría, y si de verdad acabará mereciendo todo la pena. 
Me pregunto por qué a los monstruos les salen las cosas bien.

Sigo teniéndole pánico al futuro. A los genes, a la historia.
A los bucles que se repiten.

Estoy encerrada en mi misma.
No sé salir.

jueves, 15 de enero de 2026

No quiero

Vuelvo a no poder [a no querer] dormir.
Siento que no soy sincera conmigo misma, que no sé lo que hago, que no podré con todo.
Necesito constantemente una validación externa que a la vez nunca es suficiente. Y sé que estoy rota.
Mi hermana no deja de decirme que saldré adelante, que lo superaremos. Mi terapeuta dice lo mismo. Mis amigos, las personas que me rodean.
Yo me lo digo mas de lo que lo pienso.
Pero no termino de creérmelo.

Me anestesio con cosas que me hacen dejar de pensar, que me evaden. Siento los genes viciados de mi padre invadirme. Me da miedo mi futuro.

No quiero dormir. No quiero que el día acabe ni que otro empiece. No quiero tener que pensar, tener que hacer, tener que moverme. 
No me apetece hablar con nadie, ni relacionarme, ni... no sé, ni simplemente existir. 
Es demasiado agotador.

Pero no me queda otra, ¿verdad?

martes, 13 de enero de 2026

Tiempo y Paz

El tiempo pasa de forma muy extraña. A veces miras el reloj, y, tras un instante, vuelves a mirarlo y resulta que han pasado horas. Otras veces un día parece un año. Hay momentos en los que se para, y no sabes si estás avanzando, retrocediendo o simplemente no ocurre nada.

Escribí por primera vez en un diario el 23 de diciembre del 2000. Han pasado 25 años, era una niña, pero aún recuerdo cada historia de ese diario y de los que lo siguieron. Escribir siempre ha sido mi lugar seguro.

Pero escribir es un arma de doble filo. Incluso cuando escribes para ti, nunca sabes quien va a leerte, si tu misma sabrás de lo que hablas o si en un tiempo no te habrás arrepentido de tus palabras. Y las palabras quedan ahí, registradas, enredadas dentro de sentimientos que a veces no comprendes.

Es complicado entender el tiempo. Me es complicado entenderme a mi misma, ayudarme, salvarme. 

Siento mucha tristeza por la niña que aún leo en las páginas de aquel primer diario. No sé si me gusta la adolescente que fui. La adultez me golpeó demasiado pronto y demasiado fuerte. Nunca he tenido los dos dedos de frente que debería tener.  Echo de menos la versión de mi misma que era capaz de mejorar.

Estoy agotada.

12 de enero de 2026, 5:50 a.m.

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He desinstalado la capacidad de saber, pero sigo siendo incapaz de no sentir. 

Me adentro en pensamientos que me abruman y me atacan, dándole vueltas a ideas que cada día cogen mas fuerza, a las que respaldan cada vez mas argumentos. La paz es algo que no existe.

Quizá me quitaron la posibilidad de tenerla el día que me llamaron por su nombre. 

Siempre me ha gustado que mi nombre signifique justo eso, "Paz", porque creo que me define muy bien, y me doy cuenta de que, irónicamente, llevo toda la vida buscándome a mi misma. Posiblemente en todos los sentidos.

No soy feliz. Quizá no sé serlo. Pero nunca lo he intentado en realidad, porque nunca he buscado la felicidad. 

Siempre he perseguido lo mismo. 

Simplemente paz.

13 de enero de 2026, 4:42 a.m.


domingo, 4 de enero de 2026

Lo estoy intentando

Son las 4 y media de la mañana. Es otra noche de caos. De los pensamientos que se acumulan en una tormenta que no sé gestionar. Todos los días intento levantarme de la cama, intentar buscar alguna motivación, algo que hacer. Pero cuando ese entretenimiento termina el mundo me cae encima. 

Odio los pensamientos que me atacan. Odio el miedo y esta tristeza infinita. Odio estas ganas de desaparecer. Odio sentir que haga lo que haga no mejoro, y a la vez sentir que no estoy haciendo nada por mejorar.

Estoy tan cansada. Tanto.

Tan enfadada.

Lloro tanto y tan a menudo. Tengo tantísimas ganas de gritar, de quemarlo todo. 

No puedo echar la vista hacia otro lado
Tengo que llenar la barra al 100%
Cada día un chance más para intentarlo
Y cada día veo que no he llegado al 100
Y en vez de 100
Igual son 10
Y me he dejao la piel por 4 chavos
Pero ese 10
Más otros 10
Suman 20 y más 20 de par en par
Que del 60 a 80 son 20 más, hasta 100

"Tienes que aceptar que la vida no es justa, que a veces el karma no existe" Tengo que aceptar que es probable que nunca pague de ninguna manera lo que hizo. 
Al menos ya no me habla, por suerte. Al menos ya tiene a alguien y, aunque una parte de mi siga odiando que sea feliz, a la otra le alivia que ya no tenga razones para mirarme con la cara de cordero degollado, que ya estamos en igualdad de condiciones en lo que a relaciones se refiere, ya no puede reclamarme silenciosamente que está solo.

No estoy consiguiendo el 100%, seguramente ni siquiera estoy consiguiendo el 10%. Pero sigo viva. Sigo viva. Algo tan aparentemente simple como seguir viva.

No consigo pensar en positivo ahora mismo. Lo intento, pero no me sale. Estoy agotada. 
Voy a tumbarme, y mi gata se subirá encima mía. Y mañana veo a Danil, Maikel y quizá a Joshua. Voy a ir a buscar a Gala para abrazarla fuerte. 
Lo estoy intentando.