Aviso a navegantes

Soy responsable de lo que escribo, no de lo que usted entienda o interprete

domingo, 8 de marzo de 2026

Matar o morir

Matar o morir.

Estoy sentada en el suelo de mi cuarto, con la espalda apoyada en la puerta. Siento mucho peso encima, mucho dolor. Vuelvo a sentir que no soy capaz y que prefiero morirme ahora que seguir intentando avanzar. Sé que es un pensamiento injusto conmigo misma.

Tengo mi habitación patas arriba, el colchón fuera de la cama, porque estaba recogiendo y me he bloqueado. El suelo está frío y estoy congelada. Me duele mucho la cabeza. 

Pienso en mi publicación de esta noche pasada, y en cómo amo siempre tan en voz alta, como lo publico todo, aparte de hacerlo también en la intimidad. Y pienso en cuantas veces han hecho eso conmigo. ¿Cuándo un hombre ha sentido ganas de publicar que hace un año que me conoció, o que pasó algo importante? ¿Cuándo una pareja ha publicado algo por mi cumpleaños o por fechas significativas? ¿Cuándo me han preparado sorpresas o detalles románticos?

Dani lo hizo a veces. Al final, en los últimos años. Joshua lo ha hecho siempre, y también Raúl. Lo han hecho amigas, algunos amigos. Sé que es una idiotez, y que lo que públicas realmente no tiene porqué reflejar la realidad, sé que hay otras mil formas de demostrar el amor. Pero es que soy tan idiota con las fechas... les doy tanta importancia, lo recuerdo tanto todo. Sé que es algo mio que debo gestionar, que no todo el mundo es igual y que eso no es malo. Pero a veces no me sale.

Sigo sintiéndome muy dolida con esas personas que me importan y que han seguido teniendo relación con Dani. Intento entender, pero duele. Tengo muchos recuerdos de muchos 8M.

El año pasado fue el primer día que conseguí salir con ganas y energía, a un plan que organicé yo, con personas que me querían y sabían lo mal que lo había pasado los meses anteriores. Fue el primer día que empecé a ver luz tras la tormenta.

También el comienzo de lo que llevó al desenlace con Dani.

Pienso en mi hijo, y en el miedo que me da cómo será su forma de pensar, de actuar. Hasta dónde podré educarle y hasta dónde influirá lo que tenga alrededor, el contenido que consuma, las personas de las que se rodee.

Hoy no quiero salir. Necesito quedarme en casa, en mi habitación, a salvo del exterior. Pero no sé cómo salvarme de mi misma.

Ayer me dijeron que no fuese trabajadora social con mis relaciones, que no siguiese intentando educar a los adultos que me rodean. Que las relaciones (de cualquier tipo) son fáciles.

Aún recuerdo cuando Germán me dijo que tener una relación conmigo era fácil, el bálsamo que fue eso en todo mi cuerpo, lo agradecida que me sentí. Lo mucho que pienso en ello. 

Estoy profundamente triste.

Decido avanzar

Es 8 de marzo, y hace justo un año que conocí a Maikel. 

Estaba dándole vueltas a publicar algo sobre ello en instagram, y entonces he pensado en todas las publicaciones que he subido a lo largo de los años con mis parejas, y en cómo se han ido acumulando en esa cuenta. Yo nunca he archivado fotos al acabar una relación, porque siempre he sentido que hacer eso seria como borrar parte de mi historia, y quería respetar a la Irene que decidió hacer esas publicaciones porque era lo que le salía de dentro.

Pero luego he pensado en Fran y Dani, en cómo me destrozaron cada uno a su manera, y me he dicho que ellos no se merecían seguir ahí, que no era borrar mi historia, si no darles a ellos el lugar que se han ganado. Ninguno.

Al empezar a archivar, he visto la última publicación que subí sobre Dani. Fue el 14 de febrero del año pasado, sin ser novios, sin ningún tipo de compromiso entre nosotros... y fue esta:



Hacía meses que no lloraba por Dani. He llorado "a causa" de él, he llorado de rabia, de frustración... pero hacia mucho que no lloraba de pena al pensar en él. Me ha invadido una tristeza enorme. Tristeza por mi, sintiéndome idiota e ingenua. Y tristeza por él, porque si yo hubiera tenido a alguien que me amase de la manera en que yo le amaba a él... jamás habría sido capaz de hacerle el tipo de daño que él me hizo.

Me leo y recuerdo a esa Irene, a la que le amaba con todo su ser y todas sus ganas. A la que no sabia como manejar su vida y su relación porque la lógica le decía cosas que el corazón no aceptaba. Me recuerdo a mi misma y... de verdad, no podríais imaginar hasta qué punto amaba a ese hombre. Creo sinceramente que ni él mismo es consciente. 

¿Cómo vas a destrozar algo así? 

¿Cómo puede seguir defendiendo que no fue consciente?

¿Cómo puede vivir consigo mismo?

He seguido archivando publicaciones, y he llegado muy atrás, al comienzo de cuando decidimos volver, y he encontrado estas palabras:



Me lo creí. Me creí de verdad que luchaba por mejorar y hacer las cosas bien. Quizá fue verdad un tiempo, o a veces. O no sé. Siento que ya no lo sé.

Media vida al lado de un desconocido. Al lado de quien creí el amor de mi vida, hasta el punto de permitir que fuese parte de ella para siempre, porque decidí tener un hijo suyo.

Hacía mucho que no recordaba lo que sentí por Dani. Pero ha sido tan tan tan fuerte durante tantos años, que aún me sorprende que haya existido algo capaz de borrar esos sentimientos. 

Me sigue importando, no puedo evitarlo. Quizá me importe el resto de mi vida, y me siga preocupando por él o asustandome si sé que le ocurre algo. Pero ese amor, ese sentimiento gigante que tenía hace solo un año... está totalmente borrado por una decepción y dolor tan grandes como lo fue el amor.

Y creo que es muy triste.

Creo que no saber valorar y cuidar lo bueno que tienes es de los peores errores que alguien puede cometer. 

Él lo hizo demasiadas veces, pero esa última... eso es algo que nunca podré perdonar, que no podré olvidar.

Él miércoles tuve sesión con la psicóloga que me trata en AMUVI, y le estuve explicando como a veces aún pienso que habría sido mejor hacer como si no hubiera pasado nada y seguir con él, con tal de no sentir toda la rabia y dolor que llevo dentro y que no estoy siendo capaz de gestionar. Y ella me dijo que si, que podría haberlo hecho, que muchas mujeres lo hacen, pero que el cuerpo no olvida, y que no habría podido ser feliz. Que él era mi zona de confort, y que haber seguido con él habría significado elegir desde una "comodidad" superficial, pero no desde la felicidad. Intento repetirme mucho esa realidad. 


He archivado todas sus fotos en instagram. Y me ha dolido muchísimo hacerlo. Son mas de las cinco de la mañana y estoy llorando a mares por alguien que en realidad no existe. No tengo rabia en este momento. Pero qué idiota hay que ser para perder lo que él perdió.

domingo, 1 de marzo de 2026

Hoy empiezo por mi

Te he visto quedarte quieta cuando todo se cae
Guardando la calma para que nadie se asuste
Te tragas el miedo, sonríes de frente
Dices "estoy bien" aunque no lo sientas


Fue el 17 de marzo. Me centré en protegerle, en decirme a mi misma que había sido mi culpa, que él jamás me haría algo así. Que es buena persona.
Le protegí con mi silencio, y luego le protegí con mis palabras.

Pero él no lo hizo. Él no solo no me protegió, si no que usó un supuesto arrepentimiento para victimizarse. No respetó mis necesidades o peticiones. Durante meses se convirtió en la víctima.
Me convirtió a mi en el verdugo porque quise sacarlo de mi vida, porque puse límites.
Y yo seguí callando.

Pero no hay máscara que tape el cansancio
Ni sonrisa que esconda lo que duele el silencio
A veces el cuerpo habla por lo que callas
Y se cansa de sostener lo que ya no pesa igual


El mundo se me vino encima cuando ya no pude mas. Una baja laboral, la incapacidad de seguir adelante. Una oscuridad interna absoluta que me engullía. Terapias y medicamentos que no daban resultado. Seguir adelante aunque no tuviese fuerzas. 
Pensar en mi hijo, en mis amigos. Incluso en él.

Te enseñaron a cuidar antes de cuidarte
A ceder, esperar, entenderlo todo
Pero nadie te dijo que también se vale decir "No puedo"
Y cerrar la puerta un rato

Diecisiete años de cuidarle, acompañarle, apoyarle, ayudarle a crecer y avanzar. Diecisiete años de señales que me decían una y otra vez que me marchase. Diecisiete años de amarle y de creer, pese a todo lo que había en contra, que era el hombre de mi vida. Que estábamos hechos para estar juntos.
Me lo robó todo en menos de una hora.
Volví a sufrir su egoísmo. Una vez más.

El amor no se mide en cuánto aguantas 
Si no en cuánto te eliges cuando todos se van
No hace falta tocar fondo para renacer
A veces basta con querer volver a ti

He aguantado demasiado, demasiadas veces. No solo con él, si no con muchas personas. Yo nunca, o casi nunca, he sido mi primera opción. Y eso me ha hecho perder oportunidades. 
Sin embargo hubo veces que sí me cuidé. Cuando decidí superar miedos, plantarme y continuar estudiando. Cuando busqué toda la ayuda necesaria para aprender a ser buena madre. Cuando abandoné un master que me hacía daño. Cuando cerré relaciones.
Cuando decidí no perdonar lo que él me había hecho. No otra vez. Cuando aprendí que no podía seguir perdonándoselo todo siempre.

No le debes explicaciones al pasado
Ni permiso a nadie para estar en paz

Me he ganado cada una de las cosas que tengo. No me han regalado nada. No ha sido fácil. He pasado noches en vela de estudio, horas de más trabajando, he luchado con demonios internos, con los externos. Contra todas las piedras del camino. Las sociales, las de salud, las laborales, las familiares.

Me tocó enfrentarme a las oposiciones de mi vida en mitad de la tormenta. Con la vida aplastándome, con la rabia incontrolada, con las continuas ganas de morir. Sin capacidad de concentración, sin fuerzas para salir de la cama, sin ganas de respirar.
Y aún así aprobé dos exámenes. En muy poco tiempo, dando solo un 10% de lo que podría haber dado estando en buenas condiciones. Lo intenté, lo luché.

Su final de año fue maravilloso, el mío horrible. El profundo sentimiento de injusticia de que todo le vaya bien a la persona que te destrozó la vida, que no tenga consecuencias después de hacer algo como lo que él me hizo.
El último examen era después de esas navidades infernales, de ese primer mes del año oscuro y frío.
Lo he suspendido. 
Y ya no puedo optar a la plaza por la que llevo soñando desde aquel 15 de septiembre de 2021, cuando pisé mi despacho como trabajadora social por primera vez. 
Si estando tan mal conseguí llegar a la última fase... ¿qué no habría conseguido estando bien, o al menos mas estable?

Hoy empieza por ti, no por el mundo, no por nadie más
Ya diste demasiado sin medir, ahora te toca respirar
No es egoísmo, es sobrevivir, aprender a ser tu prioridad
Hoy empieza por ti, porque si tú no estás, no hay hogar

Hoy empieza por ti, aunque tiemble el suelo al caminar
Porque elegirse también es amar
Y sanarnos siempre se ve igual
Ya diste todo, ahora sí te toca florecer aquí

Se me olvida demasiado a menudo la fuerza que tengo, la resiliencia, la capacidad de seguir. Tengo a personas a mi alrededor que me lo recuerdan constantemente. Personas que incluso me admiran, aunque yo no termine de entender por qué.

No sé qué objetivos marcar ahora. No sé muy bien cómo seguir o hacia qué dirección. Pero me he prometido que voy a pensar en mi, que no puedo seguir pensando siempre en los demás.
Que quizá el karma no exista, pero que al menos sé con certeza que soy la única de los dos que puede dormir con la conciencia limpia, limpia de verdad, no con una versión distorsionada de los hechos que he creado para poder soportarme a mi misma, tal y como ha hecho él.

Estaba mejor, y ese suspenso me ha recordado todo lo que he perdido desde aquel 17 de marzo. Todo lo que ha pasado, todo lo que ya no tengo ni tendré.
Pero ayer conseguí salir de la cama. He conseguido ganar al insomnio, 
Y aunque ahora esté llorando a mares mientras él vive un fin de semana tranquilo y feliz, aunque estos tres días hayan sido una oscuridad absoluta... mañana pensaré solo en mi. Solo en lo que merezco, en lo que me he ganado. 

No sé qué camino voy a seguir, pero sé que será solo mío. 

Hoy empieza por ti
Y esta vez no mires atrás



Descubrí esta canción gracias a Instagram, y sentí que me hablaba a mi. Sé que hay muchas personas con los mismos sentimientos que yo, que han pasado cosas horribles, que piensan más en los demás que en sí mismas. Sé que hay personas muy fuertes con muy poco reconocimiento. 
Ojalá aprendamos a empezar por nosotras.

jueves, 12 de febrero de 2026

Porque yo puedo, y siempre podré

He pensado en el 14 de febrero, y me he acordado de mi Mimi... y de Dylan.
He recordado que la primera vez que le vi después de terminar definitivamente fue ese 14 de febrero, el día de su cumple. Pienso mucho en él, en cómo estará, en si habrá mejorado o empeorado la artrosis, en si lo sabré el día que ya no esté, en lo mucho que le echo de menos y lo mucho que me encantaba abrazarme a él en la cama y dejarle subir al sofá. En si se acordará de mi o si me reconocerá si alguna vez volvemos a vernos.

Todos esos recuerdos me han llevado a pensar en la relación que me hizo conocerle y ser parte de su vida, y he vuelto a ser consciente de que estoy "recuperada" de aquello, de la adicción, de echarle de menos o pensar en el, de la necesidad de saber de su vida. No recuerdo la última vez que le busqué o leí en redes, o cuándo miré su chat. 
Me ha dejado muchas heridas, muchísimas, que aún no estan curadas del todo y a las que sé que aún les queda tiempo. Pero a él ya no, él ya está olvidado por completo, no pienso en él con nostalgia ni muchisimo menos con amor o cariño. Veo de forma mas realista lo que viví y lo que fue la relación. 

Esta semana he aprendido que mi hermana y Germán tienen razón, que necesito priorizarme, pensar en mi de verdad y dejar de pensar en otras personas a la hora de tomar decisiones.

Tuve un ataque de ansiedad el martes comprando porque no sabía qué podría querer Maikel, y me despertó miedos casi olvidados que me cerraron la garganta y aplastaron mi capacidad, sentí ese miedo olvidado al castigo si no elegía bien, aunque racionalmente supiera que Maikel no es así y que eso no pasaría. 
Estoy dándole vueltas a aquello, y me he dado cuenta de que, aunque todo lo que iba a comprar era para los dos, no pensé ni una sola vez en lo que yo quería, solo en lo que querría él, en lo que le gustaría a él. Incluso con el par de cosas que miré solo para mi, pensé en si él me juzgaría o diría algo, ya que no eran sanas. 
No me merezco hacerme eso a mi misma. No me merezco seguir dándoselo todo a los demás y quedarme yo fuera.

Mi madre me ha repetido tantas veces a lo largo de mi vida que soy super egoísta que he pasado esa misma vida intentando demostrar que no lo soy, obligándome a no serlo. Y ahora solo pienso en ser egoísta cuando calculo el poder quitarme la vida, lo veo como ese acto de egoísmo supremo que compensará todas las veces que no lo fui y que le podrá dar la razón a mi madre. 
No pienso en usar ese egoísmo para mi bien o para protegerme, si no para hacerme daño.

Eso tampoco es justo para mi misma.

No es justo para la niña que seguía yendo todos los días al colegio porque tenía la esperanza de que el futuro sería mejor, no se lo merece la adolescente que pensó tantas veces en huir o morir, pero que se quedó porque también confiaba en el futuro. Y no es justo para la joven madre que a los 20 años dijo que le daría a su hijo todo el amor, comprensión y apoyo que ella no tuvo.
No se lo merece la mujer que buscó ayuda, que consiguió estudiar y superar miedos, que mejoró la vida de otras personas e intentó por todos los medios ser fuerte contra todo lo que el universo le echó encima.

Tengo que abrazarme, cuidarme, priorizarme. Y no sé si podré conseguirlo o si mañana volveré a ser el trapito que solo se quiere morir, que no ve salida y está agotada.

Estoy agotada. Pero incluso agotada siempre he estado para mi hijo, para mi pareja, para mi hermana, para mis amistades... y tengo que creerme que también me merezco estar para mi, aunque no queden fuerzas.

Aunque pierda a personas por el camino.

Nunca he llegado a rendirme del todo, y eso también agota. Pero miro a la niña, a la adolescente, a la madre, a la mujer... y soy consciente de todo lo que tengo ahora que ellas no tuvieron. Un trabajo estable, independencia económica (aunque no sea toda la que necesito o me gustaría), formación, una red de apoyo estable, fuerte y que no la abandona. Un futuro tangible, y no solo la esperanza de que más adelante todo irá mejor, si no la certeza de que efectivamente será así. 

Libertad.

También tengo libertad. Libertad de ya no estar atada a nadie solo porque le quiero, de no idealizar a quien me rodea, de ver la realidad en cada persona.
Soy libre porque ya no dependo de nadie para estar estable. 

Aún me queda mucho camino, me quedan muchos miedos que superar, muchas cosas de las que ser capaz, muchos logros por conseguir y retos que ganar. 

Pero he abierto los ojos, y a partir de ahora mis días van a empezar con un "¿Qué puedo hacer hoy para estar yo bien? ¿Qué necesito?"

¿Qué necesito?

Quererme más, cuidarme más, priorizarme más. 
Y darle ese mismo trato solo a las personas que me demuestran que son capaces de darme lo mismo que yo doy. 

Porque yo puedo, y siempre podré. 

domingo, 8 de febrero de 2026

Todo en su lugar

Cojo aire y perspectiva
Y poco a poco, me empiezo a calmar
Miro de lejos todo lo que me preocupa
Y me doy cuenta de lo pequeño que es en realidad


Quizá no sea pequeño. Quizá sea tan enorme que es difícil mirarlo de lejos. Pero sigo aquí. Aún sigo.
No sé muy bien como expresarme o qué decir. Sigo agotada. Sigo sintiendo que, haga lo que haga, me estoy equivocando.
Me dan mucha envidia las personas capaces de pensar primero en si mismas. 
He perdido las ganas de intentarlo, de seguir a flote.
Estoy tan cansada.

Después de noches en vela conseguí dormir mi conciencia
Miro hacia atrás y volvería a quererte de la misma manera
Porque soy de querer sin miedo a que no lo hagan de vuelta
Creo que se lleva más quien quiere que quien se deja

No me siento igual, hay cosas que se han apagado. Está claro que hay otras que no debería haber visto, que confirman mis miedos y me hacen ver que no estoy tan loca, aunque no pueda reprocharlas.
Hay otras que ya no veo, y es algo que me da muchísima paz.

Llevo días con muchísimas ganas de escribir, con mil ideas en la cabeza, y ahora que he podido parar a hacerlo y tenía ganas... de pronto mi cabeza se ha quedado en blanco.
Estoy planeando mi nueva rutina cuando vuelva a casa, pero he planeado tantas veces rutinas que al final no cumplo... por las noches intento pensar en positivo, en cosas bonitas, en ideas que me calmen. Pero cada vez hay menos y dejo de verle sentido.

La rabia sigue siendo mi emoción principal, seguida por la tristeza. Tristeza profunda. Decepción, frustración. No recuerdo cuando sentí de manera prolongada una emoción bonita. Mi terapeuta siempre me dice que las emociones nos hablan, que nuestro cuerpo nos habla, y que es su forma de decirnos que algo nos hace mal o nos hace bien. Pero yo aún no sé leer mi cuerpo o mis emociones, se hacen barullo y no encuentro la forma de entenderlo todo.

Me deja más tranquila comprobar que el tiempo te alejó de mi vista
Porque ponía todo en su lugar
Que lo que no es para mí me lo quiten de las manos
Que lo que me haga feliz lleve un cartel bien iluminado
Que lo que no es para mí me lo arranquen aunque duela
Por si tardo demasiado en aprender que quien quiere quedarse, se queda


Siempre tardo demasiado en darme cuenta de las cosas. De cuando parar, de cuando seguir. 
Nunca debí haber empezado mi última relación, y no solo la empecé, si no que tardé un año en irme, aunque todas las señales me gritaban "corre". No dejé de intentar estudiar, aunque todo me gritaba que me rindiese. Pero eso salió bien, mereció la pena. 
Durante muchos años seguí dando oportunidades a quien no debía. 
Me sigo dando oportunidades a mi misma. 
Sigo bien rodeada.
Lo intento.

Por si tardo en reaccionar y me frena el miedo a equivocarme
Por si de lo que me hace daño no sé desengancharme
Por si no me atrevo a saltar de otra cuerda floja
Por si me siento incapaz de detectar a tiempo esas banderas rojas