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viernes, 24 de octubre de 2025

Tal vez no vuelva a ser la misma de nuevo

Dicen que hay una chica, menudo panorama
Te han visto caminar con ella mientras la agarrabas
Dime que todo está bien, que en el fondo no hay nada

Estoy deseando dejar de tener esta necesidad de escribirte, de que las canciones me recuerden a ti. Estoy deseando que paren las pesadillas, que el infierno que empezó el 17 marzo termine.
Estoy volviéndome loca.

Si todo el mundo dice que no confíe en ti
Será porque esa boca solo sirve pa' mentir
Dime que todo está bien, que en el fondo no hay nada
¿Desde cuándo te gusta matar por la espalda?

Tengo mil voces a mi alrededor que me dicen que eres mala persona, que me dicen que nunca me quisiste bien, que no me fíe de ti ahora. Que solo piensas en ti, que eres como mi padre. Mil voces que me dicen palabras horribles para describirte.
Y entonces recuerdo 2015. 
Hoy me han dicho: "aquella vez viste su lado oscuro, es normal que ahora pienses que vuelve". Y es real. No sé cuál es tu cara, no sé quién eres.
No sé quién eres.
Y eso me destroza.

Mi amiga dice que ponga el corazón en off
Porque contigo es decepción tras decepción
Ya me avisas mejor cuando acaben los dramas

Llevan meses recordándome que en realidad no era feliz contigo, que por eso lo dejamos. Me han recordado mil veces que tenía dos hijos, tu poca responsabilidad, la carga mental siempre en mis hombros. Las interminables promesas que nunca se cumplieron, los millones de avisos que no sirvieron de nada.

He repasado mil veces nuestra relación. Por épocas, por años. Pienso en 2021, en cómo no tenías ni idea de ayudar y solo me hundías más. Pienso en cómo aprendiste a ayudarme, a entenderme. Llegué a creer de verdad, de corazón y con todo mi cuerpo y alma que sería para siempre. La voz de Rocío a mis 18 años sigue retumbando en mi cabeza "Yo creo que hay alguien destinado a cada persona, y que tu has encontrado al tuyo y es él". Seguramente ni ella misma siga de acuerdo con lo que dijo entonces. Pero yo llegué a estarlo. Yo estaba absolutamente convencida de que envejecería contigo.

Pusiste piedras en mis hombros sin avisarme
Y nos hundimos con el peso de mil gigantes
Yo no me quiero meter
Ya me avisas mejor cuando acaben los dramas
¿Desde cuándo te gusta matar por la espalda?

Recuerdo también 2022 y 2023, rogarte de mil formas que las cosas cambiasen, decirte mil veces que no podía más. Dejarlo. 
Y que entonces una vez más todo fuese diferente. De pronto te convertiste en ese hombre que llevaba pidiéndote tantos años. De pronto en 2024 fuiste todo lo que siempre había esperado. No pude dejar de quererte, de estar contigo. Y al comenzar 2025 ya lo eras todo, lo eras absolutamente todo, eras el amor, ese que describí en Es amor, esa entrada que escribí pensando en ti, en todo lo que me dabas y en cómo me sentía a tu lado, eras quien mejor me entendía, quien mejor me cuidaba, eras mi pilar fundamental, mi oxígeno. Llegué a depender de ti. Eras lo mejor que me había pasado.

Y lo peor es que por eso mismo te pedí espacio. Porque gracias a ti fui a mejor. Porque la oscuridad se estaba despejando y no quería utilizarte, quería que lo que sentía fuese real, no necesidad. No quería hacerte daño. Me sentía culpable.
Te pedí espacio porque estaba tan confundida que me estaba consumiendo.

Y no lo respetaste. Me viste llorar tras un beso, y ni aún así lo respetaste.
¿Quién eres?

Todos en mi trabajo te conocían, hablaba bien de ti continuamente. Me llegaron a decir que no entendían que no estuviésemos juntos, me dijeron que nunca habían oído a nadie hablar tan bien de un ex. Todas las personas que me rodeaban sabían lo importante que eras en mi vida, el bien que me hacías.

Quizá por eso a muchos les costó creer que lo que me hiciste fuese real.
Pero lo fue.
Porque salió a la luz ese lado tuyo que ya había salido otras veces, que estaba ahí, escondido. El lado que solo te hace pensar en ti mismo y tus necesidades.
Sigue activo desde entonces.
Volvemos a 2015.

Esta vez no habrá segundas partes
Tendrías que habértelo pensado antes

Nunca más. Nunca más. 
Sigo intentando aceptar ese duelo, esa pérdida. 
Te necesito tanto tan a menudo, pero tanto. En los momentos malos, en los buenos. Me ha pasado algo increíble esta semana, y uno de mis primeros pensamientos fue cómo habría sido tu reacción al saberlo. Saber que habrías llorado de alegría y orgullo por mi, que me habrías llamado pegando gritos de emoción, que ese día me habrías regalado algo, invitado a comer, que hubieras convertido algo que ya de por si es especial en un día increíble. Sé perfectamente cómo te habrías comportado durante este proceso, lo muchísimo que me apoyarías, la cantidad de cosas que harías por mi.
Te pienso cuando estoy profundamente triste y recuerdo que cuando he estado así estos dos últimos años tu has sido el único que me ha sabido sacar adelante, que ha sabido tratarme, cuidarme.

Capitán de un ejército de nubes
Que me llueven y destruyen toda mi estabilidad

Y entonces la realidad me golpea y me recuerda que estoy así por tu culpa, que eres tú el que me ha destrozado hasta el punto de no ser capaz de seguir adelante, de no ver la salida ni aún cuando me rodean cosas buenas.
La realidad me golpea y rompe toda la estabilidad que intento conseguir. La realidad de que lo rompiste todo. La realidad de que te idealizo constantemente. La realidad de que no soy capaz de tenerte cerca porque me asquea que me toques, porque me quema para mal, porque me duele, y es un daño que se siente casi físico, no solo emocional.
La realidad de que eres capaz de decirme, echándomelo en cara "¿cómo vamos a hablar en persona, si no quieres verme?" como si el no querer verte fuera algo que he decidido de forma arbitraria y sin sentido. Como si no lo hubieras provocado tu.
Te fabricas una realidad paralela para poder sobrevivir con lo que hiciste, y en esa realidad olvidas por completo lo que han provocado tus acciones.
Aún sigo sin creerme que hace menos de una semana tuvieras el alma de decirme esa frase, de reprocharme que no quiera verte.

No sé por qué me estoy rayando tanto, si nunca fuiste para tanto
Quizá sea mejor pensar por una vez, ¿sabes?
Si de repente ya no te interesa, yo me largo de esta fiesta
Y nunca mas me busques, que no hay nada que hacer

Me recuerdan constantemente que solo fui feliz contigo cuando no estábamos juntos, porque luchabas por conquistarme de nuevo, por demostrar que podías ser lo que yo necesitaba.
Me recuerdan que ya pasó una vez y que me fallaste. Me recuerdan que seguramente si hubiéramos vuelto te habrías confiado de nuevo, y más tarde o más temprano volverías a lo que has sido siempre. Que la carga mental seguiría siendo mía, que el sexo volvería a ir mal, que convivir sería un infierno.
Me han llegado a decir que lo mismo que me hiciste aquel día podrías habérmelo hecho más adelante, aún estando juntos, quizá con una hipoteca de por medio o más hijos. Que si lo has hecho una vez quiere decir que habrías sido capaz cualquier otra, que igual que pasó esa vez podría haber pasado en otro momento. 
Qué miedo me da esa realidad. 
¿Quién eres?

El amor duele, pero tu fuiste a hacer daño
Rompiste en meses [en una mañana] lo que fuimos estos años
Y ahora entiendo que no fui na' pa' ti

Y quien te quiere aunque sea un poco no te hace sufrir
Y mientras tu me fallabas yo hubiera matao' por ti

"Mientras tu me fallabas yo hubiera matao' por ti" Quería espacio porque estaba pensando en ti, porque me sentía culpable, porque no quería hacerte daño. 
Y me destrozaste.
No consigo averiguar cómo superar aquello. De verdad que no lo consigo. Estoy teniendo que acudir a cien herramientas distintas, a profesionales, a recursos. Jamás había estado tan cerca de quitarme la vida. Nunca. Y precisamente tu has vivido conmigo lo cerca que he llegado a estar. Imagina cómo es ahora. Imagina la desesperación que llevo por dentro, que ni todo lo bueno que tengo consigue arrancarme el daño que me has hecho.

Quiero que me pidas perdón, no perdonarte
Dime donde tu vas a estar, pa' yo largarme
Yo no quiero ni respirar el mismo aire, ni aunque me paguen

Te tengo un rencor indescriptible. Te quiero lo más lejos posible de mi vida, de mi entorno. Y me destroza que no pueda ser así. Me destroza tener que seguir hablando contigo, no poder bloquearte, hacerte desaparecer. Te odio como jamás te había odiado.
Y aún así sigo soñando contigo. Sigo pensando en todo lo que iba a ser.
¿Cuántas jodidas veces voy a tener que despedirme de ti, de nosotros?

Quiero saber cuál es tu plan pa' no ser parte
Dime con qué cara vendrás, pa' no mirarte
Qué mentiras vas a contar, pa' no escucharte
Ni aunque me paguen

Te ofende que no te quiera cerca, te ofende cuando no has podido ir a planes, me reclamas que no quiera verte. Y esa es la prueba mas grande de que no reconocerás nunca lo que has hecho y hasta qué punto. Te has perdonado. Te has dicho "no fui consciente, no me tengo que machacar por ello", tu alrededor te lo ha confirmado, te han dicho que no tuviste la culpa, que no eres tan malo, que no fue a propósito. 
Dieciséis años. Dieciséis.
Y alguien aún es capaz de creer que no me conoces, que no conoces mis señales, mis reacciones, mi lenguaje no verbal.
Lo peor es que tu mismo te lo crees.

Yo no te he perdonao' porque nunca lo has pedido
Quiero verte arrodillao', con cara arrepentido
No merezco menos de este punto de partido
Que verte tocado y hundido

Has pedido perdón, me preguntaste qué podías hacer para ayudarme. Pero no fue real, me lo has demostrado con tus actos durante meses. Has olvidado el arrepentimiento, la reparación. Vives tu vida con tranquilidad, en paz. Con las mismas preocupaciones (laborales, de salud, sociales...) que habrías vivido si no hubieras hecho lo que hiciste. Lo único que tu has tenido que gestionar es mi ausencia en tu vida. Y me has sustituido fácilmente.
Pero aún me miras con esa cara de cordero degollado cuando nos vemos en persona y notas que no me acerco, que no te quiero cerca.
Y aún me ablanda esa cara de tristeza que me hace sentir que me echas de menos.
Esos momentos en los que vuelve a parecer que te importo, que me quieres.

Prometiste un pa' siempre y no era pa' mi
Prometiste el mundo entero y era para ti
Me querías, pero pa' que me quieran así prefiero estar sin ti

Pero no me quieres, ¿verdad? quieres lo que te aportaba. El apoyo incondicional, el entenderte como nadie lo había hecho, el sacar lo mejor de ti. El conocerte tanto que sin que me dijeses nada ya sabía lo que ocurría. El cómo te ayudaba a estar mejor. Mi forma de cuidarte y volcarme en ti. El acompañarte a absolutamente todos los estrenos, películas o sitios que te importaban, el escucharte cuando algo te apasionaba, aunque dieses cien vueltas al mismo tema. Odiar a tus jefes tanto como tu, poder llamarme cuando estabas a punto de explotar en el trabajo, contarme las cosas buenas y las malas, oír mis consejos. El saber darte soluciones, estar ahí cuando al llegar a tu casa nadie estaba. Darte luz cuando tu alrededor te decía lo que "era mejor" sin pensar en qué era mejor para ti, recordarte que la salud mental vale mas que el mayor sueldo del mundo. Animarte a estudiar, a cumplir tus verdaderos sueños. Que con solo tocarte la pierna, o un brazo, tu descontrol emocional se redujese. Echas de menos la sensación de hogar al abrazarnos. El no verte solo ante nada, porque siempre estaba yo para sostenerte.
Lo sé porque echamos de menos lo mismo. Lo sé porque sigo conociéndote más que nadie.
Y aún así, una vez más, como en 2015... no sé quién eres. 

Pero sí que lo sé. Porque he aprendido que este también eres tu. Que también eres esa persona capaz de destrozarme hasta hacerme desaparecer en mí misma. Acepto que ni tu mismo sabes quién eres, que la única forma que tienes de manejar la ansiedad es mentirte a ti mismo. Que tu última entrada del blog es un castillo de naipes. 
Que te es más fácil no reconocer tus errores.
He aprendido que eres tan capaz de hacer bien como de hacer mal.
Exactamente igual que mi padre.

Vuelves a ser quien me quita el sueño, la salud y las ganas.
Han pasado siete meses. Siete. Y no consigo avanzar.
No sabes como te odio por esto. 
Tu quizá te has perdonado. Quizá estas viviendo con la cabeza escondida para no recordarlo.
Pero yo no podré perdonarte nunca. 
Te dije que no quería.
Te lo dije, te lo demostré. 
Lo habíamos hablado la noche anterior.

¿Quién eres?

¿Quién soy yo ahora?

Amor de verdad, me lo merezco
Que todo salga bien, me lo merezco
Lo bueno viene a mí, la vaina se me da
Hasta la vista al mar me la merezco
Un cielito azul, me lo merezco
Una vida cool, me la merezco
Lo bueno viene a mí y lo que está pa mí
Viene en camino, yo me lo merezco

Ayer iba conduciendo con mi hermana al lado tras recibir esa noticia increíble, sonó esta canción, y mi hermana subió el volumen y me dijo "viene al pelo esta letra ahora mismo, créetela" y la cantamos juntas entre lágrimas de felicidad.
Sé quien soy. Soy la que sigue luchando incluso sin tener ganas, incluso cuando el contexto no ayuda ni la vida me lo pone fácil. 
Tengo una hermana que es simplemente increíble, y no todo el mundo tiene eso, no todo el mundo tiene a alguien que te apoye al 100% como lo hace ella, veinticuatro horas al día, siete días a la semana. Tengo a Danil, Germán, Joshua y María, personas que me cuidan como si llevasen mi sangre, que me protegen y están siempre que lo necesito. Y tengo a Maikel, que en solo siete meses se ha enamorado tanto que cree que merece la pena vivir a mi lado el tormento que vivo por dentro todos los días, que en solo siete meses valora todo lo que doy, todo lo que tengo y todo lo que soy, y que se esfuerza para entenderme y quererme como necesito. Aunque no sea fácil, aunque no lo tengamos fácil en general. 
Me hacen sentir tan especial, tan única, tan imprescindible... son el ancla que me mantiene viva, mi carburante.

Lo bueno viene a mí, y lo que está pa' mí viene en camino, yo me lo merezco

Sé que en el fondo nunca podrás tener la conciencia tranquila, que tu parte buena de vez en cuando saldrá y te torturará un rato, porque eso es lo que pasa cuando haces daño y no reparas ese daño. Eso es lo que pasa cuando prefieres esconder la cabeza y hacer como que no pasó. Que nunca se va, no desaparece. Aunque me digas que tu conciencia está tranquila. Es vivir en una realidad que no existe.

Quizá aún me quede mucho tiempo de seguir escribiéndote, de echarte de menos, de pensar en ti. De odiarte. Quizá aún me quede una vida entera teniendo que hablar contigo.
Pero si consigo seguir, si al final consigo no rendirme... llegará un día en el que ya no te escribiré más. Llegará el día en el que habré aprendido a quedarme con lo bueno que tengo, y solo con eso. 
Tendré mi piso, con mi biblioteca y zona de puzles, con mi escritorio y mis sims, mi stardew valley, mis pelis románticas y mis musicales. Tendré a mi perra y mi gata, bien cuidadas, reinas de la casa, felices. Fotos por todas las paredes, flores en la mesa. Seguiré teniendo gente increíble. Metas, viajes, días bonitos.
Paz.

Solo pido paz.




lunes, 30 de junio de 2025

El tiempo me ha dicho

Me encantaría escribir.
Me encantaría decir como me siento, lo que pienso, lo que se me pasa por la cabeza.
Pero hay cosas que no se pueden publicar.
Que a la vez no sé con quién hablar o cómo.
No tengo mi diario a mano para volcarlo ahí, y no me gusta escribir desde el móvil algo que no publicaría. 

Ojalá pudiera. Ojala vaciar mi cabeza del caos, de la cantidad de pensamientos con los que lleva todo el día. Del querer y no poder.

Me pesa mucho mi forma de ser y de sentir. No quiero cambiarlo, pero me pesa. Tengo que aprender a quererme y valorarme de la forma en que quiero y valoro a los demás. De mirarme con la misma admiración con la que miro a muchas de las personas que me rodean. Tengo que recordar cuanto valgo y merezco, dejar de idealizar a los demás e idealizarme un poco a mi. Decir lo que quiero o necesito sin sentirme culpable, dejar de anteponer siempre a otras personas, anteponerme a veces a mi. Centrarme en mi.

Me sé la teoría, sé que soy buena persona, inteligente, capaz de mil cosas, sé que soy sincera, fuerte, valiente, divertida, atenta, cariñosa. Sé que sé sacarme partido, aunque no sea la mas guapa del mundo ni tenga un cuerpo de modelo. Sé que atraigo, sé que es difícil soltarme, sé que nunca he tenido problemas para ligar, para el sexo casual, para enamorarme o que se enamoren de mi. Sé que tengo una capacidad de resiliencia enorme y que jamás me conformo si lo que tengo no me hace feliz, que intento mejorar siempre que puedo. Sé que tengo mis metas y objetivos muy claros, conozco mis prioridades, sé a lo que aspiro y por qué. Sé que merece la pena estar a mi lado. Sé que la gente que me quiere lo hace de verdad.

Pero no lo pongo en práctica. No me comporto acorde a lo que soy. Me sigo comportando como la niña a la que pegaban e insultaban en el colegio y que solo quería ser invisible, la que no hablaba para no molestar, a la que en casa llamaban egoísta una y otra y otra vez y se moría por demostrar que ella no era egoísta. A la que llamaron fea toda su vida, tanto fuera como dentro de casa. Sigo comportándome como la niña a la que llamaban inútil todos los dias, la que nunca hacía las cosas suficientemente bien aunque se hubiera deslomado intentándolo. Esa que si llegaba a casa con menos de un nueve en alguna asignatura era castigada con la decepción. A la que han negado el cariño constantemente, con la que han aplicado demasiadas veces la ley del hielo. 

Crecí siendo eso, la tonta, la inútil, la fea, la egoísta, la mala, la que no sabia hacer las cosas. La que no merecía la pena.

Destruir eso es muy complicado.

Ojalá poder gritar lo que siento, escribir lo que mi cabeza ebulle. Y, sinceramente, ojalá tenerme a mi misma como amiga o novia, ojalá saber qué decirme a mi misma sin la culpabilidad y el síndrome de impostor aplastándome. Ojala ser capaz de hablarme y solucionar estados de animo igual que lo hago con la gente que me rodea.

Que ganas de verme dentro de unos años. Con mi piso, decorado a mi gusto, limpio, ordenado, con mis animales, mi hijo teniendo su propio espacio y trayendo a quien quiera cuando quiera. Comprando la comida que quiera, sin miedo a entrar en la cocina o hacer algo alli, saber que por fin tengo un lugar seguro al que volver, en el que estar. 
Siendo libre. 



miércoles, 29 de enero de 2025

Bendito Blog, cómo te quiero

He acabado gritando. Gritando mucho, muchísimo. Y llorando todo lo que no he llorado estos dos días atrás. 

He gritado que quiero volver con él, que estoy dispuesta a hacer lo que él quiera y cuando él quiera, que jamás volveré a poner pegas a sus planes, que iré a su casa todos los días o al menos todos los que no tenga al niño, que no le exigiré nada, que lo haremos a su manera. Que yo solo quiero estar con él. Y juro, de verdad que juro que he estado a punto de llamarlo y decirle que volvamos, que quiero ser su novia y que estemos bien y a su manera, que me da igual todo lo demás. 

No paro de pensar en si me leerá, en si verá mis fotos, en si se ha metido en su galería del móvil en algún momento y se ha roto al ver nuestras fotos, como me ha pasado a mi. A veces hasta he querido publicar algo solo para que él lo vea, pero me he frenado porque no quiero ser así, no quiero mandar indirectas, retuitear o publicar cosas solo para que él las vea, quiero subir, publicar o escribir solo para mi, solo lo que yo quiero y necesito, lo vea quien lo vea, sin pensar en el resto, solo en mi.

Nada es suficiente. Nada nunca es suficiente. 
El dolor me está desgarrando, el vacío en el pecho cada vez me inunda más. 
Necesito que esto pare. Lo necesito.

Y no lo consigo.

Ahora mismo deberíamos estar juntos, preparando las maletas y las cosas para irnos a Salou, mañana tendríamos que pasar juntos las horas de tren, tendríamos que bajarnos en la estación e ir a nuestra habitación de hotel, y pasar esos días increíbles juntos.

Pero no va a pasar, me voy sola. Yo sola. Y ni siquiera sé si lograré ser buena compañía o una persona útil para quienes me recibirán allí.

He parado de escribir tras el último párrafo. Y he pensado en este viaje. En cómo será. 
Me encanta viajar en tren, y me gusta hacerlo sola, porque puedo leer, escribir, o cualquier otra cosa sin pensar en nadie más, son solo horas para mi. 
Mi prima y Yoli me recibirán en la estación hiper contentas, me abrazarán fuerte, y comenzará una explosión de emoción, palabras, sentimientos... me contarán cosas mientras llegamos al piso, una vez allí conoceré a los demás, nos reiremos, me probaré el traje. Después me arreglaré y maquillaré, nos iremos de fiesta. El viernes también haremos cosas, el sábado será colosal y agotador, y el domingo volveré a coger el tren, cansada, con mil experiencias en la maleta y agradecida en el alma con la gente de Salou. 

Y entonces he pensado en cómo sería este mismo viaje con él. Y sé que estaría tensa, como lo estuve para el de Madrid. Sé que estaría pensando en qué cosas pueden molestarle, sé que me preocuparía si se está divirtiendo, que no estaría a gusto, que no llegaría a relajarme. Sé que no disfrutaría el viaje de verdad.

Y entonces he recordado el resto de viajes, el primero a Tarifa, Madrid, Málaga... y he recordado que en ninguno estuve a gusto o feliz. Que el mejor fue el de Madrid, y porque estuvieron mis amigos también. Que los viajes a solas siempre fueron un fracaso porque estuve tensa, porque fue difícil ponerse de acuerdo y porque no me sentí atendida. Que tras el primer viaje, que fue solo un mes después de empezar a salir... ya hablé con él sobre que sentía que no funcionaba. Y su respuesta fue "ya me lo imaginaba, después de tu acabar de salir de una relación larga es difícil que esto funcione"

Un mes. El primer viaje.
¿Cómo hemos durado tanto?

Si nunca me he sentido deseada, deseada de verdad, salvo las primeras veces, nunca he llegado a ver verdaderas ganas por su parte de acostarse conmigo, nunca le he visto mirarme como yo le miraba a él, disfrutar como lo hacía yo.

Si no me sentía escuchada, si él estaba todo el tiempo mirando el móvil, si aunque no estuviera con el móvil, no solía echarme cuenta al hablarle, si me daba pánico estar mal, porque sabía que él no iba a llevarlo bien.

Si casi nunca hacíamos cosas juntos a solas, salvo estar en su casa y ver la tele. Si tuve que rogarle hacer planes románticos, si no usábamos tiempo de calidad en nosotros dos. Si él solo quería estar en grupo.

Si pocas veces me sentí prioridad. 

Si me daban miedo sus reacciones y las consecuencias de las cosas que iban ocurriendo.

Si lo fui sacrificando todo. 

Él dejó de confiar en mi. Y es posible que tenga razón. Es posible que, de forma inconsciente, buscase fuera lo que no encontraba con él. Sentirme deseada, atendida, prioridad. 

Hubo muchísimas alarmas y no quise escuchar ninguna.

Lo que no entiendo es por qué no quise escucharlas.

Quizá fue porque no quería otro fracaso en mi expediente, porque ya había sacrificado mi relación con Dani y otras muchas cosas para estar con él. Quizá porque no quería darle la razón a mi madre y admitir que me había equivocado. Quizá porque amaba a su perro y a su familia y me negaba a perderles. Quizá porque sigo intentando salvar y reparar todo lo que veo roto, aunque me rompa yo misma en el camino. 

La realidad, de la forma más objetiva, dentro de la subjetividad de los sentimientos... es que nunca llegué a ser feliz de verdad con él. 

Hubo momentos, días. Épocas. Pero no estabilidad.

En mis primeras conversaciones con Germán sobre él ya me quejaba de cosas básicas. Y Germán ya me avisaba de que me estaba enamorando y que tenía que decidir si merecía la pena.

Decidí enamorarme.

Y me equivoqué.

En la historia no hay buenos ni hay malos, ni él es el demonio ni yo una santa, yo no hice cosas solo para acostarme con cualquiera ni soy un monstruo, y él me quiso muchísimo y lo intentó, sé que lo intentó. 

Pero no funcionamos. 
Yo sé lo que quiero. Lo sé. 

Quiero una historia de comedia romántica, sentirme la persona más deseada del mundo, tener sexo a menudo, disfrutarlo e innovar cosas, quiero una relación donde se rompan rutinas y que a la vez estar juntos sea la rutina que más paz de. Quiero tener una relación romántica, donde ambos tengamos detalles continuos, donde no nos acomodemos, donde aunque nos tengamos, sigamos queriendo enamorar al otro cada día de una forma distinta.
Quiero pelearme con mi pareja y que después podamos hablar las cosas, quiero alguien que me diga claro lo que siente, lo que necesita y lo que quiere. Que me diga de frente las cosas en las que la cago, que me explique como y por qué le he hecho daño, para que yo pueda evitar el volver a hacerlo. Donde yo pueda hacer lo mismo en la situación inversa. 
Quiero que quien sea mi pareja también sea mi mejor amiga.

Y ese no era él. 
Igual que no lo fue Dani, ni Joshua, ni Raúl o Jose.

Quizás no exista, quizá no encuentre nunca a esa persona. 
Pero tampoco debería conformarme con algo que no quiero. 
Para eso prefiero estar sola.

Disfrutar sola.
Conocer gente.
Acostarme con quien quiera, experimentar cosas nuevas.
Salir a divertirme.
Quedarme en casa haciendo puzles.
Jugar a los sims.
Volver a leer.
Estudiar.

Avanzar. 

Estuve sola casi cinco años, y fueron años duros, pero también maravillosos. Sé que puedo estar sola.

Lo que no sé es cómo evitar enamorarme. 

Pero acabaré aprendiendo a elegir solo aquello que me hace bien, sea el camino que sea.

Y sé que puedo. 



P.D. Por esto me encanta escribir, porque cuando lo hago mis pensamientos se aclaran, porque el lío de mi cabeza se va deshaciendo, porque empiezo hecha jirones y termino siendo fuerte, porque me desahogo y me conozco más a mi misma, porque en un párrafo cambio mi estado de ánimo. 
Porque en un año podré leer esta entrada y saber que lo logré. 

Bendito blog, cómo te quiero.

Y además... hoy he firmado un documento importate 💜

sábado, 29 de diciembre de 2018

De musas y pérdidas

Una de las cosas que más me duele es haber perdido la inspiración. 
Aún recuerdo aquella época en la que respirar era escribir, las horas infinitas frente al ordenador, a los cuadernos, frente a cualquier cosa que sirviera para volcar palabras.

Hoy solo consigo escribir sobre mi misma, y normalmente ni siquiera lo hago bien.
Sin embargo hubo una época en la que mi cabeza fabricaba ideas continuamente, en la que solo me quedaba en blanco a la hora de elegir nombres para mis personajes, o títulos para mis poemas.
No sé en qué momento se terminó aquello.

Ahora siento que tengo muchas cosas que decir, pero sigo sin saber como hacerlo.
A veces llega algo, así de improviso, y me siento exageradamente bien al conseguir expresarlo. Pero echo mucho en falta esa sensación más a menudo.

Hoy, por ejemplo, me encantaría poder sumergirme en la historia de Silvana y dejar en blanco mi propia vida, pero... no consigo encontrar su historia.
Esa que empecé a escribir hace doce años y que aún sigue esperándome. 
Esa que algún día juro que acabaré.

Hasta entonces, me conformaré con esto. Con dejar un trocito de mí al descubierto, en carne viva y vulnerable, cada vez que escribo una entrada en este blog.
Y ahora, por fin, buenas noches.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Somos solo luz

30-10-17

Hasta la noche, amor, ten un buen día.

¿Quién no quiere encontrar esos detalles al despertar? Una nota, un beso en la frente, un mensaje con un te quiero. 
Esas ganas de tener alguien con quien compartir tu vida son una de las mayores causas de frustración cada día en miles de personas que sueñan con tener una historia de amor. 

Yo misma lo dije el otro día, "no quiero un novio, quiero una historia de amor"
¿Cuántas veces hemos empezado algo que sabíamos que no llegaría a ningún sitio solo por sentir esa sensación de compañía de nuevo? 

1-11-17

Hola, amor. 
Aunque en realidad no sé quien eres, a quién me dirijo. Dicen que a veces es necesario escribir sin destinatario, sin rumbo. Mezclaros a todos en un mismo nombre, ser uno, y a la vez ninguno.

Soy consciente de que mañana voy a arrepentirme de estar despierta todavía, pero es que necesito escribir, necesito decir algo a alguien que no se quién es. 

Hoy he vuelto a leer a Silvana. Llevaba casi diez años sin saber nada de ella, ni de Ángel, y de pronto en estos meses han ido apareciendo sin previo aviso cada vez de forma más frecuente. 

Las cosas que escribimos a veces pueden ser un arma y otras una cura. A veces nos salvan, y otras nos llevan a la locura.

Voy a seguir escribiendo mañana. Hoy está siendo mi gata quien me está salvando de no dormir, porque quiere que apague la luz y le de mimos mientras nos dormimos.
Buenas noches. 

3-11-17

Hoy me he despertado entre un millón de sensaciones.
Llevo unas semanas teniendo días muy raros. Será que yo estoy rara también, y que todo a mi alrededor se sale de la normalidad a la que estoy acostumbrada.
He cogido mi bloc de notas y he volcado en esta entrada lo que he ido escribiendo estos días. Aún así, no he escrito todo lo que me gustaría, ni todo lo que se me pasaba por la cabeza. Han sido días muy difíciles a la hora de saber expresar todo lo que llevo por dentro.

Tengo ganas de hacer muchas cosas. Y voy a empezar a hacerlas. Me lo debo.

El rencor al dolor del amor que no acaba del todo