No he vuelto a leer nuestra conversación de WhatsApp. He releído mil veces lo último, ese "si", ese "gracias". He recordado cien veces la llamada de teléfono. Ese "espero que seas feliz".
No entiendo tanta frialdad, no entiendo como se pasa de todas las cosas increíbles que me dijo ese mismo día a convertirse en hielo. Y entonces dudo de absolutamente todo y me siento pequeña, idiota, estúpida.
Siento que fui imbecil por hablar con él e intentar mejorar las cosas cuando pensé en dejarlo, pienso que fui una auténtica capulla al haberme dejado convencer la primera vez en la que, sin ser novios siquiera, quise terminarlo. ¿Por qué? ¿Por qué lo permití? ¿Para acabar así? ¿Con una conversación de media hora, con un si y un gracias y un que te vaya bien?
No me lo merecía. No me lo merecía.
No me merezco estar todo el día otra vez llorando, ni la noche que pasé en vela. Ni las pesadillas. Ni todas las veces que intenté que entendiese como funciona una puta relación de verdad.
No me merecía ese final. Y tienen razón los putos anónimos y no me merezco que ni siquiera se haya preocupado por mi o por cómo estoy, por mi vista, por mi salud, por mi cabeza.
Es obvio que piensa primero en él, y dios mio, que envidia le tengo. Que puta envidia le tengo.
Hasta Dani me ha seguido demostrando preocupación por mi, aunque sepa que no funciona así.
Ahora tengo que vivir con miedo de cruzarmelo, dejar de ir a los sitios en los que creo que puede estar, vivir con miedo los días que sé que estará aquí y cambiar todos mis planes. No es justo.
Él no vivirá con ese miedo. Él sabe perfectamente que yo desaparezco.
Soy tan sumamente gilipollas que sigo deseando que me quiera, que me escriba, que me busque, que lo intentemos. Y me siento una cría y una imbecil, y me odio. Y siento que he perdido, una vez mas, otro puto año de mi vida.
No me merecía esto. Merecíamos dejarlo bien, de mutuo acuerdo, estando ambos preparados. No así, no con ese hielo, no de esta manera.
Sigo intentando recordar lo malo y todas las razones que yo misma tenía para dejarle, la de veces que lo pensé y cuantas vueltas le di. Pero de pronto lo he olvidado. De pronto no están. ¿Por qué no fue sincero conmigo? ¿Por qué tanto repetirme que no tenía dudas, que era feliz, que le merecía la pena? ¿Por qué me hizo eso? ¿Por qué me dejó confiarme y pensar que las dudas solo las tenía yo, que los problemas solo eran míos? ¿Por qué no me dejó mejorar a mi? ¿Por qué no me dio siquiera una oportunidad siendo sincero con él y conmigo?
Estoy tan tan enfadada con él.. no voy a perdonarle, no quiero perdonarle. No quiero volver a ser la idiota que olvida y perdona. No se lo merece. No me lo merecía.
Y aún así le sigo defendiendo, y digo lo buena persona que es, y lo mucho que me queria, y que lo estará pasando fatal y que encima él está allí solo.
Pero no, ni siquiera se merece que piense bien de él. Porque me ha abandonado de la manera mas fría posible, sabiendo cómo soy, como es mi cabeza, todo lo que me rodea. Y lo ha hecho porque ha pensado primero en él.
Ojalá convertirme en alguien así, ojalá dejar la empatia y la consideración hacia los demas.
Soy la gilipollas que le dije que nunca le dejaría de un dia para otro, que hablaría las cosas, que buscaría soluciones. Y se ha reído en mi cara, se ha reído en mi cara y ahora yo tengo que seguir adelante con esta sensación de ser la persona mas absolutamente idiota que hay sobre la faz de la tierra.
Otra vez. Otra puta vez.
Como con Fran, como con Dani. Como nunca pensé que sería con él.
Me siento estafada, dolida y rota. Pero por dios que voy a salir de esta, por dios que le voy a olvidar y que se va a convertir en alguien totalmente indiferente para mi, porque me da igual lo mucho que me haya querido, lo mucho que se ha esforzado. Se lo valoré durante la relación, siempre lo hice, siempre quise que supiera lo mucho que valoraba sus esfuerzos, su forma de quererme. ¿Y qué me ha demostrado él? Que nada de lo que hemos hecho en un año ha valido la pena, porque soy alguien de usar y tirar y a quien puedes decirle un día que es el amor de tu vida y quieres pasar toda tu vida con ella, y al siguiente dejarla como si fuese basura.
Me pasa por confiar en que alguien de veintitantos y sin ninguna relación de verdad a sus espaldas podia tener la madurez suficiente como para al menos terminar las cosas bien. Me pasa por no escuchar todas mis propias alarmas. Me pasa por imbécil.
De verdad que lo intenté, con todas mis fuerzas y mis ganas. Y no me merezco esto. No me lo merezco. Soy buena persona, se que lo soy, y también soy una inmadura que no sabe gestionar un millón de cosas, pero por desgracia acabo pensando demasiado en los demas, y demasiado poco en mi.
Nunca más. Juro que nunca mas.
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