Aviso a navegantes

Soy responsable de lo que escribo, no de lo que usted entienda o interprete

sábado, 20 de enero de 2018

Y vuelve el sol aunque es Enero

Ayer fue un día tan increíble, pasaron tantas cosas buenas, que aún no me lo creo. No estoy acostumbrada a estas cosas.

Podría contabilizarlas, podría deciros exactamente que me pasaron 6 cosas geniales. Más todo el ambiente que tuve alrededor que me hizo sentir bien. Rocio, Almu, Ale, Joshua, Ceupo a la hora de comer, mi María... tengo tanta gente increíble cerca que me cuesta creerlo.
Y mi pequeño, mi bebé precioso, con el que estuve muy poco rato pero con el que soy feliz cada minuto.

Y hoy he estado todo el día hecha polvo y encontrándome fatal, pero ya estoy algo mejor, y pienso disfrutar cada momento de lo que queda de día. Es el cumple de mi K, y hay que pasarlo bien y comérmelo a besos.

Una de las cosas más importantes de ayer es que he cambiado algo en mi (otra vez) para sentirme mejor, y aunque aún no está exactamente como quería, soy tan feliz que no podríais imaginarlo. Y en un par de meses (Puede que antes) será más aún.

Tengo unas ganas de ver a Raúl inmensas, y creo que esta semana va a ser fantástica.

¡A pasarlo bien!

"Dices cada día que te soy indiferente, y sin embargo te pasas los días recordándome"


miércoles, 17 de enero de 2018

Nothing lasts forever

Una noche más estoy otra vez contando canciones de ayer, la vaga ilusión de sueños rotos que ya no me importa perder. Y empiezo a pensar que la sensatez en dejar de creer, ya comenzó a doler. 

Una noche más estoy otra vez chocando contra tu pared, y quiero volar y vuelvo a caer. Y empiezo a pensar que tu sensatez es huir sin luchar, ¿qué puedes perder? empieza a creer.

Te tengo tan cerca, te siento tan lejos.

Me he dado cuenta de que estoy acumulando rencor, de que acumulo sensaciones negativas. Y no quiero hacer eso, necesito seguir como he sido siempre hasta ahora. El rencor es algo que te ancla al pasado y nunca te deja avanzar, es algo que no merece la pena.

Este fin de semana me va a venir muy bien. Es el cumple de K, voy a ver a gente genial y sé que voy a pasarlo bien, lo necesito. Además, la semana que viene por fin se acaban los exámenes, pienso desconectar y apagar el móvil. Ver series, leer, y sobre todo, sobre todo, sobre todo, de lo que más ganas tengo es de pasarme los días jugando con José Manuel. Llevármelo al parque, estrenar las cosas que le han traído los reyes, ver pelis de dibujitos, recuperar todas las semanas perdidas por culpa de la universidad.

A veces me planteo dejarlo, realmente llego a plantearme seriamente el dejar la universidad y retomarla cuando él sea mas mayor. No os podéis hacer una idea de lo complicado que es compaginar la carrera con el nene y con mi familia y mi casa. Me siento desbordada y siento que tengo que renunciar a algo para mantener la cordura, y lo único a lo que puedo renunciar es a la carrera. He bajado muchísimo mi rendimiento, mis ganas, mi fuerza... a veces siento que no voy a conseguir remontar y que no merece la pena seguir perdiendo tiempo y esfuerzo.
Pero aún me resisto a tirar la toalla, aún creo que puedo conseguirlo. Aunque no sea con matrículas de honor, como el año pasado. Aunque tenga que aceptar el sacar seises o incluso cincos. Sé que voy a ser buena trabajadora social saque las notas que saque, sé que podré ser buena investigadora, y sé que voy a ser buena haga el trabajo que haga, aunque mi expediente no sea el mejor de la promoción. 

Me he planteado (una vez más) unos objetivos para este semestre que entra, necesito prometerme a mí misma que voy a cumplirlos, y le he pedido ayuda a Raúl y María para que me ayuden. 

Hay momentos en los que siento que me rompo, que no puedo con todo, y las cosas que han pasado estos dos últimos meses me han hecho mucho más daño del que esperaba. Parece que siempre tiene que pasar algo, que no puedo vivir tranquila. Pero ya estoy acostumbrada, y gracias a este tipo de cosas sé que puedo con todo. 


Todo lo que hoy pretendo entender se rompe en pedazos al ver que intento volar y vuelvo a caer. 
No puedo creer en cuentos de hadas que acaban tan bien, nos toca perder, empieza a crecer.

Me he perdido como siempre y no sé cómo mirarte, intento esquivar el dolor sin tentar al corazón, clavada, perdida al escuchar cada nota de tu voz.

Y quiero pensar que algún día también me verás



jueves, 11 de enero de 2018

7 de Septiembre de 2014

Hola, amor mio.

Hoy me he dado cuenta, una vez más, de que no te valoro. De que en realidad nunca lo he hecho.
Desde el día en que te conocí siempre has estado, y aquí sigues, y nunca llegaré a comprender por qué. 


Muy pocas personas han visto todo lo malo que hay en mi y se han quedado para valorar lo bueno, muy pocas personas han seguido luchando porque creían que merecía la pena. 
Y sin embargo aquí estás, queriendo verme cada día, sacándome sonrisas cada vez que lo necesito, apoyándome cuando parece que estoy sola. 
Y yo sigo aquí, sin valorarte. Sin saber qué hacer para devolverte tan solo una cuarta parte de lo que me das. 
Nunca llegaré a creer que te merezco. Y sé que tu no solo es que opines lo contrario, si no que llegas a pensar incluso que me merezco algo mejor que tu. Como si acaso existiera algo mejor que tu. Alguien mejor que tu.


Te quiero mucho más de lo que demuestro, pero es que aún no he aprendido a querer bien. Y lo peor es que lo sabes, y lo mejor es que aún así me quieres. Y me lo demuestras. Eres la persona que más me ha demostrado que me quiere, la única de la que tengo la certeza absoluta de que lo que siente es de verdad. 
Ojalá fuera capaz de parecerme mas a ti, de amar como tu amas. De estar ahí, como tu estás. Ojalá me quisiera tanto como tu me quieres.


Pero estoy en ello, te lo aseguro, y sé que voy mejorando, sé que soy mejor que la Irene a la que conociste hace unos años, y sé que soy peor que la que estará contigo dentro de otros tantos.

Prometo hacer todo lo posible para no irme nunca de tu vida, prometo hacer todo lo posible para darte el trato que mereces, para aprender a querer mejor. Y prometo de verdad y de corazón que siempre vas a importarme, que siempre serás alguien importante en mi vida. Incluso aunque te marches. Porque lo que me has dado hasta ahora no se irá nunca. 


Gracias por existir, por estar conmigo, por hacerme feliz, por ser el mayor apoyo incluso cuando no te dejo serlo, por aguantarme, por conocerme, por aceptarme. Por hacer todo eso desde el primer día y no haber dejado de hacerlo desde el día que te conocí.

Te quiero, de verdad que te quiero, aunque no haga falta que te lo diga. 
Espero que este sea uno de los mejores años de tu vida, y te aseguro que pienso estar ahí para verlo y vivirlo contigo.

No te vayas nunca.

miércoles, 10 de enero de 2018

Hoy me toca a mí reír

Tras la ventana veo la ciudad, y sale el sol aunque es noviembre. 
Quizá las cosas tienen que cambiar.

Una hoja que vuela hacia atrás y un camino equivocado.
Y un destino tan cansado de esperarte.

No, ya no quiero esperar por ti. Lo he intentado y me dejaste ir.
Sí, hoy me toca a mí reír.

Ya no habrá lágrimas sobre el colchón, por mi mejilla empiezan a subir.
No compondré ni una canción de amor si es para ti. 

Como las huellas que se borrarán, mil pasos que nunca quisiste andar. 
Quizá las cosas pueden hoy cambiar.

No, no supiste ver lo que hay en mí. Lo he intentado y me dejaste ir.
Sí, hoy me toca a mí reír.

Tras la ventana veo la ciudad, y vuelve el sol aunque es noviembre.
Quizá las cosas tienen que cambiar.


El año pasado hubo una época en la que me prometí no saber nada más de él salvo lo estrictamente necesario, no buscarle en redes, no leer nada suyo, no intentar descubrir nada. Y lo cumplí. El viernes pasado me propuse lo mismo, lo estoy cumpliendo y seguiré haciéndolo. Hoy me prometo que, al menos hasta dentro de mucho tiempo, esta va a ser la última entrada que escribo pensando en él. Y sé que voy a cumplirlo.

Lo mejor de todo es que estoy siendo capaz de hacerlo con una sonrisa en la cara, con la certeza de que he hecho todo lo que he podido, de que esto no es culpa mía y de que me merezco muchísimo más de lo que yo misma pido.

Y de que a partir de ahora voy a poder ser feliz de verdad y plenamente, aunque tarde en conseguirlo. Voy a encontrar a alguien maravilloso, y si no lo encuentro, me tengo a mi, que soy más maravillosa aún.

Por cierto, de camino me prometí tampoco buscarla a ella, y también lo estoy cumpliendo, y estoy mucho más tranquila y feliz 😄😄

Es hora de cambiar, de seguir adelante y de terminar la historia.

martes, 2 de enero de 2018

Con una estrella en cada mano

Rabia.

Me encantaría titular esta entrada así, pero ya hay una con ese nombre, y no quiero repetirme. Intentaré pensar el título mientras escribo.

La rabia nos dirige mucho más de lo que nos gustaría, la rabia nos guía y nos hace tomar decisiones de las que quizá luego nos arrepintamos.
Me gustaría saber como expresar toda la rabia que llevo acumulando este último mes. La que intento controlar cada día para que no explote, razonando, entendiendo. Siendo empática.

Siempre justifico a la gente que me hace daño, porque si son personas a las que quiero las conozco lo suficiente como para saber porqué hacen las cosas. Pero a veces sé que me paso, hay veces en las que soy consciente de que justifico cosas injustificables, a personas injustificables.

Y entonces me pregunto qué debo hacer conmigo misma. Me pregunto cómo controlar la rabia sin justificar al que la provoca, ¿cómo voy a no odiar a quién me hace daño si no le justifico? Supongo que se trata de trabajar la indiferencia. Me dan rabia las cosas porque las hacen personas a las que quiero, personas que me importan y que siguen afectándome aunque ya no estén en mi vida. Y tengo que aprender a que esas personas me sean indiferentes, porque es la única manera de dejar atrás la rabia sin idealizarlas, sin justificarlas.

Creo que estoy escribiendo muy mal, pero es que tengo rabia acumulada. Tengo mucha rabia. Y estoy escribiendo intentando controlar el volcán que llevo dentro y que quiere explotar. Y tengo que respirar, y pensar en otras cosas, y no lanzarles cuchillos a las personas que me están provocando esta rabia. Pero es sumamente difícil. Y me duele el pecho.

Supongo que soltar la rabia es algo necesario, aunque sea despotricando sin sentido y sin orden. Pero al final relaja, como me ha pasado ahora. He parado de escribir aquí para desahogarme con amigas, y me he renovado por dentro. Ahora respiro mucho mejor.
Al final la gente que está es la que consigue hacerte sentir bien cuando tu sola no puedes.

Y con esas personas me quedo. Con las que se quedan conmigo.



Nadie dice nunca cómo se hace nada, 
Nada es lo más cerca que hay que comprender cómo se destruye todo sin saberlo ni querer. 
Nunca imaginamos que doliese tanto, nunca imaginamos que podría pasar, 
Y nos dio por despreciarnos, y nos dio por disparar. 

Nada es más difícil que vivir muriendo, 
Nada es más difícil que seguir en pie cuando sólo estas sufriendo, y eso tú lo sabes bien. 
Y duele porque quieres de verdad, duele cuanto más lo intentas, 
Duele porque tengas que luchar, duele porque no despiertas 
Y porque pasará la vida, y tu siempre seguirás preguntándote por qué la culpa siempre te ha encontrado. 
Mira bien detrás de ti, verás como todo ha terminado. 
Si la rabia no te olvida es porque tú no has olvidado. 
Yo aprendí a sobrevivir con una estrella en cada mano. 

Y el rencor nos vio de cerca y nuestros ojos se cerraron, y ahora sólo somos dos que se quisieron demasiado. 
Luego el miedo se quedó a dormir, y nos acostumbraros a entender cómo vivir con lo poco que ha quedado.

Preguntándote por qué la culpa siempre te ha encontrado, 
Ojalá perdones tú, la vida ya te ha perdonado. 
Te deseo lo mejor, la guerra ya se ha terminado, 
Yo estaré cerca de aquí, con una estrella en cada mano.



He compartido mil veces esta canción, y la compartiré mil veces más, pero es que es exactamente eso, lo que dice.

Por cierto, ¡Feliz año!