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lunes, 12 de julio de 2021

Llega la noche

Llega la noche y me pongo súper triste. 
Me preguntan porqué me acuesto tan tarde, o porqué me levanto tarde.
La realidad es que me da pánico enfrentarme a la almohada y los pensamientos que vienen con ella.
La verdad es que una vez que consigo dormir, no quiero despertarme para no enfrentarme a la realidad.

La vida me da mucho miedo. Las cosas que pasan, las que no pasan. 
Las que me gustaría que pasaran. 
La soledad. Esa que me aplasta por las noches. La que hace que me ponga tan triste que todo lo veo oscuro.
Llevo dos días sin levantarme de la cama. No soy capaz, todo me pesa, todo me duele.
Y se supone que tengo que ser fuerte y no lo soy.
El alma se me deshace, se descompone.
Y yo sigo llorando y no sé parar.

Vuelve a ser madrugada y vuelvo a no querer dormir. No quiero que la vida pase, no quiero que el mundo siga girando.

Quiero que vuelva mi gata. 
Echo tanto de menos a mi gata...


sábado, 10 de julio de 2021

"No" como primera opción

A veces es muy triste aceptar esas negativas. Ese primer "no" a casi todo. Las quejas, los refunfuños, los resoplidos... siempre como una molestia que le obligan a hacer.

En este tiempo me he dado cuenta de que le necesito más a él de lo que él me necesita a mi, y eso no es sano. Creo que de hecho el problema está ahí, en la palabra "necesitar". He sido fuerte muchas veces, aprendí a estar sola, sé ser feliz. 

Pero aún hay una parte de mi que no puede, que no es capaz, que se mantiene aferrada a lo que a veces me hace daño. 

Me embarga una tristeza absoluta ante cada "no", y a veces también me invade la rabia. La frustración, cuando recuerdo la cantidad de veces que pienso antes de hablar o actuar para evitar daños. Lo arrepentida que estoy cuando no lo hago y me dejo llevar. Las muchísimas ocasiones en las que digo "sí" como primera opción, aunque en realidad no quiera, porque hacer feliz a la otra persona merece más la pena.

El "no" es siempre su primera opción, y lo peor... es que ya empezamos así. Su primera respuesta fue un "no". Quizá debería haberme anclado a ello, haber continuado. Aprender. 

Cada nueva negativa es una rajita más en el corazón, una herida un poco más profunda que la anterior. Quizá en parte eso también haya influido en que esté tan vulnerable. Quizá necesito mas síes en mi vida.

Creo que, paradójicamente, cada "no" me hace más fuerte también. Me hace ver que tengo que aprender a seguir adelante sola. 

Tengo que aprender a decirme que sí a mi misma, a hacerme fuerte, quererme, aceptarme. Decirme que sí todos los días cuando me miro al espejo y cuando quiera hacer algo. Permitirme ser feliz.

Aunque la persona que esté a mi lado me diga que no.

Siempre he podido, siempre voy a poder.

jueves, 27 de mayo de 2021

Las cosas que duelen

Las cosas que duelen. 
Las preguntas que jamás quieres volver a hacer, las respuestas que no quieres volver a escuchar. 
La sensación de pérdida, de fracaso. De sentirte nada.

El dolor en el pecho cuando te das cuenta de que la buena época ha pasado.
Las dudas.

Las ganas de rendirse.

El darte cuenta de que en realidad, ya te has rendido. 

miércoles, 19 de mayo de 2021

Vivir en grises

Uno de los dolores más fuertes de las personas que nos estamos quedando ciegas es el sentir que tienes que dejar de hacer las cosas que te apasionan. Leer, hacer puzles, dibujar, escribir… son todas esas cosas que te entretienen, que te sirven para despejarte, para sentirte mejor, y que de pronto un día te das cuenta de que ya no tienes la capacidad para hacer. Por suerte, yo aún no he llegado hasta ese nivel, sin embargo, ya van 3 o 4 días en los que me duelen tanto los ojos y tengo tan mala vista que no puedo hacer ninguna de esas cosas. Tengo antojo de hacer un puzle desde hace días, pero no soy capaz porque los ojos me duelen demasiado. Tengo muchas ganas de leer, pero tampoco puedo. Y si estoy escribiendo esto ahora es gracias al modo “Dictar” que tiene Word, porque escribir, ahora mismo, tampoco puedo.

Creo que es muy difícil para las personas que no tienen este tipo de problemas entender hasta qué punto la vista es un sentido tan importante. Soy consciente de que se puede vivir siendo ciega, y conozco a personas maravillosas con mucha menos visión que yo y que aun así están logrando sus metas y sus sueños, pero eso no quita que cada día me levante envuelta en pánico pensando en ese día en el que al despertarme ya no vea nada, que todo sea gris y que ya no pueda hacer un puzle, o dibujar, o leer.

En realidad sé que tengo mucha suerte, que podría ser mucho peor, pero aun así no deja de dolerme algo que aún no entiendo porqué tuvo que pasarme a mí.

Que en este momento cosas tan simples como coger el móvil, responder mensajes, jugar a juegos… me sean tan complicadas es solo un pequeño avance de lo que sé que será mi futuro más tarde o más temprano, y aunque trabajo cada día para que esa pérdida total de visión llegue lo más tarde posible, hay días, como hoy, en los que me siento una completa inútil. En los que no puedo avanzar en un curso que me encanta, ni cuidar a mi hijo o mi sobrino, en los que no puedo despejarme, en los que no consigo hacer nada para sentirme mejor.

Ojalá tener una varita mágica que todo lo cure, ojalá aprender a vivir con la vista que me ha tocado, ojalá no sentirme como me siento y ser capaz de ser más positiva o de tomar ejemplo de esas maravillosas personas que me rodean y demuestran lo que es la verdadera superación día tras día. Ojalá no sentirme tan pequeña.

Cuiden su vista, cuiden todos sus sentidos, porque no saben el tesoro que tienen.

domingo, 9 de mayo de 2021

Antes de los veinte

Parece mentira cómo pasa el tiempo, cómo cambia todo. La vida que avanza, los sueños que se frustran, las cosas que consigues y las que nunca vas a lograr. Se supone que así es como funciona todo, que a todos nos pasa.

Pero están esos días en los que la tristeza te invade, en los que no recuerdas porqué eres feliz y de repente todo lo que te rodea deja de tener sentido. Parte de ti sabe que estás exagerando, que nada es tan malo, que hay muchas cosas buenas. Pero la otra siente que te engañas a ti misma, que lo que te rodea es una farsa, que en el fondo nada te sale bien. 

No sé muy bien cómo hablar de esas cosas que me afectan y que tanto me duelen. No sé responder a la pregunta de "¿qué te pasa?". No sé cómo alejarme de lo que me hace daño sin perjudicarme más aún. No sé cómo hacer para que las cosas dejen de afectarme tanto.


Recuerdo aquel verano que pasé contigo, y cada beso que nunca pasó se viste de fantasma cuando estoy dormido.

Solo tú sabes...


Es tan complicado tomar decisiones y cumplirlas... sobre todo cuando no te gustan, cuando las tomas por un bien futuro que aún no ves en realidad. Cuando lo haces para protegerte. 

Sé que mis sacrificios merecen la pena, sé que estoy donde quiero estar, sé que no voy a arrepentirme. 

Sé que tengo que restarle importancia a las cosas que perjudican mi salud mental cuando realmente no lo merecen, o cuando no puedo hacer más de lo que ya he hecho. 


No me importa el final del cuento, porque la trama la vivo más

Y cuando mañana alguien cuente mi historia, habrá una canción por cada vieja gloria

Porque sin errores nunca habrá un acierto, yo sé que es cierto.


Hoy me propongo cumplir mis objetivos, aunque sea poco a poco, aunque me cueste una vida entera. Y después me propongo relajarme, darme un capricho, hacerme un regalo. Quererme, cuidarme. 

Este año mis amigas y yo estamos cumpliendo los 30, pero en realidad una gran parte de nosotras sigue en la adolescencia, en aquellos años donde fuimos felices, antes de los veinte.