Las noches siguen siendo un infierno. Dormir es una odisea y en mi cabeza se agolpan pensamientos en todas las direcciones. Siento que me ahogo, que nunca podré dormir. Noches en vela, días que no acaban. Es como si me quemase todo el tiempo, como si estuviera bajo el agua sin mas aire y a la vez todo quemase.
Odio tanto no estar siendo capaz de superarlo. Pero tanto.
Y odio más aún irme a dormir. No imagináis el infierno que se crea en mi cabeza una vez cierro los ojos. Puro infierno, queriendo morir sin ser capaz.
Ya ni siquiera hablo con nadie de ello, no a fondo, no como lo siento. Quizá con mi hermana, porque pienso que es la única que va a aguantarme repitiendo lo mismo mil veces, quizá porque siento que es la única que nunca va a dejarme.
20 de enero, 6:10 a.m.
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Un día mas de sentir la tormenta en cada célula de mi piel, esa que mi cabeza no para, esa que no me da tregua. Ni aún con objetivos.
Intento escapar de todos los pensamientos que sé que me hacen daño, pero me persiguen. Siento que corren demasiado y que no tengo capacidad de esquivarlos. No sé cómo pedir ayuda ni cómo sobrevivir.
Ni siquiera sé exactamente de qué serviría. Es decir... ¿para qué vivimos? ¿cuál es el objetivo? Si consiguiera mis metas (independizarme, un trabajo estable que me guste, tener paz) ¿después qué? ¿qué se hace?.
Sigo sin soportar la idea de que él estará ahí el resto de mi vida. Viviendo la suya sin consecuencias por sus actos. Siendo el amigo perfecto, la persona perfecta, el novio perfecto. Y yo la mala. La exagerada. Siempre la negativa.
El 3 de febrero termina el camino que empecé en septiembre. Tengo mucho miedo. Y estoy enfadada con las circunstancias, con lo diferente que habría sido todo de otra manera. Con la frustración de estar dando un 20% porque no soy capaz de dar mas.
Sé la teoría de lo que debo hacer y pensar, de verdad que me la se. Pero no soy capaz de aplicarla. No soy capaz.
21 de enero, 21:10 p.m.
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Dormir con él me ayuda y me calma, aunque solo sea a través de un teléfono.
Recordar lo que se siente cuando le abrazo y le tengo cerca, esa calidez, ese tipo de amor.
Solo dos semanas.
Este sábado estaré con ellos, mi familia, mi calor.
Ayer fui capaz de hablar con las niñas y contarles todo lo que llevo sintiendo estos meses.
Sigo siendo la que lleva la responsabilidad de prácticamente todo, pero al menos no estoy loca. Me han dicho que tenga paciencia, que la edad tiene mucho que ver. Me he recordado a mi misma y creo que pueden tener razón.
Estoy bien rodeada. Soy fuerte.
22 de enero, 13:20 p.m
Te lloré hasta el extremo de lo que era posible
Cuando creía que era invencible
No hay mal que dure cien años,
Ni cuerpo que lo aguante
Y lo mejor siempre espera adelante
Y un día después de la tormenta,
Cuando menos piensas, sale el sol
De tanto sumar, pierdes la cuenta
Porque uno y uno no siempre son dos
Cuando menos piensas, sale el sol
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