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viernes, 14 de junio de 2019

Ésa sonrisa

¿Sabes ese momento, cuando recuerdas ésa sonrisa que provoca que tu mundo se vuelva del revés?
Esa sonrisa que automáticamente consigue que tengas un buen día.
La felicidad que te inunda, los  momentos, la paz que te invade...
Y sólo por una sonrisa.
No.
Sólo por el simple recuerdo de una sonrisa.
Pero es que esa sonrisa es diferente, es especial. Hace que te den ganas de saltar, reír, llorar de alegría.
Consigue que hasta el peor acontecimiento se convierta en algo hermoso.
Porque así es ella. Ésa sonrisa.
Irrepetible, única.
Y te das cuenta de que no necesitas nada más, que ya lo tienes todo.
Porque esa sonrisa está a tu lado.
Así que te pones en pie, vas hacia el espejo, levantas la cara...
Y allí está. Contigo.
Tu sonrisa.
La que es capaz de mover montañas y cruzar océanos.
La que te recuerda, una vez más, que puedes con todo.
Ésa sonrisa.
La de verdad. La única. La incomparable.
La tuya.

lunes, 10 de junio de 2019

Aprender a caminar sola

Ayer estuve muy mal, y en mitad de la desesperación me di cuenta de que no tenía nadie con quien hablarlo, a quién contárselo.

Lo explicaré mejor. Sí que tengo a personas con las que si necesito hablar van a escucharme, aconsejarme y hacer lo imposible para que me sienta mejor, pero... no conseguí que ninguna de ellas me diera el valor o la confianza suficiente como para hablarlo. Algunas porque creí que no lo entenderían, otras porque no serían imparciales, otras porque ya casi no hablamos y me resultaba raro hablar solo para eso, otras porque ya sabía lo que iban a decirme, por lo que al final, simplemente, no lo hablé con nadie.
El caso es que me di cuenta de pronto de que tenía que caminar sola. Y ahora otra vez he pensado en lo mismo. Me he dado cuenta de que cada vez hablo menos con la gente y me cierro más en mi.

Pero tampoco me apetece remediarlo.
¿Será que estoy volviendo a lo que pasé el verano pasado?


domingo, 9 de junio de 2019

Rendirse es necesario

A veces parece que el universo se pone de acuerdo para mandarte todos los pensamientos negativos de golpe en un día. Que te hace verlo todo negro, sin solución, triste. Y tu te quedas boqueando, en shock y sin recordar como se respira ni cómo se sigue adelante.

Se que esta sensación se pasará. Hay una parte de mi que lo sabe. Pero la otra solo piensa que siempre voy a seguir igual y que las cosas no van a solucionarse, que otras cosas irán a peor, que no hay remedio a nada.

Intento buscar soluciones para sentirme mejor conmigo misma, pero no son sencillas. Me rindo porque no me queda otra, y porque me lo debo permitir alguna vez. Rendirse es necesario en ciertas ocasiones.

Me estoy agobiando solo de seguir pensando. Necesito escapar de mi vida, aunque solo fueran unos días. Ojalá pudiera huir.

Siento que me estoy ahogando...

jueves, 6 de junio de 2019

Terrores

Estoy muy agobiada y asustada. Tengo que terminar el diario de campo, del que llevo poquísimos días y un retraso en la entrega de casi un mes. Tengo la semana que viene dos exámenes de segunda convocatoria, que si no apruebo me costarán segundas matrículas. 
He dejado un examen sin hacer, y ahora tendré que presentarme el 5 de Julio. 
Tengo que ir a gestionar las prácticas del año que viene, y echar la matrícula del niño en el colegio, y que Dani me de los papeles para la solicitud del comedor y el aula matinal. Tengo médicos con el niño, y también para mi.

Tengo la sensación de que me ahogo. Siento de verdad que me ahogo y que las obligaciones me aplastan. No quiero hacer nada, y ese "no quiero, no quiero, no quiero, no quiero" me define y me bloquea. Estoy absoluta y totalmente bloqueada.
Iba bien hasta la semana pasada, y no sé qué se ha torcido en mi cabeza para estar ahora mismo así. O quizá es que he esperado demasiado para todo. 
Siento que no puedo, aunque sepa que ya me he demostrado muchas veces que sí.

Necesito encontrar fuerzas en algún sitio o de alguna forma, y necesito dejar de sentirme como me siento, ya no solo en el ámbito académico o de obligaciones, si no en todo. En eso que me ronda la cabeza y me hace sentir una desesperanza enorme.


"Pero yo puedo, siempre podré"

martes, 4 de junio de 2019

La peor versión de mi

Soy un auténtico desastre.
Tengo un don especial, y sé que muchas personas darían un brazo por tenerlo, pero yo no lo aprovecho, simplemente lo malgasto, lo uso a última hora, lo dejo pasar sin conseguir todo lo que seria capaz si lo usara en condiciones.

Me cuesta muchísimo centrarme, no quiero estudiar, no quiero hacer trabajos, lo dejo para última hora, pierdo el tiempo, busco distracciones... cualquier cosa antes de hacer lo que debo.
Y luego me siento mal, y pienso en las pedazo de notas que podría sacar si hiciera un mínimo esfuerzo. Es más, pienso en las notas que de hecho saco con un mínimo esfuerzo, y lo brutales que serían solo con un hacer un esfuerzo medio. 
Hay amigos que piensan que mi capacidad para hacer las cosas a última hora y que salgan muy bien es una suerte, y yo lo veo una maldición. He sacado sobresalientes en exámenes donde solo estudié una tarde, en trabajos que hice en unas horas. Y sí, los hice bien, ¿pero imagináis cómo hubieran salido si fuera capaz de ser constante desde el principio? 

Tengo una capacidad increíble para retener información, entiendo textos con rapidez, soy buena redactando... solo con ir a clase ya tengo el 90% hecho de cara a los exámenes. Pero no lo aprovecho. No voy a clase, no estudio ni un mínimo, y, al hacer los trabajos el último día, los hago rápido y corriendo, por lo que salen mucho peor de lo que podrían ser.
Llevo tres años en la carrera, y salvo el primer semestre del primero, no he sido capaz de ser constante, de estudiar más a menudo, de esforzarme. Me bloqueo en un "no tengo ganas, no quiero", y finalmente no lo hago. Y pierdo oportunidades inigualables. 

Podría ser el mejor expediente académico de mi carrera, y, aunque suene creído, sé que realmente podría serlo, si me hubiera dado la gana de ponerme a ello. Pero no, prefiero quedarme en la media, prefiero quedarme en las segundas convocatorias, en el mínimo esfuerzo... y me pierdo. Y luego me siento mal, y me odio a mi misma, y me enfado, y me prometo que el año que viene cambiaré las cosas.
Pero luego nunca las cambio.

Y aquí sigo, a 19 horas de un examen cuyos apuntes no he tocado, con un trabajo sin terminar que lleva ya dos semanas de retraso en la entrega, y sin hacer nada. Habiendo perdido todo el día, toda la semana. 
Me siento gilipollas, en serio. Ojalá algún día arregle mi cerebro, porque vaya desperdicio...