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miércoles, 10 de febrero de 2016

Una de dos

¿Como empiezo a escribir? ¿Como suelto todo lo que necesito?

Realmente no se como empezar. Han sido dos días... en fin. Dos días.
Dos días que me han recordado toda una vida. Toda una vida que nunca será.

Tengo muchas ganas de llorar, muchísimas. Pero muchísimas. Sabía que este día llegaría, sabía que acabaría pasando... no sabía que sería tan pronto, y no me lo esperaba.
Tener una herida que ya casi no sangraba y que de pronto se desborde, y te queme por dentro.
Le he tenido tan cerca... y entonces esa imagen de ella igual de cerca, que casi me hace morir de dolor en ese mismo instante

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Lo anterior es una entrada que empecé a escribir ayer por la noche. Tuve que dejarla porque me surgió algo que hacer, y cuando volví ya no me apetecía escribir. Así que me puse a leer un libro de Neruda (20 poemas de amor y una canción desesperada) y acabé publicando uno de sus poemas.
Aún así me ha parecido bien dejar ese trocito inacabado, pues al fin y al cabo así me sentía cuando lo puse. 
Hoy me siento diferente, hoy he vuelto (de nuevo) a la realidad y me siento mucho mejor. 

A veces no podemos evitar cegarnos, simplemente no se puede. Sobre todo en situaciones difíciles, donde echas de menos mas que nunca ciertas cosas. Cuando anhelas con todas tus ganas esa "familia" que nunca tendrás.
Pero al fin y al cabo son eso, momentos, y después de pasarlos vuelves a ver tu día a día, tu maravillosa realidad, y recuerdas que hay cosas que no merece la pena recuperar, porque estás mucho mejor sin ellas, aunque duela aceptarlo.

Definitivamente siempre le echaré de menos, pero es un sentimiento al que me acostumbraré, igual que me acostumbré a ese dolor inmenso que me dejó huella para siempre cuando supe que estaban juntos, y la certeza de que jamás volvería a besar sus labios me aplastó.
Porque lo tengo claro y lo tendré siempre, después de ella, yo nunca más.

La isla que han sido estos dos días se acabó, y hay que volver a sonreír de verdad, por méritos propios, mirando hacia delante.
Y hay que ser feliz

X

Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo. 


He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos. 


A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos. 


Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces. 


Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana? 


Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa. 


Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.


Pablo Neruda. 20 Poemas de amor y Una canción desesperada

domingo, 7 de febrero de 2016

Volver a la realidad

Te echo de menos. Claro que te echo de menos, ¿Como no voy a echarte de menos? Echo de menos tus partes buenas, esos momentos en los que me sentía la persona mas feliz del mundo simplemente porque te tenía a mi lado, echo de menos tu forma de hacerme reír, tus caricias, tus besos, tu sonrisa. Echo de menos también el sexo contigo, no solo por el simple placer, sino por la complicidad y confianza que compartíamos, por las risas, las miradas, sentir tu piel junto a la mía. Echo de menos todo eso y más, porque has sido la persona con la que mas cosas he compartido, la que cambió mi vida para siempre.
Y cuando pasan días como el de ayer, en el que por un momento pareció que todo podría ser como antes, me duele el alma. Me duele porque recordé mas que nunca todo eso que acabo de describir, porque sentir tu mano en mi piel fue como volver a sentirme en casa, en familia, como sentir que recupero una parte de mi. 

Pero luego vuelvo a la realidad, recuerdo de quien te rodeas ahora, recuerdo todo lo que nos hemos hecho y todo lo que ha pasado entre nosotros. Recuerdo tus partes malas, y también las mías. Recuerdo nuestra vida juntos, mi forma de estancarme a tu lado. Recuerdo todo lo que he conseguido desde que ya no estás. Recuerdo los gritos, los llantos, el sentirme la peor mierda del mundo. Recuerdo las veces en las que no era feliz y buscaba los brazos de otra persona, cosa que odio recordar pero que es cierta, recuerdo cosas que odio de mi misma, recuerdo todo lo que era y que no quiero volver a ser.
Recuerdo todo ese dolor, ese romperme por dentro, esa sensación de que me hundo para siempre sin posibilidad de volver a subir, ese hueco en el pecho que me dejaste, que me sangró durante tantísimo tiempo, que aún sangra a veces cuando le miro a él y recuerdo que nunca nos verá juntos. Cuando recuerdo que lo único que siempre quise, jamás lo tendré.

Pero ¿sabes? Sobreviví. Conseguí seguir adelante y curarme las heridas, he conseguido ser mejor persona. Estoy consiguiendo mis metas. Si sigo así, este año por fin seré universitaria, ¡Universitaria! Después de tantos años...
Gracias a todo lo pasado contigo he descubierto cosas de mi misma que no sabía, tanto buenas como malas, y he descubierto como son los que me rodean, quien es mi familia, mi verdadera familia. Y he crecido. Y me siento mejor.

Siempre intento no hablar mal de ti, y cuando lo hago siempre añado que si te preguntan a ti dirás cosas iguales o peores de mi, porque al fin y al cabo las versiones dependen de quien las cuenta, y nadie es tan bueno ni tan malo. Pero aunque no seas ni tan bueno ni tan malo, lo que si tengo claro es que no te quiero en mi vida, que no te quiero a mi alrededor mas de lo necesario.

Aunque a veces cueste, aunque aún te eche de menos.

A veces pienso que te echaré de menos toda la vida, quizás es algo que nunca podré evitar, igual que seguramente mi madre echa de menos a mi padre. Pero también, precisamente por ese mismo ejemplo que tengo en ella, por lo que he vivido yo con ellos, se que no voy a caer en esas ganas de volver a tenerte cerca, y que haré lo imposible por no caer nunca.

Siempre por él, porque el primero en mi vida es él, y porque jamás dejaré que sufra como sufrí yo.
Y también porque no dejaré que vuelvas a romperme. Porque quiero ser siempre yo, y porque ahora soy fuerte y pienso seguir así.

viernes, 5 de febrero de 2016

Selectividad

Estoy estudiando y he visto ya los exámenes de selectividad, y el calendario, y he entrado en pánico. 
Estamos a 5 de febrero, quedan exactamente 4 meses y nueve días para mis exámenes. Me agobio, voy a explotar. AAAGGHH

Pero venga, voy a sobrevivir, yo se que voy a sacarlo y que en septiembre seré universitaria, que sí, que yo puedo

Me he puesto la cuenta atrás, para mirarmela de vez en cuando. 

Os juro que si apruebo voy a montar una fiesta muy gorda

jueves, 4 de febrero de 2016

Hilos en equilibrio

Estoy tan mareada estos días, tan entre una cosa y otra...
Odio que me vuelvan loca, y odio volverme loca. Si me quieres bien y si no también, lo que no soporto es ese "si pero no" ese "a veces" 
No me gusta que me utilicen ni sentirme como me siento ahora mismo. Intento restarle importancia, y de hecho ni siquiera se porque se la doy, pero no me gusta como estoy. No se si es que se ha mezclado todo a la vez o si es que me afecta todo mas de lo que creo. 
Hubiera preferido mil veces que las cosas se quedaran como estaban el viernes.
Se que se me va a pasar, y se que no tardará mucho, pero tengo que seguir aprendiendo a no depender de esto, y parece que lo llevaba bien, pero de pronto vuelve y doy pasos hacia atrás. No quiero volver a esto de nuevo, de verdad.
No se como no aprendo, no se como no me conozco ya y me veo venir.
Y no se como puedo tener tan mala suerte

Irene, despierta, cambia el chip, da la vuelta, Vuelve al punto de inicio, a ese lugar en el que estabas segura y aprendiendo.
Poco a poco, se que poco a poco. 

Siempre me pasa lo mismo, ¿verdad? querer llamar la atención, querer destacar, querer que me quieran. Pero sé que mejoraré, y sé que puedo volver a sentirme bien, pero bien de verdad, sin pensar en nada mas que mi sonrisa, sin que nada que no sea yo la condicione.



Una vez mas, casi continuamente, vuelvo a caer y volveré a equivocarme, mucho mas fuerte si cabe.
La vida es un hilo en equilibrio que al separar dos puntos equidistantes puede acercarles
Se necesita todo, todo lo bueno y lo malo que tengas en ti
Aunque después te baste una sonrisa para fundir todo un invierno de hielo, para empezar desde cero