Ayer escribí que está siendo un mes increíble. Y lo está siendo, es real.
¿Desde cuando he tenido yo un mes de octubre bueno? Justamente octubre, que desde el año 2014 es simplemente el infierno en vida.
Y de pronto este año no, de pronto este año me siento viva, me siento fuerte y con ganas, y ha sido un mes simplemente maravilloso. Sigue siéndolo.
Desde la última semana de septiembre siento que he recuperado vida. No sé si será el tiempo que ha tardado en hacer efecto la nueva medicación, o si el hecho de eliminar de forma absoluta a Dani de mi vida, o la mezcla de todo un poco. Pero, de nuevo, vuelve a no haber ruido en mi cabeza. No me estoy volviendo loca, duermo bien, no me persiguen las pesadillas, sonrío, tengo ganas de hacer cosas... y esas fuerzas no dependen de nadie. Estoy bien el día que paso en casa sin hacer nada, en la cama, leyendo, jugando o haciendo puzles, y estoy bien el día que salgo, que veo a mis amigos o que paso una noche de fiesta. Estoy tranquila, estable.
Pero reconozco que a veces siento que es una estabilidad efímera, que en cualquier momento Dani vuelve a escribirme algo que me hunda y ya no salgo, o que me abandone alguien cuya pérdida me duela, o que el hecho de volver a salir mas y conocer gente me haga volver a conocer a alguien nuevo al que engancharme y volver a empezar la rueda.
Aún no me fio de mi misma, de mi criterio o mi manera de ver las cosas en ciertos aspectos, siento que me queda mucho por aprender, mucho por sanar y mucho por trabajar. Pero poco a poco lo estoy consiguiendo, y pienso que estoy dando los pasos correctos.
Amo a José Manuel, creo que estoy aprendiendo a disfrutar de nuevo del tiempo a su lado, ese hábito que pareció perderse en 2024. Siento que nos estamos entendiendo, incluso pese a los conflictos. Le echo profundamente de menos cada vez que no le toca estar conmigo, y me siento mas en paz cuando se que está en casa, cuando hacemos planes, cuando hablamos y me cuenta cosas, cuando me deja abrazarle y darle cariño...
Creo que los mejores momentos de mis días son esos en los que entra en mi cuarto, se sienta o tira en la cama y aparece la perra a tirarse sobre ambos, y empezamos esa guerra entre hablar y luchar con la intensidad de Gala. Me gusta incluso el simple hecho de sentarnos en el sofa a ver una serie o una peli, sin nada mas. Estoy deseando poder mudarnos y tener nuestro propio espacio, solo suyo y mio.
También Gala me da la vida. Tanto rato pegada a mi, jugando, pidiendo amor, dando abrazos. Muy a menudo la miro y no entiendo cómo Dani ha podido renunciar a ella, a vivir esa felicidad que transmite, a compartir el amor infinito que traspasa. Cómo puede no interesarle estar con ella, él, que parecía quererla tanto, y que ya lleva meses siquiera sin verla. Yo no podría. Es mi familia.
Familia. El amor que me rodea, la suerte. El mundo es una cosa muy rara y muy fea, pero siento que últimamente hay rayitos de luz, que la paz se sigue acercando y que no está todo perdido.
Que la paz de este octubre, hasta ahora siempre negro, sea el comienzo de algo bueno.