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lunes, 10 de junio de 2019

Aprender a caminar sola

Ayer estuve muy mal, y en mitad de la desesperación me di cuenta de que no tenía nadie con quien hablarlo, a quién contárselo.

Lo explicaré mejor. Sí que tengo a personas con las que si necesito hablar van a escucharme, aconsejarme y hacer lo imposible para que me sienta mejor, pero... no conseguí que ninguna de ellas me diera el valor o la confianza suficiente como para hablarlo. Algunas porque creí que no lo entenderían, otras porque no serían imparciales, otras porque ya casi no hablamos y me resultaba raro hablar solo para eso, otras porque ya sabía lo que iban a decirme, por lo que al final, simplemente, no lo hablé con nadie.
El caso es que me di cuenta de pronto de que tenía que caminar sola. Y ahora otra vez he pensado en lo mismo. Me he dado cuenta de que cada vez hablo menos con la gente y me cierro más en mi.

Pero tampoco me apetece remediarlo.
¿Será que estoy volviendo a lo que pasé el verano pasado?


domingo, 9 de junio de 2019

Rendirse es necesario

A veces parece que el universo se pone de acuerdo para mandarte todos los pensamientos negativos de golpe en un día. Que te hace verlo todo negro, sin solución, triste. Y tu te quedas boqueando, en shock y sin recordar como se respira ni cómo se sigue adelante.

Se que esta sensación se pasará. Hay una parte de mi que lo sabe. Pero la otra solo piensa que siempre voy a seguir igual y que las cosas no van a solucionarse, que otras cosas irán a peor, que no hay remedio a nada.

Intento buscar soluciones para sentirme mejor conmigo misma, pero no son sencillas. Me rindo porque no me queda otra, y porque me lo debo permitir alguna vez. Rendirse es necesario en ciertas ocasiones.

Me estoy agobiando solo de seguir pensando. Necesito escapar de mi vida, aunque solo fueran unos días. Ojalá pudiera huir.

Siento que me estoy ahogando...

jueves, 6 de junio de 2019

Terrores

Estoy muy agobiada y asustada. Tengo que terminar el diario de campo, del que llevo poquísimos días y un retraso en la entrega de casi un mes. Tengo la semana que viene dos exámenes de segunda convocatoria, que si no apruebo me costarán segundas matrículas. 
He dejado un examen sin hacer, y ahora tendré que presentarme el 5 de Julio. 
Tengo que ir a gestionar las prácticas del año que viene, y echar la matrícula del niño en el colegio, y que Dani me de los papeles para la solicitud del comedor y el aula matinal. Tengo médicos con el niño, y también para mi.

Tengo la sensación de que me ahogo. Siento de verdad que me ahogo y que las obligaciones me aplastan. No quiero hacer nada, y ese "no quiero, no quiero, no quiero, no quiero" me define y me bloquea. Estoy absoluta y totalmente bloqueada.
Iba bien hasta la semana pasada, y no sé qué se ha torcido en mi cabeza para estar ahora mismo así. O quizá es que he esperado demasiado para todo. 
Siento que no puedo, aunque sepa que ya me he demostrado muchas veces que sí.

Necesito encontrar fuerzas en algún sitio o de alguna forma, y necesito dejar de sentirme como me siento, ya no solo en el ámbito académico o de obligaciones, si no en todo. En eso que me ronda la cabeza y me hace sentir una desesperanza enorme.


"Pero yo puedo, siempre podré"

martes, 4 de junio de 2019

La peor versión de mi

Soy un auténtico desastre.
Tengo un don especial, y sé que muchas personas darían un brazo por tenerlo, pero yo no lo aprovecho, simplemente lo malgasto, lo uso a última hora, lo dejo pasar sin conseguir todo lo que seria capaz si lo usara en condiciones.

Me cuesta muchísimo centrarme, no quiero estudiar, no quiero hacer trabajos, lo dejo para última hora, pierdo el tiempo, busco distracciones... cualquier cosa antes de hacer lo que debo.
Y luego me siento mal, y pienso en las pedazo de notas que podría sacar si hiciera un mínimo esfuerzo. Es más, pienso en las notas que de hecho saco con un mínimo esfuerzo, y lo brutales que serían solo con un hacer un esfuerzo medio. 
Hay amigos que piensan que mi capacidad para hacer las cosas a última hora y que salgan muy bien es una suerte, y yo lo veo una maldición. He sacado sobresalientes en exámenes donde solo estudié una tarde, en trabajos que hice en unas horas. Y sí, los hice bien, ¿pero imagináis cómo hubieran salido si fuera capaz de ser constante desde el principio? 

Tengo una capacidad increíble para retener información, entiendo textos con rapidez, soy buena redactando... solo con ir a clase ya tengo el 90% hecho de cara a los exámenes. Pero no lo aprovecho. No voy a clase, no estudio ni un mínimo, y, al hacer los trabajos el último día, los hago rápido y corriendo, por lo que salen mucho peor de lo que podrían ser.
Llevo tres años en la carrera, y salvo el primer semestre del primero, no he sido capaz de ser constante, de estudiar más a menudo, de esforzarme. Me bloqueo en un "no tengo ganas, no quiero", y finalmente no lo hago. Y pierdo oportunidades inigualables. 

Podría ser el mejor expediente académico de mi carrera, y, aunque suene creído, sé que realmente podría serlo, si me hubiera dado la gana de ponerme a ello. Pero no, prefiero quedarme en la media, prefiero quedarme en las segundas convocatorias, en el mínimo esfuerzo... y me pierdo. Y luego me siento mal, y me odio a mi misma, y me enfado, y me prometo que el año que viene cambiaré las cosas.
Pero luego nunca las cambio.

Y aquí sigo, a 19 horas de un examen cuyos apuntes no he tocado, con un trabajo sin terminar que lleva ya dos semanas de retraso en la entrega, y sin hacer nada. Habiendo perdido todo el día, toda la semana. 
Me siento gilipollas, en serio. Ojalá algún día arregle mi cerebro, porque vaya desperdicio...



martes, 28 de mayo de 2019

Las cosas que no pude responder

28 de Mayo. Cuatro meses sin escribir. Creo que es la primera vez que pasa tanto tiempo desde que en 2014 volví a usar esta vía de escape. No sé si eso significa que he estado lo suficientemente bien como para no necesitarla, o si he estado escondiendo, apartando y rehuyendo los sentimientos negativos.

Suelo preguntarme por qué. Por qué soy tan intensa en todos los sentidos, por qué tengo tantos nudos en la cabeza, por qué me cuestan tanto las cosas, por qué le doy vueltas a todo. Por qué no consigo olvidar.
¿Por qué no puedo olvidar? ¿Avanzar? Siento que estoy estancada emocionalmente en un lugar que no me gusta, que me hace sentir cosas que odio, que no me deja vivir de forma sana. Y tras tanto tiempo, sigo sin saber como seguir adelante cuando pienso en ello, cuando los fantasmas me cubren y lo vuelven todo negro.

Creo que hoy es la primera vez que en vez de la rabia, me ha invadido la tristeza. No sé si eso es un paso hacia delante o hacia atrás, o simplemente no es ningún paso. Pero creo que prefiero esta tristeza a la rabia agresiva, visceral y dañina que suele apoderarse de mi cuando ciertos pensamientos me atrapan. 

Sigo sintiendo que no soy suficiente, sigo sintiendo que no sé si hice bien, si tomamos la decisión correcta. Sigo sintiéndome atrapada, incluso cuando estoy feliz. Sigo sin saber cómo va a acabar esto. Sigue doliéndome el pecho, sigo notando el agujero negro que hace que todo el dolor se cuele y me invada.
Me paso el día deseando que existieran las máquinas del tiempo, y en el fondo sé que esa nunca será la solución, aunque todo mi ser desee que ciertas cosas nunca hubieran pasado.
Y vuelvo a ir del odio a la tristeza, de la confusión a la duda. Y vuelvo a llorar, una vez más.

Entonces pienso en Rocío, en sus palabras de hace ya... 15 años, que se dicen pronto. "Tu estás aquí, llorando, pero piensa, ¿cómo está él? ¿está igual? No, está feliz y tranquilo mientras tu estás aquí así"
Han pasado 15 años y me sigo sintiendo idiota al recordar aquello. Y me vuelvo a sentir idiota al darme cuenta de que lo repito una y otra vez, aunque las personas que lo causan sean distintas. Tengo la voz de Rocío sonando en mi cabeza, su cara de enfado, frustración y preocupación, y la quiero cien veces más que ayer. 

Estoy pensando en aquel año, aquel curso 2014/15, y me estoy dando cuenta de que pude. Pude. Pude incluso con el shock de que todo aquello me provocara pérdida de visión en el ojo derecho, que siempre había tenido bien. Mi salud no pudo tanto, pero yo si, mi salud mental y emocional pudo. Saqué primero de bachillerato, después de tantos años. Sobreviví al infierno, al dolor máximo, a las mentiras, a la guerra. Fui feliz. 
Después de aquello fui feliz, realmente feliz. Tras junio de 2015 comencé la época más feliz de mi vida, y no estoy exagerando. No recuerdo en toda mi vida una época más feliz que aquella. 
Se fue a la mierda de golpe, por volver a ser la estúpida que se deja influenciar por quien no busca nada bueno para ella, si no para si mismo. Supongo que ser una idiota no se supera tan fácilmente.
Echo mucho de menos a aquella Irene de 2015/2016. La que sacó solo nueves y dieces en segundo de bachillerato, un 11,5 en selectividad y tres matrículas de honor en su primer semestre de universidad. Estoy muy orgullosa de aquella Irene. Pero ahora no sé cómo rescatarla y hacer que vuelva.

Seguiré intentándolo.



¿Por qué aún sientes dentro de tu pecho todos los latidos de mi cuerpo?
¿Por qué no dejo de sentir que todavía formas parte de mi piel?
¿Por qué decides que te quieres volver loca cuando yo me he vuelto cuerdo?
¿Por qué intentamos avanzar mirando de reojo lo que pudo ser?
¿Por qué las cosas que arreglamos al besarnos las rompemos con palabras?
¿Por qué si yo te digo "adiós"... el corazón me dice "inténtalo otra vez"?
¿Por qué parece que sólo nos entendemos con las luces apagadas?
¿Quién diablos sabe calcular bien la distancia que debemos mantener?
El corazón... es un alumno limitado que nunca aprende.
El corazón... siempre la misma asignatura para septiembre.

¿Por qué es tan raro que el amor siempre resiste mucho más de lo que dura?
¿Por qué hay cuestiones en mi piel que sólo puede respondérmelas tu piel?
¿Por qué si vuelves a mandar algún mensaje aún se me rompen las costuras?
¿Por qué hacemos cosas que juramos que no llegaríamos hacer?
¿Por qué si aún sientes lo de antes tus ojos me dicen "ya no me haces falta"?
¿Por qué si siento lo de siempre no me atrevo a decirte "quédate"?
¿Por qué será que la felicidad ya nunca nos devuelve la llamada?
Creo que llamaré a esta canción "las cosas que no pude responder".
El corazón... que sale a caminar con los cordones desatados.
El corazón serán los restos de un tal vez que no ha cicatrizado.
El corazón parece ser que está empeñado en que lleguemos tarde…
El corazón…que ya está acostumbrado a caminar sobre un alambre...
El corazón...