Aviso a navegantes

Soy responsable de lo que escribo, no de lo que usted entienda o interprete

domingo, 1 de marzo de 2026

Hoy empiezo por mi

Te he visto quedarte quieta cuando todo se cae
Guardando la calma para que nadie se asuste
Te tragas el miedo, sonríes de frente
Dices "estoy bien" aunque no lo sientas


Fue el 17 de marzo. Me centré en protegerle, en decirme a mi misma que había sido mi culpa, que él jamás me haría algo así. Que es buena persona.
Le protegí con mi silencio, y luego le protegí con mis palabras.

Pero él no lo hizo. Él no solo no me protegió, si no que usó un supuesto arrepentimiento para victimizarse. No respetó mis necesidades o peticiones. Durante meses se convirtió en la víctima.
Me convirtió a mi en el verdugo porque quise sacarlo de mi vida, porque puse límites.
Y yo seguí callando.

Pero no hay máscara que tape el cansancio
Ni sonrisa que esconda lo que duele el silencio
A veces el cuerpo habla por lo que callas
Y se cansa de sostener lo que ya no pesa igual


El mundo se me vino encima cuando ya no pude mas. Una baja laboral, la incapacidad de seguir adelante. Una oscuridad interna absoluta que me engullía. Terapias y medicamentos que no daban resultado. Seguir adelante aunque no tuviese fuerzas. 
Pensar en mi hijo, en mis amigos. Incluso en él.

Te enseñaron a cuidar antes de cuidarte
A ceder, esperar, entenderlo todo
Pero nadie te dijo que también se vale decir "No puedo"
Y cerrar la puerta un rato

Diecisiete años de cuidarle, acompañarle, apoyarle, ayudarle a crecer y avanzar. Diecisiete años de señales que me decían una y otra vez que me marchase. Diecisiete años de amarle y de creer, pese a todo lo que había en contra, que era el hombre de mi vida. Que estábamos hechos para estar juntos.
Me lo robó todo en menos de una hora.
Volví a sufrir su egoísmo. Una vez más.

El amor no se mide en cuánto aguantas 
Si no en cuánto te eliges cuando todos se van
No hace falta tocar fondo para renacer
A veces basta con querer volver a ti

He aguantado demasiado, demasiadas veces. No solo con él, si no con muchas personas. Yo nunca, o casi nunca, he sido mi primera opción. Y eso me ha hecho perder oportunidades. 
Sin embargo hubo veces que sí me cuidé. Cuando decidí superar miedos, plantarme y continuar estudiando. Cuando busqué toda la ayuda necesaria para aprender a ser buena madre. Cuando abandoné un master que me hacía daño. Cuando cerré relaciones.
Cuando decidí no perdonar lo que él me había hecho. No otra vez. Cuando aprendí que no podía seguir perdonándoselo todo siempre.

No le debes explicaciones al pasado
Ni permiso a nadie para estar en paz

Me he ganado cada una de las cosas que tengo. No me han regalado nada. No ha sido fácil. He pasado noches en vela de estudio, horas de más trabajando, he luchado con demonios internos, con los externos. Contra todas las piedras del camino. Las sociales, las de salud, las laborales, las familiares.

Me tocó enfrentarme a las oposiciones de mi vida en mitad de la tormenta. Con la vida aplastándome, con la rabia incontrolada, con las continuas ganas de morir. Sin capacidad de concentración, sin fuerzas para salir de la cama, sin ganas de respirar.
Y aún así aprobé dos exámenes. En muy poco tiempo, dando solo un 10% de lo que podría haber dado estando en buenas condiciones. Lo intenté, lo luché.

Su final de año fue maravilloso, el mío horrible. El profundo sentimiento de injusticia de que todo le vaya bien a la persona que te destrozó la vida, que no tenga consecuencias después de hacer algo como lo que él me hizo.
El último examen era después de esas navidades infernales, de ese primer mes del año oscuro y frío.
Lo he suspendido. 
Y ya no puedo optar a la plaza por la que llevo soñando desde aquel 15 de septiembre de 2021, cuando pisé mi despacho como trabajadora social por primera vez. 
Si estando tan mal conseguí llegar a la última fase... ¿qué no habría conseguido estando bien, o al menos mas estable?

Hoy empieza por ti, no por el mundo, no por nadie más
Ya diste demasiado sin medir, ahora te toca respirar
No es egoísmo, es sobrevivir, aprender a ser tu prioridad
Hoy empieza por ti, porque si tú no estás, no hay hogar

Hoy empieza por ti, aunque tiemble el suelo al caminar
Porque elegirse también es amar
Y sanarnos siempre se ve igual
Ya diste todo, ahora sí te toca florecer aquí

Se me olvida demasiado a menudo la fuerza que tengo, la resiliencia, la capacidad de seguir. Tengo a personas a mi alrededor que me lo recuerdan constantemente. Personas que incluso me admiran, aunque yo no termine de entender por qué.

No sé qué objetivos marcar ahora. No sé muy bien cómo seguir o hacia qué dirección. Pero me he prometido que voy a pensar en mi, que no puedo seguir pensando siempre en los demás.
Que quizá el karma no exista, pero que al menos sé con certeza que soy la única de los dos que puede dormir con la conciencia limpia, limpia de verdad, no con una versión distorsionada de los hechos que he creado para poder soportarme a mi misma, tal y como ha hecho él.

Estaba mejor, y ese suspenso me ha recordado todo lo que he perdido desde aquel 17 de marzo. Todo lo que ha pasado, todo lo que ya no tengo ni tendré.
Pero ayer conseguí salir de la cama. He conseguido ganar al insomnio, 
Y aunque ahora esté llorando a mares mientras él vive un fin de semana tranquilo y feliz, aunque estos tres días hayan sido una oscuridad absoluta... mañana pensaré solo en mi. Solo en lo que merezco, en lo que me he ganado. 

No sé qué camino voy a seguir, pero sé que será solo mío. 

Hoy empieza por ti
Y esta vez no mires atrás



Descubrí esta canción gracias a Instagram, y sentí que me hablaba a mi. Sé que hay muchas personas con los mismos sentimientos que yo, que han pasado cosas horribles, que piensan más en los demás que en sí mismas. Sé que hay personas muy fuertes con muy poco reconocimiento. 
Ojalá aprendamos a empezar por nosotras.