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jueves, 2 de abril de 2026

No me ves porque no estoy

Hoy he tenido dos sesiones de terapia. Una por la mañana, con la experta en violencia sexual, y por la tarde una de urgencia con mi terapeuta de siempre.

Ambas me han dicho lo mismo en una cosa, que tengo derecho a estar enfadada, que ese sentimiento me grita cosas, y que es necesario sacarlo fuera, que cuando intento tragarlo se vuelve contra mi, y es cuando llegan las ideas en las que quiero hacerme daño.

He dudado de mi mismo estos días, y esa rabia, ese enfado, ese desbordamiento... es muy complicado.
No me apetece hacer absolutamente nada. Ni salir, ni moverme de la cama, ni jugar, hacer puzles, máster... no me sale nada. 
Respirar me agota.
Y la rabia me corroe.

Me han dicho "tiempo", y Maria me ha recordado que en la sesión de la semana pasada ya estaba mejor, y que el problema ha sido más la vuelta y la sensación de empezar de nuevo que la pérdida. Que puedo estar orgullosa porque esta vez me he priorizado. Que él dio el primer paso, el empujón. Pero que me di cuenta a tiempo de lo que no merecía, y no me dejé llevar por un camino que no es el mio.

Es algo que nunca había conseguido con ninguna de mis relaciones, avanzar sin caer al menos dos veces. Ni siquiera mis amigos me creían al contárselo, tuve que enseñar la conversación y que viesen que, por una vez, dije que no. Y eso está bien.

Pero me sigue corroyendo la rabia. Mis terapeutas me han dicho que la suelte, que diga todo lo malo que pienso de él, que lo grite, que me desahogue, que recuerde todas y cada una de las veces que me hizo daño o que supe que no estaba donde debía estar. Que recuerde esos valores que tantísimo chocan con los míos.

Me han hablado de límites, de mi próxima relación y de cómo ponerme primero. Y tengo claro que, esta vez, de verdad va a ser un nunca mas, lo sé. Quizá eso signifique estar soltera el resto de mi vida, pero quizá también haya suerte y en un futuro encuentre a un Germán, a un Joshua... o a una yo misma. Porque no merezco menos de lo que doy, de lo que ofrezco y entrego.
Y a mi no me cuesta, no me es difícil.

Le he hablado mucho a mis amigos estos días de mis propios fallos, de mi mal genio o las cosas que he dicho y no debía, y todos me han dicho lo mismo, que aunque me haya equivocado, fue una respuesta al llegar al limite, que la ultima vez que ellos me vieron explotar fue siendo adolescente, y que todas las veces que he explotado a ese nivel con mis parejas ha sido a raíz de enfadarme por errores que se repetían una y otra vez en el tiempo.

No quiere decir que este bien, pero me ha hecho ver que es cierto, que tengo muchísima paciencia, y que si jamás he llegado a gritar o a hablar mal a mis amigos, a las personas con las que convivo... estoy segura de que habrá alguien ahi quien, siendo mi pareja, tambien me dará la paz necesaria para no llegar a esos límites. 

Pero voy a darme mucho, mucho, mucho tiempo, muchísimo. Voy a centrarme en mi, en mis objetivos, en mis metas. Ojalá ser capaz de mantenerme fuerte, ojalá poder lanzar la rabia.

Aunque ahora me queden semanas de ser un guiñapo en mi cama, sabiendo que él está de fiesta y en paz en mi ciudad, a dos pasos de mi. Aunque ahora me quede enfrentar el miedo a la operación, la soledad de la rutina perdida. 

Que complicado gestionar la rabia. Pero que alivio poder decir abiertamente que alguien no se ha portado bien conmigo, sin esa necesidad de defender y justificar.

lunes, 30 de marzo de 2026

Rabia, miedo, decepción

Otro puto día sin parar de llorar. Sin parar.

El domingo, el puto domingo. No para de dar vueltas en mi cabeza, no paro de pensar en que anoche me decia que queria estar conmigo y que hoy me dice que el domingo. Y me pone de excusa que tiene planes con su familia, como si fuese una gilipollas, como si no le conociese a él y a sus rutinas, como si no fuera obvio que le doy exactamente igual. 

Me habla de lo mal que lo he hecho yo, de que le hice sentir menos. Me corroe la rabia, y me dan ganas de publicar absolutamente todas nuestras conversaciones y que se vea quien es el puto inmaduro que no sabe que en una relación las cosas se hablan, que se calló todo lo que le dolía hasta que explotó, y que ahora se empeña en resaltar que ninguno de los dos ha sido el malo.
Es lo unico que le importa, lo único. Su puta imagen, el quedar bien, el decir "he pedido perdon, se que me he equivocado" ya se ha quedado tranquilo, con su libro cerrado porque le he dicho que todo bien. Es lo unico que le importaba. No yo, no nosotros. Él. 

Y uso esta vía de escape porque al menos necesito soltar de alguna manera, porque estoy harta de protegerles, porque estoy harta de callarme siempre. Porque hice lo mismo con Dani, con Fran. Porque se que soy una inmadura al publicar cosas y no lavar los trapos sucios en casa, pero es que no puedo, no me es suficiente, no me sirve con hablar conmigo misma o la gente que me rodea, porque lo que necesito es volver atrás y no haberle conocido nunca, haberme querido y no haber ido detrás de él como la soplapollas que soy. Porque se ha quejado toda la relacion de como sus ex no le han valorado y como le han hecho sentir menos, pero ¿sabéis que? Que a saber qué hizo él, porque yo sé que le he valorado, sé que siempre le he dicho todo lo que se esforzaba, todo lo bueno que hacía, pero tambien se equivocaba, y cuando me lleva al limite un enfado porque se ha repetido demasiadas veces, la mala soy yo, que le hablo mal y le digo cosas hirientes. Pero no me lo dice, no se plantea el hablar como personas adultas. Decide dejarme. Yo le di mil oportunidades de mejorar y él no me ha dado ni una. Porque no valgo nada para él, porque soy un cero a la izquierda, porque soy nada.

Pero él se ha quedado en paz. Él se queda con que nadie ha sido malo y solo era incompatibilidad.

Una mierda. Una auténtica mierda. No se hace lo que él ha hecho a alguien a quien quieres. No se hace, joder. Quería a una persona que le quisiese, y al tenerla no ha sabido qué hacer con ella,  y ojalá no haber sido yo. Ojalá haber sido mas inteligente y haberme querido mas.

No tiene ni puta idea de querer, y se cree que si, se cree que tiene mucha inteligencia emocional y empatia. El mismo que me vuelve loca y es incongruente con sus palabras y sus actos.
Otra vez como el sábado pasado, otra vez pensando en las cosas que me dice en un momento y las que hace horas después. Otra vez. Otra puta vez.

Me estoy acostumbrando a esto de odiar, y creo que me viene bien, creo que me viene genial odiarle a él, a Dani. Y pienso que son incluso peores que Fran, porque al menos a Fran se le veía venir, Fran era lo que es, y no pretendió nunca quedar como el bueno, como el que pide perdón y hace las cosas "sin querer".

Somos adultos. Antes de actuar se piensa. Conoces a la otra persona, sabes lo que le hace daño. Y son unos críos que no han sabido valorar lo que tenían, que se justifican a si mismos y que me echan la culpa a mi.

Joder. No soy perfecta, soy un desastre, tengo un genio horrible, soy una inmadura en muchísimos aspectos. No sé gestionar mil cosas. Pero por dios que me parto los cuernos para mejorar y, sobre todo, para no hacer daño a los que me rodean.

Y estoy harta. Estoy harta de que me lo hagan a mi. A mi, que soy una Parrilla, hija de mi padre, que podría destrozarles la autoestima y la energía en solo dos frases, que podría hacer daño de verdad. 

Pero no lo hago, no lo soy, y quizá ese es mi problema. Que soy una auténtica gilipollas.

Ojalá se pudran. Ojalá algún día sean conscientes de verdad de lo que me han hecho. Y no, no estoy igualando lo que me ha hecho él esta semana con lo que me hizo Dani, pero la decepción que siento sí es igual, porque nunca imaginé de ninguno de ellos que me tratarían como lo han hecho.

No me merezco esto. 

Y me da pánico la operación del martes y aquí estoy, una vez mas, gestionandolo todo a la vez, intentando sobrevivir.

Y si no lo consigo y al final un dia me quito la vida porque ya no pueda mas, mi hermana entrará en cólera porque pensará que ellos han ganado, que he dejado que me ganen. Y tendrá razón. Pero es que no puedo mas, y no es justo, y esta rabia y dolor no son gestionables. 

Estoy tan rota, pero tan rota, tan destrozada y tan... que esta vez creo que sí han conseguido que me cierre por completo y nunca vuelva a confiar en una relación. 

Mejor sola que mal acompañada, mejor sola que permitiendo que sigan pisoteandome. 

Soltar

Siento que vuelvo a arrastrarme. Que estoy rogando algo que no me merezco. Que no me quieren bien.

Releo conversaciones y pienso ¿por qué lo sigo intentando? ¿Por qué me estoy arrastrando de esta manera?

Pienso en Jose. Hace veinte años y yo hice lo mismo, le rogué, le pedí, fui detrás suya, estuve siempre que quiso. Y fue una agonía que duró años. Solo tenía 16. ¿Por qué sigo siendo prácticamente la misma teniendo 34?

Me ha dolido tanto ver dónde estoy en sus prioridades, me siento, de nuevo, tan estafada. ¿Por qué sigo aqui?

Porque no me quiero. 
No debería ser un esfuerzo verme, querer estar conmigo. Sé lo que ofrezco, sé la capacidad que tengo para mejorar y arreglar fallos. Sé lo que soy.

Y él está mas preocupado en quedar bien que en estar conmigo. Le preocupa mas ser uno de los "ex malos" que hacerme feliz. No soporta la idea de que alguien piense mal de él, pero si soporta la idea de perderme o de hacerme daño. Le ha dado igual hacerme daño. No es lo que dice, pero es lo que ha demostrado.
¿Cómo podía dejarlo hasta el domingo, cuando llega el jueves? ¿Cómo he permitido que me haya esto tantas veces?

No me quiere. Y esa es una realidad. O, al menos, no me quiere de la manera en que lo merezco.

Porque vuelvo a no merecerme que me pida perdón, que me diga que quiere volver y arreglar las cosas... y luego dejar esa conversación para el último lugar. Para el hueco libre. 

Porque no valgo lo suficiente para él. 
Y tengo que aceptarlo, ser consciente de ello... y soltar. 

Porque no me lo merezco. Porque hay personas que, sin ser siquiera pareja, me demuestran continuamente lo que es el amor. Y no es esto. 
No es rogar que me priorice.

Le he idealizado demasiado tiempo. He intentado demasiado y me he volcado demasiado. 
Es hora de parar.

Por una vez, tengo que elegirme yo. Y tengo todas las veces que él no me ha elegido para mantenerme firme, para no ceder. 

Y sé que cuando se lo diga lo aceptará sin problema, sé que su respuesta será un "lo entiendo", y que seguirá su vida. Que solo quiere cerrarlo bien para no sentirse culpable.

Pero también sé que superaré esto incluso antes de lo que creo, porque tengo mil razones para ser consciente de que no era ahí, de que merezco mas. 

Ojalá esta sea la última vez que ruego a alguien que me elija, que me quiera, que me cuide.

Tengo que hacerlo yo misma.

sábado, 28 de marzo de 2026

Nunca mas

No he vuelto a leer nuestra conversación de WhatsApp. He releído mil veces lo último, ese "si", ese "gracias". He recordado cien veces la llamada de teléfono. Ese "espero que seas feliz".

No entiendo tanta frialdad, no entiendo como se pasa de todas las cosas increíbles que me dijo ese mismo día a convertirse en hielo. Y entonces dudo de absolutamente todo y me siento pequeña, idiota, estúpida. 
Siento que fui imbecil por hablar con él e intentar mejorar las cosas cuando pensé en dejarlo, pienso que fui una auténtica capulla al haberme dejado convencer la primera vez en la que, sin ser novios siquiera, quise terminarlo. ¿Por qué? ¿Por qué lo permití? ¿Para acabar así? ¿Con una conversación de media hora, con un si y un gracias y un que te vaya bien?
No me lo merecía. No me lo merecía. 

No me merezco estar todo el día otra vez llorando, ni la noche que pasé en vela. Ni las pesadillas. Ni todas las veces que intenté que entendiese como funciona una puta relación de verdad.

No me merecía ese final. Y tienen razón los putos anónimos y no me merezco que ni siquiera se haya preocupado por mi o por cómo estoy, por mi vista, por mi salud, por mi cabeza.
Es obvio que piensa primero en él, y dios mio, que envidia le tengo. Que puta envidia le tengo.

Hasta Dani me ha seguido demostrando preocupación por mi, aunque sepa que no funciona así.

Ahora tengo que vivir con miedo de cruzarmelo, dejar de ir a los sitios en los que creo que puede estar, vivir con miedo los días que sé que estará aquí y cambiar todos mis planes. No es justo.
Él no vivirá con ese miedo. Él sabe perfectamente que yo desaparezco.

Soy tan sumamente gilipollas que sigo deseando que me quiera, que me escriba, que me busque, que lo intentemos. Y me siento una cría y una imbecil, y me odio. Y siento que he perdido, una vez mas, otro puto año de mi vida.

No me merecía esto. Merecíamos dejarlo bien, de mutuo acuerdo, estando ambos preparados. No así, no con ese hielo, no de esta manera.

Sigo intentando recordar lo malo y todas las razones que yo misma tenía para dejarle, la de veces que lo pensé y cuantas vueltas le di. Pero de pronto lo he olvidado. De pronto no están. ¿Por qué no fue sincero conmigo? ¿Por qué tanto repetirme que no tenía dudas, que era feliz, que le merecía la pena? ¿Por qué me hizo eso? ¿Por qué me dejó confiarme y pensar que las dudas solo las tenía yo, que los problemas solo eran míos? ¿Por qué no me dejó mejorar a mi? ¿Por qué no me dio siquiera una oportunidad siendo sincero con él y conmigo?

Estoy tan tan enfadada con él.. no voy a perdonarle, no quiero perdonarle. No quiero volver a ser la idiota que olvida y perdona. No se lo merece. No me lo merecía. 

Y aún así le sigo defendiendo, y digo lo buena persona que es, y lo mucho que me queria, y que lo estará pasando fatal y que encima él está allí solo.
Pero no, ni siquiera se merece que piense bien de él. Porque me ha abandonado de la manera mas fría posible, sabiendo cómo soy, como es mi cabeza, todo lo que me rodea. Y lo ha hecho porque ha pensado primero en él. 

Ojalá convertirme en alguien así, ojalá dejar la empatia y la consideración hacia los demas.

Soy la gilipollas que le dije que nunca le dejaría de un dia para otro, que hablaría las cosas, que buscaría soluciones. Y se ha reído en mi cara, se ha reído en mi cara y ahora yo tengo que seguir adelante con esta sensación de ser la persona mas absolutamente idiota que hay sobre la faz de la tierra.
Otra vez. Otra puta vez.

Como con Fran, como con Dani. Como nunca pensé que sería con él. 

Me siento estafada, dolida y rota. Pero por dios que voy a salir de esta, por dios que le voy a olvidar y que se va a convertir en alguien totalmente indiferente para mi, porque me da igual lo mucho que me haya querido, lo mucho que se ha esforzado. Se lo valoré durante la relación, siempre lo hice, siempre quise que supiera lo mucho que valoraba sus esfuerzos, su forma de quererme. ¿Y qué me ha demostrado él? Que nada de lo que hemos hecho en un año ha valido la pena, porque soy alguien de usar y tirar y a quien puedes decirle un día que es el amor de tu vida y quieres pasar toda tu vida con ella, y al siguiente dejarla como si fuese basura.

Me pasa por confiar en que alguien de veintitantos y sin ninguna relación de verdad a sus espaldas podia tener la madurez suficiente como para al menos terminar las cosas bien. Me pasa por no escuchar todas mis propias alarmas. Me pasa por imbécil.

De verdad que lo intenté, con todas mis fuerzas y mis ganas. Y no me merezco esto. No me lo merezco. Soy buena persona, se que lo soy, y también soy una inmadura que no sabe gestionar un millón de cosas, pero por desgracia acabo pensando demasiado en los demas, y demasiado poco en mi.

Nunca más. Juro que nunca mas.

domingo, 22 de marzo de 2026

Quiero abrir las alas

Tenía fecha de caducidad. Creo que ambos lo sabíamos. Mis amigos me lo dicen, que él solo ha dado el paso que yo no me atrevía a dar.

Pero es que yo no estaba preparada para darlo. No quería. Me podían las cosas buenas todavía. Pensaba que a él también. Me lo dijo tantas veces que me lo creí. 

No puedo con esto ahora, con esta pérdida, con este dolor profundo en el pecho. En dos días llevo gastados un rollo de papel higiénico entero y cinco paquetes de pañuelitos de cuando he estado fuera de casa. Hacia mucho que no lloraba tantísimo. No dejo de llorar. Estoy tranquila un rato y al momento lloro sin parar, siento que me ahogo y el corazón se me para. Me duele la nariz. Me duele el alma.

Me repiten que no le idealice, que no me hacía feliz, que no estaba feliz. Que somos demasiado incompatibles. Que necesito a alguien que quiera de la misma forma que yo, que se entregue, que quiera verme continuamente, que sea romántico y los mensajes bonitos le salgan solos. Que tenga detalles. Para quien ser prioridad de manera sana. Con quien comparta valores e ideales. Alguien que ame a mi hijo. Con mi mismo tipo de madurez o forma de ver la vida. Me recuerdan que todo el tiempo que he estado con él, o con otras relaciones incompatibles antes de él, es tiempo que no me he permitido para conocer a quien de verdad encaje conmigo.

Sinceramente ahora mismo no quiero encajar con nadie. Quiero volver a ser la Irene que fui en 2016, en 2017.. esos años de soltería antes de volver a caer donde nunca debí. 

Pero no sé cómo hacerlo y cómo empezar. Esta ruptura ha sido en demasiado mal momento. No me siento capaz de aguantar mas cosas. Ha sido demasiado inesperado y de golpe. No consigo procesarlo. 

Necesito que deje de salir el primero al compartir en WhatsApp, que deje de estar en "favoritos". Necesito dejar de recordar que ya no mas, que ya nunca.

Joshua me ha dado mil ejemplos de situaciones que he pasado y superado. Se ha puesto a si mismo y sus experiencias de ejemplo. Mi hermana y Germán me dicen "¿de verdad vas a echar de menos a alguien que piensa que.. *inserte valores básicos totalmente opuestos a los míos*?"
Y Danil me dijo ayer que simplemente por el hecho de dejarme y permitirse el perderme ya era tonto xD Amo a Danil y esa forma tan natural y sincera de decir las cosas, esa forma tan puramente suya. Como me hace reír. 

Vinieron en manada a por mi. A no dejarme en casa, a sacarme a rastras. Y hoy van a hacer lo mismo. Estoy demasiado bien rodeada. Muchísimo. He dormido abrazada a Joshua, que en cuanto se ha despertado me ha llenado de besos y de todo el cariño que me encanta tener al despertar, lo que me ha hecho recordar como no conseguía nunca tenerlo con él. 

También le he estado diciendo a Joshua todo lo que si me daba, como se ha esforzado a mas no poder para darme lo que me hacía feliz, como se preocupaba por mi y me cuidaba. Joshua me ha respondido que estaba forzandole a ser alguien que no era.
Me da miedo que con otra si vaya a serlo. Que simplemente yo no he sido capaz de sacar ese lado. Que no le he provocado los sentimientos necesarios.
Me da panico que algún día vea algo suyo y me invada ese sentimiento de "¿por qué conmigo no?"

Me siento pequeñita, muy pequeña. Como si todo lo que doy no sirviese nunca. Me dicen que no, que el problema ha sido la incompatibilidad, no el amor, no yo.

Lo echo tanto de menos que me quema. Me paso el día deseando que me hable, que me busque. Y me aplasta la certeza de que no lo hará. Él es experto en terminar relaciones, y yo soy una mas. En el fondo sabía que lo acabaría siendo. Me imagino sus tweets sobre ello. 

Aún así me alivia mucho que lo haya hecho él, que me haya quitado esa responsabilidad, no estar pensando yo en si será bueno hablarle o no, en si me he equivocado al terminar la relación. Siempre pensé que es más fácil que te dejen que dejar a alguien, y una vez mas vuelvo a confirmarlo. Quizá duela mucho más, pero es mas fácil de llevar. Solo tengo que llorar, aceptar y seguir.

Pero como me duele. Cuantisimo pienso en él. El viernes no dormí en absoluto, y aunque esta noche sí he podido dormir, ha sido soñando con él, pesadillas, obviamente. Supongo que ahora mis pesadillas diarias serán una mezcla entre él y Dani.

Quiero pensar que algún día, en algún momento, miraré atrás, a estos años... y sentiré que he ganado. Como me pasó al terminar bachillerato. 

La paz es muy complicada, pero no estoy sola en el camino


Tengo
El corazón hecho un trapito y no lo siento
Soy una nota en el colchón con sed de viento
Y quiero abrir las alas y no me dan las ganas

Hoy tengo
El corazón envuelto en frío y arrugao
Con la sonrisa malherida en el costao
Hoy quiero abrir las alas y no me dan las ganas

Tengo
Dentro de un puño el corazón a la deriva
En una nota de canción que desafina
Hoy quiero abrir las alas y no me dan las ganas

Tengo el corazón en carne viva
Tengo el alma rota y hecha tiras
Ando desarmándome la vida, vuelta mierda, sin salida
Y solo quiero respirar

Si me vas a embestir con los cinco sentidos
Hoy no tengo el amor para ganas de ruido
No me vengas a herir con el puñal de un día triste
No me claves más penas, no me dejes cicatrices

Si me vas a embestir donde más duro pega
Hoy no tengo el amor pa tormentas de arena
No me dejes malherida porque qué poquita vida
Para tanta eternidad